Crianza·Minimalismo

Vendimos sus juguetes y esto fue lo que pasó

Este verano con los niños hicimos una revisión de sus juguetes. Una revisión anual seria en la que participaron de mil amores. A través de donaciones y de venta en segunda mano, salieron de casa bolsas llenas de juguetes ¡y eso que somos minimalistas! ¿Quieres saber qué pasó a raíz de esa limpieza o purga de juguetes?

Que desde entonces, juegan más con ellos y escucho menos la frase ‘Mami, no sé con qué jugar. Quiero contarte cómo lo hicimos con mis tres hijos (7, 3 y 3 años) y qué ha cambiado a raíz de ello.

El método Konmari no funciona con los juguetes

Me encantó el libro de Marie Kondo, pero si lo hubiera escrito hoy, estoy segura de que ella habría escrito mucho más sobre familia, hijos y juguetes (la gran carencia del libro). Cuando tienes hijos pequeños en plural, varias reglas de Kondo dejan de aplicar:

  • Las cosas deben volver a su sitio / pero son pequeños y eso no les parece importante.
  • La regla entra uno sale uno / pero a los niños les hacen regalos continuamente y no siempre se desharán de cosas cuando entren otras.
  • Cada cosa tiene su espacio / pero ellos lo ocupan todo así que los límites están confusos…
  • Quédate con lo que te haga feliz / pero ya sabes que ellos ¡ponen entusiasmo en todo!

Así que a mi parecer, no basta con que las cosas estén ordenadas puesto que ellos las usan arbitrariamente. Lo único que funciona es que tengan las suficientes. Y no más. Con los juguetes suficientes es fácil recoger y fácil divertirse.

El método konmari hace aguas con los juguetes infantiles: recuerda que ‘La Magia del orden’ es un método de organización, no un libro sobre minimalismo (aunque muchos aspectos estén relacionados).

¿Cómo redujimos sus juguetes en casa?

  1. Lo primero y más importante: NO LO HICE YO SOLA, sino con ellos. Son sus cosas y son sus decisiones. Discutimos sobre el uso de las cosas, lo incómodos que eran algunos juguetes y incluso vimos que había juguetes que les daban miedo. En concreto, a mi hijo le asustaba un triceratops muerto y destripado con el que nunca jugaba y que se vendió ipso facto: lo que tú no quieres, otros estarán encantados de irlo a buscar.
  2. Lo hicimos en varios días. Y además, con descansos para no agotarlos. No eran tantos juguetes, pero para que todo se hiciera de forma consciente y quedara claro que yo no iba a deshacerme de nada sin permiso, nos tomamos nuestro tiempo.
  3. Fuimos por habitaciones y por grupos de juguetes (Playmobil, encajables, disfraces, Barbies… etc). Cada grupo de juego tiene su caja o su bolsa de tela así que quedaba claro cuándo pasábamos a revisar otro grupo.
  4. Lo sacamos todo y decidimos cuáles eran más chulos y cuáles solo venían en la caja acompañando (ya sabes de qué hablo). Lo que más había eran Pinypon, así que esto nos llevó más rato ¿cómo habíamos llegado a tener tantos? Al estar en una caja de lata, no se ven, pero la caja ya apenas podía cerrarse. ¿El problema? Que jugaban poco con ellos porque recogerlos era un infierno –tienen piezas muy pequeñas y se montan por partes-. Así que acordamos un número de muñecos y lo demás quedó descartado. La caja de galletas que veis en la foto estaba atestada. Ahora tiene un 20% de su espacio ocupado y juega más que nunca.
  5. No tiramos los juguetes. Los juguetes no se pueden reciclar aunque muchos sean de plástico. Recuerda que el contenedor amarillo es para envases, lo que excluye cosas como juguetes o perchas. Así que optamos por donar los libros a la biblioteca y vender en segunda mano los disfraces y juguetes. Solo tiramos un par de piezas rotas, lo demás estaba en perfecto estado para ser compartido. Usamos Wallapop porque en mi pueblo es lo que mejor funciona. Los vendimos a un precio muy inferior a su coste original: no pretendemos sacarle dinero sino evitar que acaben como residuo mientras aún tienen mucha jugabilidad. La idea no es tirar, eso no soluciona nada ni compromete a los niños con las cosas nuevas que comprarán. Otros juguetes aptos para ellos los donamos a la piscina para bebés Psicoagua (Jaén).

Este fue el resultado de reducir sus juguetes

Los efectos fueron inmediatos.

  • Nada más hacer su selección, ya querían ponerse a jugar con un grupo de juguetes que les parecía nuevo. Estaban entusiasmados.
  • Tomaron decisiones únicas y originales. Por ejemplo, la mayor decidió que no quería conservar los zapatos de sus Enchantimals porque al fin y al cabo, eran animales y por tanto, salvajes. Nos deshicimos de algunos juegos de Playmobil pero se quedaron con los muñecos para que el zoo estuviera lleno de visitantes. Cuando tienes un juguete con accesorios no tienes que quedarte con todo sino solo con lo que juegue, que quizá sea un muñeco y una mochila.
  • Recogieron más fácil y rápido. De hecho, eran capaces de hacerlo solos y a tiempo récord.
  • Surgieron nuevos modelos de juego. Ahora podían usar una misma casita para muñecos de distintos grupos. Tenían más claridad de aquello con lo que contaban y podían mezclarlos en nuevas ideas.
  • Les pusimos una película el fin de semana y la vimos su padre y yo porque lo que querían era jugar ¡y todos juntos!
  • Al haber elegido ellos, ahora miraban con intención a sus juguetes. Las niñas volvieron a vestir a su bebé y daban más mimo a cada pieza.

Cuando terminamos, la más pequeña me dio unos calcetines y dijo: Estos, para venderlos. Me reí mucho porque eran unos calcetines heredados un poco feos y ella había comprendido que podemos decir adiós a lo que no nos gusta aunque nos lo hayan regalado.

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8 comentarios sobre “Vendimos sus juguetes y esto fue lo que pasó

  1. Muy bonito, la teoría. Pero que pasa si se agobian, nunca saben a q jugar pq solo quieren ver la tele( a pesar de tener juguetes de diferentes tipos y muchos que estimulan la creatividad) y cuando intentas ponerte a reducir con ellos solo te dicen » esto no lo saques pq me encanta?»( A pesar de no hacerles ni caso)

    1. Los primeros años, reducir no nos funcionaba también porque estaban más apegados. Educar en el minimalismo lleva tiempo y los largos plazos funcionan. A menudo les hacemos muchas preguntas sobre cómo juegan y lo que les gusta para que ellos mismos se vayan dando cuenta de qué tiene sentido y qué no. Cuando no juegan con algo por mucho tiempo, lo subimos a un armarito. Están visibles, pero no los solicitan. Gran parte de lo que donamos y vendimos estaba allí. De esta manera puedes sacar lo que no usan pero dejarlo unos meses por si lo reclaman.
      En cuanto a la tele, hablaremos pronto del uso de las tecnologías. Gracias por tu comentario, te abrazo.

  2. Tuve una plática con mis hijos sobre los beneficios que podríamos tener si reducimos algunas cosas que no necesitamos, decidimos donar y vender juguetes, con el dinero recaudado salimos de paseo y compramos plantas para el pequeño huerto que tenemos en casa. Mis hijos tienen 6 y 10 años, me ha resultado mejor ahora que cuando eran pequeños pero, aun me lastimo la planta del pie con alguna pieza de legos que no se levantó.

  3. GRACIAS Bea, me das un ideon porque mi hijo mayor ( 11) ya no juega con juguetes, y el pequeño (8) juega con algunos asi,que no sabia muy bien que hacer con ellos,los voy a vender a un precio muy por debajo omo has hecho tu por que no es por el dinero si no por que alguiuen de uso a esos juguetes que los estoy acumulando cuando podían ser importante para otro niño.

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