Desarrollo personal·Gestión de tiempo

Cómo estudiar con hijos

¿Es posible estudiar con hijos?

Cuando digo ‘estudiar con hijos’ no me refiero a estudiar con tus hijos sus materias, sino a cómo puedes seguir desarrollando tu intelecto amén de los niños. Para mí queda meridianamente claro que si asumimos el papel de educadores con nuestros hijos no tiene cabida estancarse. No querrás convertirse en ese profesor que criticabas por rehusar esos apuntes amarillos año tras año. No querrás ser el enemigo en casa.

Los padres somos el sustrato fértil donde nuestros hijos crecen como plantas. Se amarran y se apegan en su comienzo (la raíz) y se marchan y se libertan conforme se desarrollan (tronco, ramas, hojas).

Por esto mismo no queremos ser una tierra empobrecida y seca, sino una tierra de calidad desde la que poder nutrirse y a la que poder recurrir. Formarte puede ser una opción cuando eres adulto. Cuando eres padre, es más un deber moral, un acto de justicia.

A menudo vemos padres demandando igualdad de oportunidades, demandando lo mejor para sus hijos. La educación más elevada, la atención más esmerada. Queremos ‘que el Estado dé’, ‘que la Diputación ofrezca’, ‘que la Junta proporcione’. Y entre tanto la viga en el ojo con frases tipo ‘No me queda tiempo para estudiar’, ‘Esa época pasó para mí’, ‘Ya no me veo con cabeza para eso’. Conste que siempre defenderé una crianza sin agobios ni estrés, donde la angustia por ser mejores que nadie y las comparativas, no han lugar. Pero la formación y el desarrollo de nuestro intelecto no tiene que estar reñido con la satisfacción o la vida sencilla. Se puede crecer sin esfuerzos titánicos. De hecho, vivimos en una época tecnológica donde lo difícil es rehuir el conocimiento. Todo está en todos lados. A todas horas disponible.

Y también disponible para toda condición. Incluso la de padres.

Los hijos no son una excusa, son una bendición.

Cuando estaba en la Universidad me fascinaban los compañeros y compañeras con familia. Me parecía de otro mundo que estuvieran allí después de trabajar y que después fueran a casa a hacer la cena y a acostar a los niños. Un aplausos, papás y mamás. Yo no tuve familia propia durante la carrera pero sí mientras me doctoraba y a día de hoy con el posgrado. Uno de los convencimientos más firmes que atesoro es que lo que hace que logres tus éxitos no es la motivación, sino el compromiso y si estás comprometido, no hay familia numerosa que utilizar de excusa jamás. Los hijos son una bendición, nunca los escudriñes para ‘dejar de hacer’, ‘dejar de ir’, ‘dejar de ser’.

No solo son una bendición, sino que son una razón. Una razón para ser una mejor versión de lo que fuiste al concebirlos. Una razón para no conformarte. No se trata solo de educar en el ejemplo, que es bien loable, sino de poder ser un apoyo real en el crecimiento de tus hijos.

Cómo estudiar con hijos

  • Utiliza el time blocking: ¿has oído este término ya? Ultimamente se cita bastante y con razón puesto que es bien práctico. Lucía Terol lo desgranó no hace mucho en un video perfectamente explicado así que no me detendré demasiado en ello. Este término nos invita a designar momentos específicos del día a una tarea determinada. Aunque no son bloques inflexibles, son una fantástica guía para no perder de vista nuestro objetivo. Hacer time blocking con tu formación significa designar, por ejemplo, una hora diaria al estudio. Digamos que eliges dedicar de 6.30h. a 7.30h. a estudiar, antes de que los niños despierten para ir al colegio. Esa hora es de absoluta concentración en tu tarea, se repite de forma fija y consigues tener una constante. No estudiarás ‘cuando tengas un rato’, sino que ‘tendrás un rato’ en el que dedicarte a estudiar. Emplaza este tiempo bloqueado en función de tu vida con hijos. Tal vez prefieras ponerlo al fin de la jornada porque tus hijos se acuestan pronto y estás más lúcido a la noche o por el contrario quizá prefieras madrugar algo más, tener un par de horas en lugar de dos y trabajar en absoluto silencio. El time blocking como padres implica que no habrás de ser rígido: si tu bebé pasó la noche vomitando, puedes permitirte ser flexible y ‘desbloquear’ ese día esa parcela de estudio para cancelarla por fuerza mayor. ¡Descansar es una ley!
  • Estudia algo que te apasione. Esto que parece un topicazo es mucho más importante cuando eres padre porque dispondrás de menos tiempo personal y más cansancio con lo que no serás tan generoso con tus horas como para implicarte en algo que ni te va ni te viene. Elige desarrollarte en campos con los que te sientas realmente involucrado. No solo por tu interés sino por la aplicabilidad en tu vida.
  • Lecturas complementarias. Precisamente por lo anterior, si estudias algo que te apasione de verdad, podrás ampliar la bibliografía con lecturas relacionadas en tu tiempo libre o de ocio. Con esto sumas horas de estudio sin sentir una obligación. Muy al contrario eres un devoto de tu pasión y media hora libre será un regalo para dedicar a leer un estudio relacionado con aquello que estudias o un fragmento de un libro sobre tu materia clave.
  • Estudiar con hijos y sin hijos. Compartir espacio de estudio con tu hijo o hijos depende de la edad de los mismos. Si es un bebé lactante, bien puedes compartir espacio y tener espacios de mayor concentración mientras duerme o incluso lectura mientras das el pecho. ¡Ojo! Para mi es crucial conectar con tu bebé así que esto no quiere decir que dejes de mirar, mimar o acunar a tu bebé en este instante íntimo, pero las tomas a demanda son muchas y vivir sin agobios implica librarte de obsesiones. Si tu hijo ya habla, se mueve imparable por casa pero aún no asiste a clase, fija un tiempo de estudio en el que el otro progenitor se encargue de su cuidado o bien elige estudiar en su tiempo de descanso. Una hora al día los días laborables marca la diferencia y es factible.
  • Métodos de estudio multidisciplinares. Ya no solo estudiamos con apuntes. La versatilidad de la información en tiempos de tecnología implica que podemos estudiar escuchando una conferencia a través de un podcast o video, a través de artículos en red, o a través de múltiples recursos. Gran cantidad de ellos gratuitos y disponibles 24/7. Existen infinidad de recursos que podemos exportar para escuchar mientras vamos en coche, en las colas mientras esperamos o en cualquier tiempo muerto. Por ejemplo mientras planchas o limpias los baños (esta tarea en concreto se me hace pesadísima). La atención plena es un milagro del que me gusta disfrutar pero otras veces mi mente pide más ritmo y puedo conciliar una tarea mecánica con una escucha más intelectual. Si estás estresado, no lo hagas.
  • Acepta ayuda. Fíjate que no digo ‘pide’ porque por lo general, siempre hay alguien ofertando ayuda y somos nosotros quienes rechazamos amablemente la oferta dándola por un gesto de educación en lugar de una oferta real. Acepta la ayuda bien para que cuiden de tus hijos en el tiempo que deseas estudiar o desplazarte a tu centro de estudios, bien para que te aligeren tareas correspondientes a tu papel en el hogar (limpieza, compras, papeleos, etc.).
  • Ajusta tu nivel de estudios. No aspires a más y tampoco a menos. Exigirte demasiado en una época intensa de crianza (como lo es la primera infancia, la crianza de múltiples o de familia numerosa) puede ser tan frustrante como enfocarte en tareas demasiado sencillas para ti. Nadie mejor que tú sabe hasta dónde eres capaz de llegar, en qué te sientes cómodo y dónde se rompe tu cuerda.
  • Planifica a largo plazo. Tener hijos puede dilatar tu tiempo de estudios más que si no tuvieras carga alguna. Opta por estudios a largo plazo, online o personalizados al alumno en los que no sientas la angustia de alcanzar plazos ilógicos. Recuerda que una vida familiar implica momentos impredecibles y necesita de mucha adaptación por tu parte para no perder la cabeza. No hagas nada a la carrera.
  • Durante el tiempo en que elijas formarte, descomprométete de otras actividades porque no puedes desdoblarte ni multiplicar tus horas vitales. Elegir está bien, hace sentirte dueño de tu vida. Puedes hacer de todo pero no tienes que hacerlo todo en la misma época. Tal vez sea interesante dejar en stand by algún grupo, alguna inscripción a boletines o algunas costumbres por un tiempo. Recuerda, ‘Ni todo tú, ni todo hoy’ -En mi libro te desgrano más sobre esto-.
  • Cuidado con tus expectativas. Mientras que las expectativas en el otro puedes ser muy coercitivas, las expectativas propias te ayudan a mejorar y ponerte retos. Sin embargo, todo tiene una medida y si tu expectativas sobre ti mismo son demasiado exigentes, puedes darte de bruces con la ansiedad y pagarla con tu familia. No estás lidiando una carrera contra nadie y a nadie debes explicaciones. Estudias porque lo deseas y te place y, como eres padre, el estudio no es lo más importante en tu escala de prioridades. Está bien, es nutritivo pero no te va la vida en ello. Si no puedes hacerlo perfecto, enfócate en hacerlo bien. Aprobar está bien y es digno, no te frustres por buscar la mejor nota entre pañales, médicos y proyectos sobre el Antiguo Egipto en cartulina.
  • Los fines de semana, las tardes, o el tiempo que estimes como tiempo libre de estudio, mantente firme. No tienes obligación de estudiar a cada rato porque tu cabeza funcionará mejor con momentos de relajación y disfrute con los tuyos. Da a cada cosa su tiempo y momento. No tiene sentido estudiar para ser mejor fuente para tus hijos si descuidas los momentos de estar presente con ellos. O con tu pareja.
  • Tu cabeza es un templo. Y por tanto y para que funcione a la perfección en el tiempo que quieres dedicar al estudio, conviene que la mimes el resto de horas. Esto implica llevar una alimentación en consonancia a la vida proactiva que eliges llevar y también una dieta mental libre de pensamientos negativos o personas tóxicas así como exceso de redes sociales. La meditación, aunque sean diez minutos al día, es un plus importante para que tu foco se mantenga mientras estudias. También ayudan las respiraciones profundas en plena jornada (dos cada hora, por ejemplo), para reconectar con lo que haces y mantener la ansiedad lejos de ti. Si no haces deporte, al menos camina, respira aire libre, exponte al sol. Y sobre todo, descansa. Todo ello y una buena hidratación, te darán una mente disponible para enfrentar cualquier reto intelectual.

Comparte para que sean muchos los padres que elijan crecer por ellos y por sus hijos.

 

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6 comentarios sobre “Cómo estudiar con hijos

  1. Muchas gracias, aca ac de leer tu post, es antiguo pero es que he estado buscando lo relacionado con el estudio de una oposición y la crianza de un bebé lactante y una niña con necedidadne especiales y poca cosa encuentro.

    Me sentí bastante identificada solo que en una oposición la carrera es contrarreloj y requiere de mucho esfuerzo y tiempo y lamentablemente el agotamiento llegada una hora del dia me puede y me es imposible lograr una mínima concentración y es lo que me termina frustrando además que mi hijo no quiere dormir en la cuna dirsntdel día llora casi todo el tiempo de sueño y solo se duerme en brazos, así que mi panorama no es muy alagüeño.

  2. Me ha gustado mucho el artículo. Estoy acabando Medicina, la he estudiado con dos niños pequeños y trabajando a la vez, porque necesitamos mi sueldo para llegar a fin de mes.
    Ha sido muy bueno para mí y me ha hecho crecer, he aprendido a controlar mi cabeza, a priorizar y a levantarme tras caer. Me encanta aprender, soy así, estudiar ha sido una terapia increíble, he disfrutado mucho.
    Todo está en la cabeza, y si la controlamos bien podemos llegar muy lejos… mi reto era conseguirlo sin que mi familia se viera afectada y creo que lo hemos conseguido. Ahora, ya acabando veo lo orgullosos que están, y creo que mi ejemplo de lucha les ha ayudado a luchar ellos también y a disfrutar aprendiendo.
    Para mí mi familia es vital, he visto muchos médicos con grandes carreras infelices, sin familia…y otros geniales con buena red social, yo sé cual es mi prioridad, pero no por eso voy a dejar de aprender…mi cerebro necesita saber y me ha costado mucho entender que soy así, y que siendo así soy feliz. Aunque a otros les cueste entenderlo.
    Esta es mi tercera carrera, ha sido increíble estudiarla, desde luego la que más me ha gustado, tengo una familia que adoro, y pienso seguir formándome hasta que sea posible.
    No tengo grandes aspiraciones económicas, me da igual el prestigio social, solo me importa mi familia, las relaciones que me hacen crecer y tener un trabajo que aporte algo a los demás. El éxito, dinero, bla, bla, bla, te encadena y yo quiero ser libre para seguir tomando decisiones, y para seguir haciendo lo que me hace crecer como persona, no desde la perspectiva de crecer económicamente; siempre he visto el cementerio lleno de panteones sin flores.
    Lo importante está en la cabeza, los niños necesitan madres equilibradas y realizadas; una madre mentalmente sana es un regalo para sus hijos, que serán felices con más facilidad. Yo tengo dos hijos varones, y han visto una madre realizada y feliz, que eso si, las ha pasado moradas y ha currado como una bárbara, pero disfrutando. Mis hijos no se asustarán si ven mujeres luchadoras, han sido educados así.
    El cambio en la educación de muchos hombres depende de sus madres, y de que esos padres varones, quieran lo suficiente a sus mujeres para dejarlas realizarse, aunque a ellos les implique también, y choque con la educación que ellos mismos han recibido. Yo he querido que mi marido creciera en estos años, que hiciera cosas que le gustaban, porque sabía que así me apoyaría a mi en mi crecimiento. Cambiar su mentalidad ha sido muy difícil, porque se educó en un modelo familiar totalmente opuesto, pero al final posible. También hemos renunciado a un estatus social alto, coches grandes, chalets adosados…..por ser felices a nuestra manera. Que cada uno escoja la suya.

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