Desarrollo personal

La monogamia tiene sentido y no es un castigo

monogamia

Hace poco me enviaron un texto sobre la monogamia donde se decía que era algo antinatural. En dicho texto el autor decía que repetir todos los días el mismo plato y tener ‘alimentos prohibidos’ era una situación abocada a la infidelidad. Así nos animaba a contemplar la posibilidad de variar el menú de vez en cuando.

Estuve bastante de acuerdo en uno de los matices del texto y es que la obligación es un fracaso en las relaciones sentimentales. Ahora bien, existe la posibilidad de ser monógamo y fiel sin estar o sentirse obligado a ello. Es lo que llamamos elección. A mi modo de ver, no tiene cabida pensar que podemos tenerlo todo y serlo todo (no me verás en patines, por ejemplo) y es inmaduro ignorar que cuando elegimos algo, renunciamos a otra cosa. Esto es de ley.

¿Es antinatural la monogamia?

Esta defensa darwinista que alude a los animales, de por sí me parece tan obsoleta como cuando decimos que ‘toda la vida hemos vivido de comer carne’, cosa que tampoco es cierta. Antinatural quiere decir que es algo contrario a la naturaleza y si hablamos de la naturaleza en estos términos, consideramos también antinaturales especies como los pingüinos, los caballos de mar, las nutrias o los lobos, por poner un ejemplo.

Claro que un porcentaje mucho mayor de animales son polígamos. Ni qué decir tiene que los humanos nos distinguimos de los animales por nuestra compleja cognición pero, lejos de caer en especismo, no creo que compararnos con los animales resuelva ninguna de nuestras dudas sobre si debemos o no comprometernos con una sola persona. Porque la relación de las tórtolas no es ni remotamente parecida a la que tenemos mi marido y yo.

Ser monógamo no es tener en propiedad

Cuando una persona habla de la monogamia o de la elección a comprometerse con una persona como un imperativo legal y asfixiante, parecen a mi entender estar hablando de otra cosa. Hablan de la tenencia de una propiedad privada y lo expresan en estos términos con el uso de posesivos, derechos, deberes e infracciones.

 

Mi marido no es de mi propiedad, es de mi elección.

 

Y al elegirlo, renuncié a todos los otros maridos. Igual ocurre cuando elijo un trabajo y no otro, un atajo y no otro, la compra de un coche y no otro. Elegimos. Y a partir de ahí, guardamos coherencia con la elección. Esta coherencia entre lo que piensas y su continuidad en el tiempo recibe el nombre de compromiso. Por ello una elección que sigue siendo la misma cada día, es un compromiso.

El fuego no es solo incandescencia

Mi compromiso no es, en ningún momento un castigo. De hecho, soy libre de romperlo igual que mi pareja es libre de romperlo. Lo que no espero de ella dentro de la monogamia es que un día se comprometa y otro no. Que un día me elija y otro no. Si yo solo elijo a mi marido cuando es cómodo para mí, me viene bien, me resuelva cosas y me halaga, estoy usando a una persona para mi confort en lugar de eligiéndola para avanzar a mi lado. El uso, ya lo sabes, es lo contrario al amor.

Y fíjate que no he hablado de amor hasta ahora porque creo que sigue siendo erróneo el concepto de amor que muchas veces abordamos como una fuente finita o una llama que se apaga y se prende. Esto es no tener en cuenta los palos, el oxígeno o las cerillas y estar hablando solo de incandescencia.

Miedo a elegir

Queremos tenerlo todo y tenemos terror a elegir. Estamos tan asustados de no elegir la mejor opción que preferimos no decantarnos por nada. De ahí que suene mejor una poligamia, por esa ilusión de poder tenerlo todo.

Cuando en realidad, puede que al elegirlo todo, te pierdas lo mejor. Pierdes la profundidad y el misterioso secreto de aquello que se urde solo entre dos. La diferencia es similar a la que existe entre un bono de entrada libre a una piscina y una exploración a la Fosa de las Marianas.

La Fosa de las Marianas es el lugar más profundo del océano. Ahí abajo hay una presión enorme. Y al mismo tiempo, habitan criaturas que nadie ha conocido jamás. Ahí abajo los animales realizan adaptaciones impensables. Cambios que no veríamos en otras condiciones más cómodas.

 

Como la monogamia. Profunda e inédita.

Foto Guillaume Nery saltando en el Agujero Azul de Dean.

 

Artículo relacionado:

Por qué soy fiel a mi marido

¿Quieres tener acceso a contenido adicional? Mis suscriptores privados reciben un texto una vez al mes.

8 comentarios sobre “La monogamia tiene sentido y no es un castigo

  1. ¡Guau! Planteado así mi marido y yo somos todos un universo misterioso (como cada pareja),y es cierto, presionamos y nos presionan para serlo y tenerlo todo. Ojalá las cosas fueran más simples… Saludos desde México

  2. Totalmente de acuerdo con tus palabras. Yo vivo junto a mi marido por decisión propia y con la libertad de decidir hacerlo. No es una obligación, es un querer estar. Gracias por tu genial artículo 👏😘

  3. Puede que sea la misma persona, pero eso no quiere decir nunca el mismo plato, sería mejor el mismo cocinero que está allí xq te ama y buscando complacerte con cosas nuevas y lo que sabe que te gusta, llevo casada ya casi 13 años y ambos lo disfrutamos más que cuando comenzamos… como lo leí en tu libro de expectativas, una relación en crecimiento, eso es lo que en verdad nos llena…

Deja un comentario