Desarrollo personal

La inexplicable energía materna

Hoy hablamos de arte. El miércoles inauguré una muestra individual en la Diputación de Huelva con motivo de la beca de creación Daniel Vázquez Díaz que me concedieron en 2015. La exposición se tituló GIRLS JUST WANT TO HAVE ART, haciendo alusión a la canción de Cyndi Lauper y engloba una producción enfocada, cómo no, a empoderar a la mujer madre, tenga vocación artística o no. Mi pintura tiene un carácter motivacional y en este caso dirijo mi empeño a las mujeres desde el feminismo más equitativo, sin caer en los tópicos, sin situarnos por encima del hombre, sin hacer de los niños un idílico repertorio de ternura. Podréis ver la exposición hasta el 27 de mayo de este 2017 en la Sala de la Provincia de la Diputación.

‘Qué pena que haya sido mamá, me encantaba su obra’. Esta es una frase real, como todas aquellas que se prodigan a las artistas madres, que tenemos la singularidad de ser referidas en pasado. Por mucho que nuestros cuerpos quieran hacernos presentes e incluso se encaprichen en latir, la velocidad pasmosa del arte contemporáneo sugiere que no hay espacio para coexistir con personas menudas. Por muy creativas que sean, por muchas ideas que te den: los niños son ruidosos, impropios, importunos, demandantes, agotadores e ingratos.

energía

Pintura, dibujo y hasta el famoso cojín de lactancia que encabeza la web de Mamá Valiente, porque soy un todo en la producción artística y en lo que aquí escribo. ‘No sé cómo puedes con todo‘ se convirtió en un lugar común cuando nos hicimos familia numerosa de un golpe. Las mujeres no somos superheroínas, no tenemos poderes, menuda tontería. Las mujeres ‘ejecutamos’ contra viento y marea. Yo no puedo con todo, no llego a todo cuanto deseo pero rindo en aquello en que me comprometo. Porque me comprometo con cosas que merecen la pena. Como mi familia, mi vocación, Mamá Valiente.

Este proyecto nace porque aunque existen madres artistas, se nos oye bien poco. Esta exposición no es un grito para hacerse oír, es un pido la palabra para hablar por los míos:

En un artículo para la revista Redbook en junio de 1960, Betty Ann Countrywoman escribió un artículo sobre la crianza a pecho donde aseguraba que: «La maternidad es una forma de vida. Permite a la mujer expresar totalmente su personalidad por medio de delicados sentimientos, actitudes protectoras y ese amor solícito de la mujer maternal» (Cardozo, 1996: 89). Siendo esta un estado de expresión vital ¿cómo no darle cabida en la expresión artística, súmmum de la emoción y la sensibilidad? Permitir que el público amante del arte solo reciba el mensaje de una parte de la población, ya no solo masculina, sino sin hijos (es interesante pero aún no existe una palabra para recoger el concepto de persona sin hijos), es una práctica sectorial que nos priva de riqueza.

La conciliación ocupa un espacio importante en la muestra, con una investigación paralela sobre la conciliación familiar en las residencias de artista españolas. No es que conciliar sea un imposible, es que no existe una demanda real para conciliar ‘porque se da por imposible’. Es el absurdo hecho problema.

Existe a día de hoy una regresión hacia una crianza natural, sin embargo no está exenta de desnaturalización puesto que, alabando las conexiones humanas, estamos a la par inmersos en una sociedad individualista donde la tribu ha desaparecido por completo. Bajo este modelo social de vidas segmentadas en bloques de pisos a puerta cerrada, pretendemos hacer crianza biológica: queremos criar sin red. Y esto es infructuoso a nivel relacional y a nivel laboral. Es necesario que el apoyo a la maternidad provenga no solo de nuestro círculo más íntimo sino de todo nuestro contexto, abarcando cómo no los espacios de trabajo […]. Si la maternidad es una fuente de expresión como otra cualquiera, merece ser atendida y aprovechada desde contextos de creación compartidos, donde los hijos no se conceptúen como incordio, sino como bien común.

La escritora Ann Crittenden nos dio una frase lapidaria cuando dijo: «Quienes tuvieron hijos pronto se dieron cuenta de que intentar competir en una carrera diseñada por gente sin ataduras era como correr la maratón con una pesa de cinco kilos en cada pierna».

Estas y otras obras son mi aportación al rincón de arte contemporáneo donde las mujeres tienen hijos y siguen pintando, donde los niños conviven en el estudio sin desmerecer la producción, donde la vida continúa, prolija y plena porque dijimos ‘adelante’.

 

¿Quieres tener acceso a contenido adicional? Mis suscriptores privados reciben un texto una vez al mes.

2 comentarios sobre “La inexplicable energía materna

  1. Espero que continúes con esas ganas porque es así, ser madre no es algo que re coarte, más bien te engrandece. Yo suelo correr y lactando he hecho de mis mejores tiempos en una media maratón (y no soy atleta, trabajo y corro en mi tiempo de ocio) y hablando con otra amiga que también corre coincidimos que la lactancia fue su mejor momento, cuando mejor y mas fuerte se encontraba, e incluso he llegado a leer que hay maratonianas que se han encontrado mejor que nunca tras ser madres. Mi marido también está mejor que nunca, porque al tener a las niñas se cuida más y hace mucho deporte, quiere estar saludable para ellas, así que las niñas han mejorado nuestra vida, y no nos han impedido, más bien al contrario, avanzar en nuestras metas personales, nos hacen ser mejores personas, mejores delortistas…mejor versión de nosotros mismos.
    Enhorabuena por tu obra, te deseo muchos éxitos!

Deja un comentario