Crianza

10 acciones para tener buen humor con tus hijos

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¿Quieres estar de buen humor con tus hijos pero a la mínima de cambio empiezas a gritarles y a perder los estribos?

¿No sabes mantener el buen humor con tus hijos? ¿Cualquier cosa por pequeña que parezca te hace saltar como un resorte y gritar? Los niños no son nuestros enemigos pero su ingenuidad y su impulsividad nos pone de cara con nuestras emociones. La mayoría de las veces que gritamos a un niño lo hacemos para relajarnos nosotros mismos. Para soltar nuestra ira con un foco. Pero es el foco menos apropiado y menos culpable. La causa de nuestro mal humor está en otros aspectos, no en la inocencia de los niños y tener esto presente nos ayuda a tener una crianza con menos resistencia.

Hoy te dejo diez acciones que puedes poner en práctica en tu vida para mejorar la relación con tus hijos y mantener el buen humor que te caracteriza.

  1. Tener la casa perfecta no es una prioridad. Evita la constante preocupación por el estado de revista de tu casa. Si dejas que esto te preocupe, cualquier cosa derramada o sin recoger será motivo de conflicto entre tus hijos y tú. Ellos no intentan ponerte nervioso, están jugando, trabajando, experimentando. Márcate el objetivo de recoger al final del día y de ir limpiando los desastres cuando ocurran sin hacer escándalo de ello (en la mayoría de los casos no habrá sido intencionado).Enséñales a jugar de juguete en juguete, recogiendo el anterior antes de meterse de lleno en el siguiente. Pero si se acumulan, no lo vivas desde el desorden sino desde la experimentación y la prueba. Tú sabes que lo mejor para la mente en calma es la sencillez y no el caos ¡Pero ellos no! Tienen que aprenderlo como tú y para aprender lo que sí y lo que no, hay que vivir en ambos lados. Háblalo con tu hijo ¿No crees que es difícil jugar bien con tanta cosa fuera? ¿Te parece si recogemos un poco para jugar mejor con esto?
  2. Madruga. Si apagas tu alarma en cuanto suene te sentirás una persona menos capaz porque ya pospusiste tu primera decisión del día: levantarte. Es como si fallaras la primera y más tonta tarea. Si amaneces antes que ellos, podrás dedicarte un tiempo exclusivo a lo que más te guste y honrarte con tus horas de mayor lucidez, en lugar de la última hora del día. Para entonces estamos sumamente cansados y nos damos las sobras cuando los niños duermen. Olvídate de alargar la noche ¡apuesta por la mañana! Tendrás tiempo de prepararte y de elegir la actitud con que les darás los buenos días. Nada de vivir en atropello.
  3. Camina. No te digo que hagas deporte, maratones o yoga. Camina al menos veinte minutos al día. Yo llevo a los niños al cole y después camino. La mayoría de veces sin rumbo pero con preferencia donde haya verde. Puedes poner tu excusa en comprar pan, ir a correos… pero hacerlo caminando mejorará tu estado de humor, te pondrá en contacto contigo y liberará endorfinas beneficiosas para tu cuerpo.
  4. Medita o haz oración. Esta es mi primera prioridad. Me levanto y voy a mi lugar de oración. No sabes cómo esto cambió enormemente mi actitud con mis hijos. No podría explicártelo. Un día que comienza en la contemplación es un día que comienza lleno. O vacío según lo mires porque te restas tú para dar espacio a lo que vendrá: y tus hijos van a darte mucho. Cuando se despiertan solo quiero besarlos, hablarles bajito, cogerlos en brazos y olerlos. Para cuando despiertan ya he rezado por ellos y esto cambia mi actitud. Pero si no crees, meditar hará el mismo efecto. El mindfulness será también un gran regalo para ti y los tuyos. Puedes empezar por diez minutos (y puedes probar con TV Consciente). Actualmente yo dedico mis primero 50 minutos del día a este momento y sé que marcan la diferencia.
  5. Come responsablemente. En calidad y en cantidad. Ya he dicho infinitas veces cómo lo que comemos afecta a lo que somos, decimos y elegimos hacer. Hay alimentos que nos desconectan de la vida porque no son vida ni son alimentos. Son comestibles, procesados, refinados… bocados vacíos. Los aditivos, las harinas refinadas, los fritos o el exceso de grasa saturada y proteína animal, te enfurecen y te vuelven hostil, pesado y lento. Si no me crees, prueba a no consumirlos durante una semana.
  6. Enfócate. Cuando estás con los niños y tienes el móvil a mano, te llega ese correo que tienes que responder de manera urgente. Pero que no habrías de hacerlo si no lo hubieras abierto mientras estabas con ellos. Céntrate en lo que haces y no te dediques a las pantallas si no vas a tener el tiempo de darles respuesta. Esto nos pone de mal humor con los niños porque nos ‘importunan’ cuando en realidad no nos interrumpen ellos sino que somos nosotros las que interrumpimos el momento con ellos.
  7. Elige tus juegos favoritos. Elige lo que te gusta jugar con ellos y déjalos jugar solos con las cosas que se te hacen más pesadas. Los adultos perdemos gradualmente la capacidad de jugar ¡porque no entrenamos! y lo convertimos en algo que nos aburre. Además, tampoco tenemos que hacer juego compartido siempre. Puedes simplemente estar presente sin intervenir en aquellos juegos que no saquen lo mejor de ti y colaborar en aquellos que te apetecen.
  8. Queda con alguien. Los días duros, invita a alguien a casa o sal al parque con más amigos y familiares. No subestimes la ayuda que puedan darte. Además de relajarte con conversaciones adultas, podrás compartir lo que más te cueste (baños, cenas, deberes) sin perder la calma porque te sentirás acompañado.
  9. No lo hagas todo tú. Deja que se equivoquen, se ensucien y rompan cosas, siempre que no haya peligro ni consecuencias irreparables. ¿Puedes asumir tener cosas rotas? Nada es tan importante como para no dejarlo ir en un aprendizaje. Nada es tan importante como para gritar o pegar a tu hijo. Ni nada es tan perfecto como para no poder seguir usándolo con un remiendo (¿Conoces el Kintsugi?). En mi casa hay libros con páginas rotas pegadas con celo. Juguetes pegados con pegamento. Maderas repintadas. No pasa nada, está bien, aprendimos a cuidar y aprendimos a repararlo juntos (te recomiendo este libro inspirado en Montessori: ‘Enséñame a hacerlo sin tu ayuda‘). Ten siempre presente mi máxima: NI TODO TÚ, NI TODO HOY.
  10. No veas el enemigo en tu hijo. No hace nada para ofenderte o sacarte de tu paz. No está pensando en subir tus niveles de estrés cuando se le cae la témpera sobre la ropa nueva o cuando parte un vaso o golpea la tele. No va contigo. No es contra ti. Tu hijo te quiere y no lo olvida. No olvides tú cuánto lo quieres a él.

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4 comentarios sobre “10 acciones para tener buen humor con tus hijos

  1. Buenas noches Bea,

    Solo quería dejarte el comentario que acabo de decir y que me ha salido sin pensar, del alma, como se suele decir.

    Al terminar de leer tu post, le he dicho a mi marido: «Mira Martín, te envío este artículo. Te va a encantar. Qué bonito leer a esta mujer, es como leer a un ángel».

    Es maravilloso ver que hay personas que suman en vez de restar, que dan más importancia a las cosas buenas que a las malas y que transmiten esa paz que transmites tú a pesar de tus seguras dificultades diarias.

    Mucho ánimo en todos tus proyectos y, para decirlo en toque de humor, SIGUE NADANDO SIGUE NADANDO!!

    Un abrazo

  2. «No veas el enemigo en tu hijo», muy buen consejo de hecho, a veces solemos olvidar que nuestro hijo, muchas de las veces hacen cosas que ni ellos mismo saben si están bien o están mal, sobre todo aun los menores de 5 años. Y estoy totalmente de acuerdo que no debemos ser la Supermama, también debemos colocarle parte de las actividades a nuestras parejas y cierta responsabilidades a nuestros hijos más crecidos, así sea que ellos mismo arreglen su cuarto. Somos humanos, no maquinas.

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