Alimentación·Minimalismo

Cómo organizar comidas con minimalismo: familia numerosa sin menú ni congelador

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Cuando oigo hablar de organizar comidas en casa, suele estar acompañado de las palabras Batch cooking (cocinar en un día el menú de la semana), congelar o planning semanal. Así que igual no esperas que te diga que nosotros no planeamos la comida y no tenemos menú semanal. En casa somos seis, dos veganos y cuatro omnívoros y nuestras edades van de los 3 a los 40. Casi me convencí de que tener un plan de comidas sería lo más sencillo para esta disparidad. Pero la verdad es que no. Lo que nos funciona a nosotros es hacer comidas sencillas y hoy te cuento cuál es la base para que esto nos funcione.

Organizar comidas de forma minimalista

Aplicar al minimalismo no significa para nosotros comer menos sino comer sencillo. Esto es lo que significa comer sencillo para nosotros:

  1. Comida no procesada, natural, viva, fresca. No significa que no aparezca algo procesado, sino que no es la base del menú. Lo fundamental es verdura, fruta, frutos secos y semillas, legumbres, granos y puntualmente, para mis hijos no veganos, algo de huevos 0, pollo o pescado blanco. Esto es minimalista porque se trata de comida de un solo ingrediente (el ingrediente de una manzana es 100% manzana).
  2. Pocas mezclas. Nos preocupa la duración de las digestiones (especialmente a mí que soy la que más lo padezco) y la combinación de los alimentos. Nuestros hijos toman a veces un solo ingrediente para comer. Puede que una comida solo tomen arroz integral. O solo patatas al horno. O solo lentejas. Esto no es ningún drama alimenticio porque los macronutrientes de estos alimentos se complementan con lo que comen el resto del día. Por ejemplo, si comen fundamentalmente proteína para comer, tomarán hidratos en la cena o viceversa. A veces su acompañamiento a la proteína animal es una manzana cortada en forma de patatas fritas. O pepino.
  3. Cocinar para comer. Cuando los menús son sencillos y no se precisa elaboración (no hay que enharinar, rebozar, freír, gratinar… etc.), cocinar y comer es todo uno. A veces hacemos un poco más para que quede para otra cena o comida y las sobras estarán de dos a tres días en la nevera. Pero no llegamos a congelar. Sí que tenemos congelador pero esto es lo que hay dentro: guisantes, cubitos de hielo, fruta congelada para batidos y unas varitas de pescado de los niños para esos días en que papá y mamá ya lo han dado todo…. En ocasiones preparamos a la vez la comida y la cena y dejamos esta última ya hecha.
  4. Repetimos platos cada semana. Hay cosas que aparecen de forma recurrente como ciertas cremas, guisos o ensaladas. Como nos gusta, repetimos.
  5. Ingredientes simples. Fáciles de conseguir. Ni #foodporn, ni ‘superbowls’, ni coco deshidratado, ni ‘cacao nibs’ ni fruta de la pasión. Confieso que dejé de seguir el 90% de cuentas de alimentación vegetal porque todo era extremadamente complejo y enrevesado. En casa no hacemos comida digna de Instagram, sino de nuestros estómagos.
  6. Estrategias sencillas. Por lo general, entre semana la cosa funciona así: platos que se cocinan en olla y mantenerse calientes, para el mediodía. Platos de sartén, horno o para comer de forma rápida, a la noche. Esto es así porque comemos a diferentes horas pero solemos coincidir de noche. Los fines de semana hacemos las elaboraciones más complejas (como el falafel).

Platos sencillos y minimalistas

En este artículo te compartí varias recetas veganas para omnívoros que pueden encajar con toda la casa. Esto que te presento hoy son recetas que gustan a los niños y a los adultos. Los mayores además tomamos más ensaladas y verduras (y luego está mi pequeña Mandarina, que toma pepino a todas horas como si fueran galletas). La preparación de todo lo que sigue o bien es breve o bien se puede quedar sin vigilancia a fuego lento hasta cocinarse.

  • Crema de lentejas + arroz integral: cocina más arroz para que quede para otra elaboración como por ejemplo arroz con hummus, brócoli y champiñones portobello.
  • Crema de calabaza o de boniato + rebanadas de pan integral: Yo uso parte de la crema como salsa para la pasta de lentejas de Mercadona (el otro día espolvoreamos queso vegano por encima).
  • Tortilla de patatas: vegana o de huevo, es algo que se queda para comer frío con otros platos o de plato único.
  • Bolognesa de soja texturizada fina: tan sencillo como hidratar la soja y rehogarla con la cebolla y el tomate. Esto sustituye la carne en las pizzas caseras y en la pasta.
  • Guisantes con ajo: opcionalmente hacemos un falso huevo revuelto con tofu y añadimos tomate troceado.
  • Guiso de patatas con pimentón dulce: Puedes añadirle verduras, tofu, carne o pescado. A mis hijos les vale con las patatas en caldo.
  • Quinoa con verduras: más fácil no lo hay.
  • Wok de verdura: esto aparece todas las semanas (y varias veces). Se corta rápido, se cocina ligeramente y punto. A veces añadimos fideos de arroz.
  • Ensalada de garbanzos: con salsa de mostaza o de tahini.
  • Arroz con verduras: Para los niños y las peleas, decidimos triturar el sofrito y cocer el arroz en él. Parece solo arroz pero está bien completo.
  • Patatas al horno con salsa brava casera (y vegana): mi marido hace un buen bote de esta salsa cada semana. En este caso, bastan las patatas, una salsa y una ensalada.

Comemos más cosas, está claro, pero te haces una idea de lo básico que es todo.

Desayunos simples, meriendas simples, cenas simples

Los desayunos, tanto nuestros como de los niños, son bastante simples. Ya te conté que durante el invierno, mi desayuno es cada día crema de cereales. Los niños desayunan leche de arroz y/o pan tostado con aceite. Otras veces desayunan fruta y la mayor a veces me pide ideas como tortilla francesa o altramuces.

Para la merienda es otro tanto, pan integral con aceite o pavo, fruta (Limón puede merendar unas 4 bananas), almendras tostadas, palomitas caseras, leche vegetal y sí, también comen galletas (casi todas veganas). Priorizamos lo sencillo por encima de la perfección. He tenido temporadas de hacer bizcochos y galletas pero era un trabajo y un coste en azúcar de coco que no nos compensa.

Las cenas son mucho más sencillas que las comidas. Lo que más se repite es una sopa de fideos. O una tortilla francesa. Nada de quebrarse la cabeza, a no ser que haya una cena hecha desde la mañana o haya quedado de otra comida en la nevera. A veces están tan cansados que solo toman leche de arroz o una fruta.

¿Comemos todos a la vez?

Con respecto a que comamos todos a la vez, lo hacemos en fines de semana y varias noches pero entre semana es más complejo. Gombo estudia y trabaja y mi marido tiene turnos de mañana, de tarde, de fin de semana, o de días completos (sí, es un caos).

Esto no supone ningún problema por lo siguiente: la razón de recomendar que la familia coma junta es potenciar la relación entre los miembros y normalizar la relación con la comida saludable. Nuestra comunicación en casa es constante y abundante, por lo que pensar que la comida es clave, sería darle demasiada importancia a la alimentación.

Si damos mucha importancia a lo que comemos por encima de otras cosas, dejamos de tener una relación fluida con esta. Vuestro buen humor no debe depender de si el niño se lo ha comido todo o todo lo que querías. Nosotros no forzamos a los niños a desayunar, comer o cenar. Solo pondríamos límites si viéramos que los niños no comen nada o comen mal. Pero a veces, tienen más sueño que hambre y cuando llegan del cole, se echan a dormir. No pasa nada por comerse unas lentejas a las cinco de la tarde. Entre horas pueden pedir la comida y agua que necesiten, ahora bien, con nuestro visto bueno: no hay límite para la fruta, por ejemplo pero no le daríamos algo más pesado justo antes de la cena.

Piensa qué genera menos violencia en tu casa. En mi casa lo mejor fue no resistirnos a los horarios del trabajo del papá y adaptarnos. Si me obceco en que comamos siempre juntos, los niños tendrían que esperar a las 17.00 algunos días o a las 23.15 algunas noches. Esto no tiene sentido. Solemos comer juntos Gombo, los niños y yo, y su papá se une los fines de semana. Para las cenas coincidimos más, pero si no, solemos cenar los niños y yo, y después Gombo y el papá. Esta es la tónica que más se repite, pero no siempre es así. Nuestra mesa es redonda y los mayores ayudamos a los pequeños si lo necesitan.

¿Mis hijos comen verduras?

Esto es algo que me preguntáis a menudo. Sí y no. Comen mucha verdura pero no en la forma que os imagináis. No comen el apio y la zanahoria a bocados pero hemos dejado de luchar por un ideal adulto. Los pequeños hicieron BLW (lo conté aquí) en casa. Pero cuando llegaron al comedor de la guardería tuvieron un menú hecho a base de: hamburguesas, salsa de tomate, croquetas, patatas fritas, salchichas, pasta, helado… ¿Qué pasó? Que dejaron de comerse el brócoli a bocados y también dejaron los espárragos, los guisantes, el tomate, la calabaza y todo lo que se comían tan ricamente con la mano. Descubrir los fritos fue el fin de la comida sana en casa (y no, jamás volvería a esa guardería). Aunque coman pequeños trozos en los guisos y arroces, no comen un plato en sí de verduras.

Mandarina sí come lechuga y pepino como si fuera chocolate. Para los demás optamos por lo siguiente:

  • Cremas de verduras (no hace falta que lleven pollo, ni pescado, ni patata). Así comen el ajo, la cebolla, el puerro, la zanahoria, el apio, los guisantes, la calabaza, el calabacín o el boniato.
  • Gazpacho. Así comen el tomate, el pimiento, el pepino y el ajo.
  • Batidos verdes. Así comen el brócoli crudo, la espinaca cruda, la lechuga.
  • Sofritos y salsas trituradas. Así comen el pimiento, la zanahoria, el tomate, la cebolla o lo que lleve ese sofrito en cuestión… para arroces, pasta, acompañamiento…
  • Zumo. No les interesa mucho pero cuando hay ocasión, puedo mezclar la verdura con la fruta: pepino + manzana, naranja + zanahoria.

Sí, me gustaría que comieran la verdura como nosotros y los consejos de que te vean comer verde no funcionan en una casa con veganos. Ofrecemos y lo ponemos en su plato pero no, no hay suerte. ¡Pero no me agobio! Es un largo recorrido, yo era malísima con las verduras, peor que ellos y ahora mira, comiendo todo el verde del mundo.

¿Sabías que ayurveda recomienda más arroz y patata que verde en las primeras etapas del niño?

Más recursos:

Puedes leer más artículos sobre la comida sencilla y la compra aquí:

Mi lista de la compra minimalista

10 alimentos saludables que puedes dejar de comprar (y hacer tú mismo)

La cesta de la compra minimalista

Alimentación minimalista en una familia de doce

Si necesitas ayuda con las cenas, meriendas o comidas en general de tus hijos y familia, el cocinero Juan Llorca te ayuda aquí. También para BLW. De hecho, sobre esto tiene un libros muy interesante, ‘Sin dientes y a bocados’.

Videos de ayuda:

 

¿Qué tal te organizas en casa para simplificar las comidas? Me encantará conocer tus ideas.

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6 comentarios sobre “Cómo organizar comidas con minimalismo: familia numerosa sin menú ni congelador

  1. Hola Bea, genial a veces te obsesionas con la perfección y te cansas. En mi caso, Sebastián dejó de comer verduras (come algunas) una vez que nos mudamos a la casa de mis padres y hermana… me sentí muy mal. Pero de allí entendí que es parte del camino recorrido como indicas…. También trato de adaptarme y estar tranquila. Mil gracias por la publicación.

  2. Hola, lo admito…mi alimentación es un desastre y soy vegetariana con ganas de ser Vegana, gracias por tus consejos!!
    Muy pronto cumpliré 1 año leyendo cada semana tu blog .

    Bea, mencionas que en tu casa hay 2 veganos, tu y quien más?

    Abrazos

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