Minimalismo

Mi vida sin grupos de WhatsApp

Hace dos años que desinstalé la aplicación de WhatsApp de mi móvil y a menudo recibo muchas preguntas sobre por qué tomé esta decisión y cómo me manejo sin grupos de WhatsApp.

El por qué y cómo lo hice lo tienes en este artículo que te enlazo. Incluido el mensaje que mandé para despedirme de mis contactos. Poco después eliminé otras redes sociales como Facebook, Twitter o Lindkn y mantuve únicamente Instagram donde todavía puedes encontrarme.

Este año recibí preguntas como:

  • ¿Cómo haces para quedar sin WhatsApp?
  • ¿No te sientes sola?
  • ¿Tienes otras Apps de mensajería?
  • ¿Cómo es tu móvil?
  • ¿Cómo haces con el grupo del cole?

Así que de eso es lo que quiero hablarte hoy: vivir sin WhatsApp es perfectamente posible y no contrae ninguna pérdida social o laboral por el camino. A menudo adoptamos creencias inciertas y ajenas por una sola razón: el miedo a ser diferente y quedarme solo.

Mi vida está llena de interrupciones

Mi vida como madre está llena de interrupciones. Mientras almuerzo, alguien grita desde el baño ¡Ya he hecho caca! Cuando voy yo al baño, alguien entra a preguntarme donde está el perrito morado con gafas y, a cada tres frases que leo en un libro, oigo: Mamá o mami seguido de una petición urgente.

Como tú, tengo interrupciones de sobra como para sumar WhatsApp. Mis hijos interrumpen el fluir de mi vida y WhatsApp interrumpe el fluir con mis hijos. Lo primero es una circunstancia natural de su dependencia y de la edad que tienen. Lo segundo es opcional y me niego.

Los teléfonos móviles son muy seductores y con ellos cerca, corremos el riesgo de ignorar a los que amamos. Por eso en 2017 tomé la decisión de desinstalar la aplicación y buscar nuevas formas de comunicarme con mi entorno. Sigo teniendo un Smartphone, pero la batería le dura increíblemente más porque lo uso increíblemente menos.

No me siento sola sin WhatsApp

Esta pregunta puede parecer una obviedad para algunos pero creo saber por qué me la hicisteis. Sí he recibido cierto rechazo de algunas personas que se han negado a comunicarse conmigo por otros medios. Deduzco que han sumido que me decisión de quitar Whatsapp implicaba criticar que ellos lo usaran. Ni mucho menos. Tan solo que para mí, como persona permeable a estímulos y emociones, esta aplicación me resulta invasiva, inexacta y me da más problemas que alegrías.

Que la mayoría use algo no quiere decir que sea lo normal, sino que estadísticamente es lo habitual. Así que los que no usamos WhatsApp no somos anormales, sino que salimos de la estadística por elegir otros medios de comunicación.

Me es imposible tratar el tema sin hablar de un libro que leí recientemente, ‘En defensa de la conversación’ de Sherry Turkle:

«He dicho que, hoy en día, estar solo parece un problema que necesita resolverse, y la gente trata de resolverlo mediante la tecnología. Pero en este caso, la conexión digital es más un síntoma que una cura. Expresa el problema subyacente -la incomodidad que se siente al estar a solas con uno mismo-, pero no lo soluciona. Y, más allá de ser un síntoma, la conexión constante está cambiando la forma en que las personas se ven a sí mismas. Está alumbrando una nueva forma de ser. Yo la llamo «comparto, luego existo». Compartimos nuestros pensamientos y sentimientos para sentirnos completos».

La autora quería reflejar que la realidad es justo lo contrario a lo que creemos: si no enseñamos a nuestros niños a estar solos, conocerse y observar lo que piensan, crearemos niños que solo saben llevar vidas solitarias. Hace falta querer estar a solas para poder compartir cosas con los demás. Y esto lo impide el hecho de estar siempre conectados.

¿Cómo hago para quedar sin WhatsApp?

Como hace muchos años: quedando a una hora cuando nos vemos en persona o llamando por teléfono. Sigo tomando notas en la agenda de la hora a la que hemos quedado y tengo las direcciones en papel (siento por los que se molestan cuando no pueden mandarme la ubicación y les pido detalles visuales del sitio).

Mi teléfono tiene, como todos, mensajería SMS y eso es lo que utilizo para dar instrucciones breves a mi marido sobre horas o hechos. Entre nosotros también nos comunicamos mucho por correo electrónico. De esta forma podemos mandarnos enlaces, fotografías y música. Ten en cuenta que las notificaciones del correo llegarán a tu móvil igual que con WhatsApp y no tendrás la presión por responder a todos los demás que te ‘vieron’ entrar y conectarte.

Cuando quiero mandar fotografías de los niños, uso el correo. Aunque también uso para fotos sin relevancia la mensajería de Instagram. Que de hecho, es el único servicio de mensajería en redes que mantengo, a razón especialmente del trabajo.

Los grupos de WhatsApp del colegio

Si tienes hijos, es probable que le temas a los grupos. Y con razón. Cuando mi hija mayor entró al colegio, yo aún usaba la aplicación y no existían los grupos de difusión. Lo que pasó allí daría para varios artículos, desde peleas políticas, de fútbol, fotos inapropiadas, acusaciones y juicios varios. Y no lo dejé porque estuviera implicada. Era más bien la cantidad incesante de vidas cruzadas que tenían conversaciones públicas que, inevitablemente, me afectaban. Tengo facilidad para hacerme responsable de los problemas de los demás y los grupos numerosos son una cruz para personas como yo.

Así que en el colegio hice lo siguiente: comuniqué a los padres que no usaba WhatsApp y le di a la madre delegada mi cuenta de correo electrónico. En nuestro colegio se usa una plataforma virtual con lo que no tendría que enviarme todos los boletines y noticias, sino solo cosas puntuales que la profesora o profesor comunicara al grupo de padres. Que, además, podría decirme en persona cuando fuera a recoger a los niños.

Cuando alguien nos quiere invitar a un cumpleaños, nos busca y nos da la invitación o nos llama por teléfono. Sencillo ¿verdad?

 

Espero haber contestado a vuestras dudas. Cualquier otra, estaré encantada de contarte.

 

*Recuerda que tienes dos cursos abiertos para la búsqueda de una vida sencilla. Uno enfocado al minimalismo en la mujer y otro para los padres minimalistas.

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4 comentarios sobre “Mi vida sin grupos de WhatsApp

  1. Hola Bea, es verdad que el wasap genera distracción trato de usarlo prudentemente ya que por trabajo y empres (logística), necesitamos esta herramienta. Sin embargo, es verdad lo que dices. En el colegio, trato de comunicarme con una mamá para las cosas mas importantes. Te cuento que desinstalé la aplicación por una semana cuando no estuve trabajando, la comunicación es más cálida, me llamaban. Espero llegar en el mediano plazo prescindir de él. .. Gracias por la publicación me encanta leerte.

  2. Muy cierto Bea!
    La mayoría de nosotros pasamos más de la mitad de nuestras vidas sin What’s app y ahora pensamos locamente que no podemos vivir sin ello, y no nos damos cuenta que las relaciones virtuales son solamente eso: virtuales (sólo existen en forma aparente y no son reales). Y que tan sólo dan una falsa ilusión de estar llenando algo que en realidad no pueden, mientras nos aísla del mundo real que es la verdadera solución para nuestro problema de soledad…
    Gracias por compartir!
    Siempre es un gusto leerte…

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