Minimalismo

Quiero una casa minimalista pero cada vez tenemos más cosas

una casa minimalista

Una casa minimalista es algo asequible cuando uno vive solo. O cuando viaja. Pero ¿qué pasa con las familias donde las cosas no dejan de entrar? Vamos a revisar cuáles son las entradas de objetos de tu hogar y cómo conseguir que nuestro objetivo minimalista no se pierda. Y a ser posible ¡sin peleas!

Las quejas más frecuentes son:

  • Yo necesito pocas cosas, pero mi pareja no es nada minimalista
  • Quiero una casa minimalista pero con hijos es imposible
  • Solo compro lo que necesito pero nos donan y regalan muchas cosas

Hoy te hago una propuesta: descubre qué tres focos de los que te señalo son los más frecuentes en tu vida y trabaja con ellos.

Focos de entrada de objetos en una casa minimalista

«¿De dónde ha salido todo esto? Es más, si hice aquél curso de ‘decluttering’ en inglés y me leí a Marie Kondo dos veces aquella vez que sacamos de casa 40 bolsas de basura… ¿Por qué seguimos teniendo tantas cosas?»

Estos son los focos más frecuentes de entrada de objetos a tu casa:

  1. Pareja no minimalista

    Tú eliges cada compra con reflexión, pero sientes que tu pareja no valora o comprende tu trabajo. La comunicación es vital. No se trata de que tu pareja se enganche al minimalismo, sino de que comprenda que necesitáis una casa desde el acuerdo. Si tu pareja quiere adquirir algo pídele que piense primero dónde lo colocará y cómo se hará cargo de eso. Así tú tendrás claro cómo afectará esa nueva compra.

    Evaluad si esa adquisición necesita recambios o accesorios para que ninguno se sienta molesto después: el uno porque cada vez entran más cosas y el otro porque parece que sus deseos no importan. Si estás convencido del minimalismo, no le hables a tu pareja de las fotos que has visto o de los influencers que sigues: háblale del bien que hace en tu vida tener menos. Háblale de tu necesidad de paz mental y del deseo de tener en el hogar un espacio para la calma.

  2. Niños pequeños en casa

    No es que tengan sus propios armarios y juguetes. Es que quieren sacar una pelota de la máquina de bolas, conseguir ese juguete por puntos del supermercado y coleccionar los regalos del Burger King. Enséñale a tus hijos el valor de las cosas y empieza a cultivar su conciencia ecológica desde pequeños. Echa un ojo al artículo que hice para evitar el plástico con tus hijos aquí. Sobre cómo reducir los juguetes, elegirlos o jugar sin ellos, encuentras información aquí.Si la mejor estrategia con ellos es la educación en sostenibilidad y necesidades reales, la segunda estrategia más útil es la distanciación del deseo y la pertenencia. Es decir, olvídate del ‘loquiero-lotengo’. Ten una lista con los deseos de tus hijos. Haz preguntas para saber por qué lo quieren, dónde lo pondrán, con quién jugarán, cuánto durará, cómo viene empaquetado, si lo puede compartir, si se estropeará pronto… la mayoría de las veces, si le damos la oportunidad de cuestionarse, recapacitan. Ellos no saben hacerse ciertas preguntas (el marketing infantil es muy agresivo), échale una mano.
    casa minimalista

  3. Hijos adultos

    Tal vez tus niños ya crecieron pero tu casa sigue aparentando que viven allí. ¿Tus hijos llevan las cosas que no caben en su casa a la tuya? Es hora de tener una conversación. Háblales de la responsabilidad que mantienen con sus objetos y de cómo has iniciado una nueva vida con el minimalismo. Ofréceles un espacio limitado para guardar sus cosas y plantéales que elijan qué de verdad es importante en su vida, les emociona o volverán a usar y qué está ocupando un espacio innecesario.

  4. Los abuelos

    Porque los aman con locura y quieren darles todo lo que tienen o soñaron, los abuelos traen a tus hijos juguetes, ropa, chucherías y todo lo que hace las visitas de los abuelos tan esperadas. Esto es genial pero procura que tus padres conozcan sobre tus preferencias. Si no saben que eres minimalista, no podrán adivinarlo por ciencia infusa. Explícales en qué consiste y, como ocurría con la pareja, cuéntales cómo eso ha beneficiado a tu vida.

    Esto no significa negar la entrada de regalos de los abuelos, sino pedirles que reflexionen qué traerán a casa: que elijan las experiencias por encima de los objetos (ir al parque de atracciones, a tomar unos churros… etc), que cuiden la cantidad y la calidad para no tener juguetes que duran un día. Y sobre todo, que sepan que no necesitáis que traigan nada (aunque este amor de abuelos ya sabe eso). Si quieres algo más sencillo, pide lo que de verdad necesites (aunque sean repuestos de papel higiénico y pañales).

  5. Cumpleaños y fiestas navideñas

    Es una entrada de objetos casi inevitable y, si no estamos siendo claros, puede dejarnos regalos que no nos gusten nada o no necesitamos. Con respecto a los cumpleaños, te vuelvo a remitir al proyecto de mi amiga Carolina, que especificaba que preferían o no recibir regalos, o que fueran de segunda mano. No temas ser específico con lo que quieres por tu cumpleaños, sea que no quieres regalos, sea que necesitas reunir dinero para comprar una guitarra.

    Tampoco tienes que celebrarlo cada año y puedes optar por hacer una celebración sin regalos: en lugar de pedirles que no te hagan regalos, invita a tus amigos a un merendero con algo preparado por ti sin decir qué fecha es. En cuanto a los cumpleaños de tu hijo, puedes dejar claro qué cosas le gustan a tu hijo con una invitación hecha a manos donde diga o pinte ¡Me encantan los dinosaurios! ¡Qué vivan las princesas! ¡Espero que no me regales ropa! Nadie puede acertar sin pistas y recuerda que son los padres los que elegirán el regalo, no sus amigos, así que deben conocerlo.

  6. Rebajas, ofertas y descuentos

    Los cupones son más enemigos que amigos en el minimalismo porque de repente tienes una cortadora de pelo que no necesitas pero que te daban gratis por 40 euros de compra… Lee los cupones con calma y no dejes que una oferta 3×2 te haga cambiar tu marca favorita. No compres nada que no necesites. Si es algo perecedero como la comida, piensa si realmente quieres tres de lo mismo.

  7. Caos y desorden

    Uno de los grandes culpables de tener mucho y repetido es que no sepamos lo que tenemos. Y eso también pasa en una casa minimalista. Esto se debe a que todo está desordenado o no está en el lugar que debe. Si sabes qué tienes y dónde porque todo está claro y con espacio suficiente, no comprarás más. De otra manera, cuando no sabes lo que tienes, lo compras repetido o no llegas a descubrir que podrías haber resuelto tu necesidad de otra manera (porque sí, hay muchos objetos que valen para mil cosas). Si quieres que no entren más cosas a tu casa minimalista, empieza por organizar las que tienes

  8. Pasiones creativas poco concretas

    Tal vez te encanta hacer punto o hacer manualidades. Haz revisión de las cosas que usas y evalúa si necesitas comprar más sin terminar los proyectos que tienes entre manos. Tal vez no necesites más parches de patchwork hasta que veas si tienes suficientes para ese cojín. Ve paso a paso y adquiere cuando lo necesites. Tener más recursos no te hará ser más creativo. Recuerda que la mayoría de creativos se iluminaron desde la escasez.

  9. Donaciones y préstamos

    Sobre todo en ropa. Nos encanta que nos den ropa y nos la presten porque es lo más sostenible que existe. Sin embargo, no estamos obligados a quedarnos y ponernos todo lo que nos den. Esto lo tuve que aprender cuando vi que mi hija mayor tenía en su cajón 30 pares de pantalones. No habíamos comprado ninguno de ellos, pero que fuera gratis no significaba 1) que le gustaran 2) que pudiera ponérselos todos. Algunos meses tenían menos días que pantalones su cajón. No caigas en esta trampa: escoge ropa de forma inteligente. Tienes un artículo sobre cómo seleccionar la ropa prestada aquí.

 

¿Cuales son tus tres entradas mas pronunciadas? Escríbelas en tu cuaderno y marca al menos dos estrategias para combatir cada una de ellas. Escribir tus planes de una casa minimalista los proyecta a la realidad.

 

Y recuerda que la mejor ley minimalista para no acumular es la de ‘uno entra, uno sale’. Por cada objeto que entre, revisa qué otra cosa no es tan necesaria ya.

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