Minimalismo

Cómo seleccionar la ropa prestada

ropa prestada
¿Tus hijos tienen demasiada ropa prestada?

Minimalismo no es precisamente llevar ropa prestada. Pero la idea de segunda mano está fuertemente ligada a no consumir si no es preciso y a minimizar los costes medioambientales, sociales y económicos que supone comprar ropa nueva cuando otra existente aún cumple su función. En mi armario hay una pirámide de sostenibilidad que me hace recordar por qué tengo la ropa que tengo. Es una pirámide de Anuschka Rees (‘The curated closet’). La base de esta pirámide es el cuidado de las prendas que ya posees y en la cúspide está el apoyo de las marcas sostenibles. Entre medias está la compra de segunda mano pero puede que ni siquiera hayas tenido que comprar nada porque tu entorno generoso te ha donado ropa. Y con frecuencia… demasiada.

El peligro de la ropa prestada

Ocurre sobre todo si tienes hijos: se nos ha enquistado la idea de que tener hijos es caro y junto a esta idea resuenan las palabras leche, pañales y ropa. Por eso cuando nos prestan ropa para el bebé nos entra una inmensa alegría. Aunque al final acabes por tener un desmán de ropa en bolsas que tú no pediste.

Por lo general, liberarse de esa ropa ha supuesto una descarga para el que lo regala, aunque exista una buena intención entregándotela a ti en lugar de reciclarla. Sin embargo, como los cupones 3×2, vienen sin que lo solicites y en una cantidad superior a tus necesidades (y las de tu hijo).

Los niños necesitan poco

Un niño necesita poco de lo físico para desarrollarse. Libre del concepto moda, impecable o primera impresión, se mueven más por colores favoritos o texturas. Seguro que te han donado ropa para que a tu hijo ‘no le falte de nada’, alguna ‘¡con etiqueta y todo!’ y que, si no te gusta ‘puedes guardar para estar por casa’. Hoy te traigo las claves para no acumular ropa prestada, por mucho que sea gratis.

Sé siempre agradecido con lo que te dan. El ofrecimiento es bello. No seas hostil pero tampoco te sientas obligado a quedarte con todo lo que te dan.

5 claves para dejar ir la ropa prestada

Estos son mis tips para quedarme solo con lo que usaremos y reciclar el resto. No tienes que usar y quedarte todo lo que te regalan: el agradecimiento no es un yugo.

1. No encaja con talla o temporada. Si mis hijos nacen en invierno, no me sirve una primera postura de verano. En Sevilla, por ejemplo, tenemos frío intenso pocos meses así que no necesito 3 o 4 abrigos recios, sino uno. Me han dado bolsas de niños que nacieron dos estaciones de distancia a los míos en las que no he podido aprovechar nada.

2. Nuevo no es mejor. Le temo a las etiquetas puestas o a las prendas que solo se han puesto una vez. Esto responde a que eran incómodas, inapropiadas o complicadas. Incluso algunas, como los zapatos, nada ortopédicos. Si tú tampoco le vas a quitar la etiqueta, déjalo ir. Esto de los zapatos me lleva a otro punto.

3. Si tu hijo ya camina, no aceptes zapatos prestados. La suela es algo personal, cada pie es tan único como la forma de caminar de su dueño e intentar adaptar un zapato a una segunda persona podría acarrear problemas en tu hijo. Salvo que sean botas, zapatillas de casa o de disfraz, evita intentar meter otro pie en un zapato usado.

4. Mensajes inapropiados, estilos ajenos. No te quedes nada que no sea del estilo de tus hijos o el de tu familia. No fuerces un vestuario que no va con tu hijo. Te lo prestan ‘por’ si te sirve, no ‘para’ que te sirva. Es un condicional, no un condicionante. Personalmente descarto para mis hijos la ropa con mensajes agresivos, camuflaje, muerte o calaveras, grafittis o frases hostiles. Creo en la fuerza de las palabras. Somos lo que decimos.

5. Mal estado. Este es el descarte más sencillo: si está roto, manchado o con bolas, recíclalo. No honrarás al que te lo prestó ni a tus hijos de esta forma. Tan solo estás dándole una cubierta desgastada a lo mejor de tu casa. Todo tiene una duración y hay que aceptar que las cosas se estropean para dejarlas marchar. No retengas contigo cualquier cosa sino aquello que os hace felices.

¿Qué hacer con lo que no queremos?

Si lo descartas por los pasos 1, 2 o 4 (no encaja la talla, es nuevo pero tú no lo usarías o tiene un estilo que no va contigo), puede que otro sí esté interesado en tenerlo. En casa por ejemplo, no hemos usado faldones, lazos o en suma ropa de corte clásico. Así que la hemos vuelto a regalar a otras manos con las que sí iba ese estilo. Y todos tan felices.

Si lo descartas por un uso de zapatos o porque la ropa no esté en condiciones: dónalo para reciclaje. Puedes dejarlos en el punto limpio más cercano o en contenedores autorizados. ‘Humana’ está muy extendida pero has de saber que esa ropa se revende incluso en los países desfavorecidos con lo que extraen un beneficio económico. Como este, existen muchos contenedores no autorizados por el Ayuntamiento que, bajo la imagen de ONG suponen un auténtico fraude. Si decides la donación de prendas en buen estado y no tienes a quién dárselas, opta por los contenedores de Cáritas.

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2 comentarios sobre “Cómo seleccionar la ropa prestada

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