Crianza

En qué se parecen Slow Parenting y minimalismo

slow parenting
Fotografía de Jenny Lewis de la serie One Day Young

Slow Parenting y minimalismo guardan una conexión directa a través de la elección de lo sencillo y la disminución del estrés a través de ritmos más pausados. Y no solo ritmos más lentos sino ritmos seleccionados bajo tus prioridades. Hoy nos sumergimos en el concepto anglosajón del Slow Parenting para ver cuánto de minimalismo encierra este propuesta de crianza en calma.

¿Qué es el Slow Parenting?

Slow Parenting es un patrón de crianza simplificado y consciente que escoge un camino sin prisas y con paciencia donde no hay un control rígido sobre las actividades del niño. Incluido el exceso de ocio por el que nos dejamos llevar. Supone un cambio de prioridades para los padres en pos de una vida familiar de disfrute, pero implica no llegar a todo y renunciar a muchas cosas. Muy minimalista, ¿verdad?

El slow parenting propone educar al niño en la sencillez y aprovecha la práctica de una vida slow (uno de mis libros y autores favoritos explican el término en esta gran obra) para aplicarla a la paternidad.

¿Para quién es el Slow Parenting?

Para todos aquellos que se sientan sobrepasados por la actividad y el estímulo contemporáneo. Es ideal para padres que sufran estrés laboral o familiar y no pueden añadir una extraescolar más a sus agendas. También para hijos con alta sensibilidad, ansiedad, depresión, hiperactividad y altas capacidades. Bueno, en realidad no se me ocurre nadie para quien pueda ser inconveniente… Los niños sufren estrés igual que los adultos por muy pequeños que sean. Pero ellos no sabrán cómo decírtelo.

Te recomiendo encarecidamente otro de los libros de Carlos Honoré, ‘Bajo Presión’, porque esa es la vida de muchas criaturas. Y la razón de que se popularicen estos métodos de crianza.

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Fotografía de Jenny Lewis de la serie One Day Young

¿En qué consiste el Slow Parenting?

Vale, me apunto a una ‘crianza lenta’ ¿pero cómo la pongo en práctica?

  • Eligiendo cantidad sobre calidad. No me refiero al término tan usado ‘tiempo de calidad’ sino a algo bien distinto. Es decir, no se trata de dedicar media hora a cosas fascinantes y el resto seguir con nuestras vidas. Se trata de que los niños no tengan tantas actividades estimulantes sino que se escojan aquellas que son ganancia para toda la familia y se disfrute a pleno dejando el resto de la agenda libre para asimilar, convivir y respirar. Se requiere la presencia del padre tanto en los momentos de intensidad como en aquellos en que no se hace nada espontáneo o increíble y simplemente los padres están ahí. De hecho, esta crianza implica aprobar el aburrimiento de los niños: Está bien que tu hijo esté aburrido y no tienes que solucionar todas sus falta de entusiasmo.
  • Reduciendo el estrés de tus hijos. Al empatizar con su individualidad y comprender que ellos TAMBIÉN sufren estrés en su trabajo diario (colegio, instituto, extraescolares, tareas del hogar) y en sus relaciones (familiares, amistosas, amorosas), reducimos el estímulo en casa. Generamos la pausa en sus vidas. O lo más importante, les enseñamos a parar. Todo lo contrario a lo que absorben de fuera: el más y el mejor inconscientemente ligados.
  • Jugando más. Con un juego no dirigido por los padres siempre, dando independencia al niño. Con un juego en la naturaleza o con otros niños por encima del uso de tecnologías y de los juguetes ¡Jugar sin juguetes! Qué antiguo y poderoso.
  • Dejando de sobreproteger a los niños. Vamos a abrazar sus fallos. Las manchas, las cosas rotas, las caídas sin el ‘Te lo dije‘. Le vamos a dar la oportunidad de equivocarse. Ello implica observar al niño sin intervenir cuando ves que algo (no peligroso) va a salirle mal. Como por ejemplo dejar que se caiga el agua de las pinturas para que aprenda a colocarlo donde debe o llenarlo menos de pinceles. Aunque tengas que limpiar luego, sí.

En esta web encuentras la traducción española de los diez principios del Slow Parenting.

Slow Parenting y minimalismo

Como habrás notado, este tipo de crianza no es más que el minimalismo aplicado a la paternidad. Es el menos es más en manos de nuestros niños. Este tipo de educación pausada les permite tener espacio entre actividad y actividad para poder disfrutar de lo que hacen y emprenden. Es un espacio para potenciar su creatividad y valorar qué es importante.

Esta crianza implica educar al niño en el verdadero origen de la felicidad, que es la misma purga que hace el minimalismo. Slow Parenting propone menos tecnología, menos extraescolares, menos normas inflexibles (que no límites) y menos dispersión. Minimalismo en la crianza no es solo que tus hijos tengan menos juguetes o ropa sino que tengan menos actividades innecesarias en pro de tener tiempo compartido con los amigos, familia y sus verdaderas pasiones. No hay cosa más bella que un niño apasionado con tiempo para dedicarse a ello.

Como el minimalismo, esta propuesta persigue encontrar tiempo para aquello(s) que más amas y dejar de destruirte con lo que no te aporta valor.

 

¿Qué te parece este término? ¿Aplicas algo así en casa o te gustaría hacerlo?

 

 

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2 comentarios sobre “En qué se parecen Slow Parenting y minimalismo

  1. Muy interesante y necesario. Mi defecto es que soy muy controladora y me cuesta callarme la boca si veo que va a manchar algo por el trabajo que me da luego. El otro día me dio que pensar cuando , no sé qué le estaba diciendo a mi hijo de casi 4 años, y él me dijo: «mama si no me voy a manchar » (con carita de «te lo prometo») ….

    1. Hola Bárbara.
      No tomes mi comentario como respuesta, consejo, crítica… sólo como algo para reflexionar.
      «Por el trabajo que me da luego…»
      ¿Por qué no lo limpia tu hijo?
      El que mancha, limpia, con tu ayuda por supuesto y juntos, así la tarea es más llevadera y él aprende a tener cuidado. ¡¡Con ellos he aprendido hasta algún truco de limpieza!!
      Yo Llevo un tiempo intentando practicar este tipo de educación con mis hijos sin saber que tiene un nombre y unas referencias (a partir de ahora curiosearé un poco), menos extraescolares, menos juguetes en casa (guardamos unos y sacamos otros, así son novedad siempre), y priorizar en la importancia de las cosas.
      Por pura necesidad el «menos es más» es mi lema a seguir desde hace tiempo, pero no es sencillo aplicarlo, es un trabajo desde el interior de uno mismo para poder aplicarlo al mundo exterior. Y muuuchas veces siento que voy contracorriente.
      Reconforta y ayuda encontrar personas que piensan, viven, escriben y comparten experiencias sinceras y no situaciones perfectas.
      Un beso a tod@s y disfrutad de las fiestas mirando a los ojos de los que queréis y os quieren y veréis la felicidad.

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