Alta demanda

Alta Demanda y Asperger: similitudes y diferencias

alta demanda y asperger

En ocasiones, los términos alta demanda y Asperger o autismo de alto funcionamiento coinciden en un mismo niño. En los primeros años es difícil hacer diagnósticos determinantes, por lo que los niños intensos nos llevan a menudo a confusión. Pero cuando el niño crece y su demanda sigue siendo extenuante y sostenida, cuando tenemos un niño inflexible con características que se escapan a la alta demanda, es recomendable considerar que nuestro pequeño tenga un cerebro mucho más neurodiverso de lo que pensamos.

Como sabes, la alta demanda es un trasbordador que nos puede hablar de una alta sensibilidad precozmente manifiesta, de unas altas capacidades potenciales, de un desorden de procesamiento sensorial, un trastorno de déficit de atención… solo los expertos están preparados para distinguir dichas condiciones. Pero como padres, no debemos infravalorar nuestra profunda intuición.

En este artículo descubriremos las similitudes y diferencias entre el Autismo de alto funcionamiento y la Alta Demanda en los primeros años del niño.

¿Qué es el Síndrome de Asperger?

Aunque son muchas las voces que quieren que la nomenclatura deje al Síndrome de Asperger fuera de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), en la actualidad forma parte de estos. El Síndrome de Asperger no es una enfermedad (y no precisa medicación) sino una condición que comparte determinadas características neuropsicológicas con el autismo pero no cumple con los criterios propios para obtener un diagnóstico propio de autismo. Es un trastorno generalizado del desarrollo caracterizado por déficits en la comunicación social y por patrones repetitivos de comportamientos o intereses.

Puede existir junto a la superdotación dado que un porcentaje de las personas con Asperger tienen una inteligencia promedio o superior (si bien no todos son genios, como también se tiende a pensar) . Cuando esto ocurre y tenemos un niño con doble excepcionalidad (Asperger + altas capacidades), es probable que una enmascare a la otra.

En mi experiencia con niños de alta demanda, he tenido un número notable de casos con síndrome de Asperger cuyos padres acudían a mí por una alta demanda. En la entrevista con los padres, ciertos aspectos señalaban que no se trataba meramente de una alta demanda, sino que había un paso más en la intensidad del pequeño. En este sentido, la detección de un niño alto demandante en sus primeros años nos puede ayudar a diagnosticar o descartar un caso de Asperger teniendo presentes las similitudes entre dicha condición y una alta demanda en los primeros años.

Asperger en niñas

Es especial el caso de las niñas, donde las características del síndrome parecen ser más sutiles debido a su enorme capacidad de adaptación al medio. La descripción más básica incluye falta de empatía, patrones del habla monótonos, intereses intensos, aislamiento social e inflexibilidad en sus hábitos. Como ocurre con las altas capacidades, este patrón es heterogéneo con influencia del sexo del individuo y el grado en que la condición se presente. Razón por la que podemos no ver nada de esto en una niña.

A diferencia de los niños con autismo, con Asperger los niños hablan antes de los 5 años (se pueden observar periodos de mutismo selectivo donde el niño no habla o habla lo justo, aunque sepa comunicarse con claridad). Los niños con síndrome de Asperger pueden adaptarse bien a sus dificultades llegando a alcanzar gran éxito, especialmente los más capaces y, particularmente las mujeres. Se cree que existe una prevalencia de 4 niños por cada niña y es ahora que se empieza a desvelar en investigación que este dato solo expresa una falta de diagnóstico del perfil femenino. Así que podría no ser tanto que existan más hombres que mujeres, sino que en las mujeres con inteligencia superior es más sutil y se adaptan socialmente tan bien, que no se percibe.

Será común ver a mujeres diagnosticadas a los cuarenta años, en la cima de su profesión e incluso con hijos. Esto les explica por qué siempre se han sentido diferentes. Y es que una de las diferencias entre autismo y Asperger es que estos últimos son conscientes de sus diferencias.

Similitudes entre Alta demanda y Asperger

Los casos de Asperger pueden confundirse en los primeros años con un caso de alta demanda simple debido a que las explosiones y rabietas del niño se dan con una gran intensidad. Asimismo los llantos ininterrumpidos sin motivo aparente pueden llevar al personal médico a valorar un caso de Síndrome de Asperger en el bebé. Además, ambos perfiles son muy demandantes en la infancia y tienen una angustia por separación muy fuerte. Ambos hacen destetes muy complejos. Pero en el caso de Asperger, el pecho en lugar de calmarle puede resultarle ‘demasiado sensorial’ y alterarle más en determinadas situaciones.

Si bien ambos comparten los miedos, en el autismo de alto funcionamiento se tornan en fobias. Ambos pueden ser muy creativos. Los niños con síndrome de Asperger pueden jugar de una forma diferente: alinean muñecos en filas, crean estructuras simétricas o montan un escenario con el que no juegan porque la ensoñación del espacio es más atractiva que el propio juego en sí.

Parecen estar más interesados en copiar cosas que en crearlas, hecho que no ocurre necesariamente en la alta demanda. Desde muy pequeños además, los niños con síndrome de Asperger manifiestan un gran interés por el orden. Son sistemáticos y organizados, como también vemos en la alta demanda.

Ahora bien, ambos grupos tienen dificultades con la comida a nivel de texturas y contacto entre los alimentos. Los niños con Asperger pueden tener además una preferencia de temperatura (o todo muy caliente o todo muy frío) mientras que los niños de alta demanda logran con el tiempo ser más flexibles.

Especificidades del Asperger

Veamos algunos de los indicadores de síndrome de Asperger en los primeros años del niño, teniendo presente que no todos los casos acusan todas estas características. Esta condición es sumamente heterogénea, no todos los niños presentan los mismos puntos:

    • Tono de voz alto o muy bajo. Les cuesta modular el tono, gritan.
    • Tono de voz monótono o robotizado (más frecuente en los chicos). También pueden observarse movimientos robotizados.
    • Hipersensibilidad. En especial a los sonidos. Se tapan los oídos con frecuencia y corren ante el sonido de un secador de manos de un baño público o cuando se enciende la licuadora.
    • Intereses limitados en los que puede convertirse un experto (dinosaurios, trenes, señales de tráfico, marcas). Algunos (especialmente con altas capacidades) pueden tener un abanico más amplio de intereses y en el caso de las niñas, estos pueden encajar con los entendidos ‘intereses femeninos’ como el arte, la moda o un grupo de música específico. Aprovechan cualquier oportunidad para hablar de ello sin descanso.
    • Dificultad para respetar el turno de palabra. Interrumpen las conversaciones.
    • Invaden el espacio privado del otro o bien necesitan su propia ‘burbuja’.
    • Algunos casos presentan ‘pica’ o ingestión de sustancias no comestibles (tiza, tierra, goma…).
    • Diferencias en el contacto visual. Puede costarle mantener la mirada o bien miran con una especial profundidad a los ojos.
    • Lenguaje que puede resultar pedante. Amplitud de vocabulario. En algunos casos, se da mutismo selectivo y el niño no habla pese a tener el dominio del lenguaje.
    • En ciertos casos se observan conductas agresivas durante las rabietas: agresión o autoagresión, golpes a los muebles y puertas.
    • Las estereotipias pueden o no estar presentes. Con ello nos referimos a movimientos repetitivos como balancearse, aletear las manos cuando están muy contentos, girar sobre sí mismo, etc. En otros casos, se observan gestos de autoestimulación como morder la ropa, el pelo o las manos.
    • Inflexibilidad. Sufren con los cambios en la rutina, los imprevistos o las sorpresas. Muestran gran resistencia a los cambios. También en el juego quieren que se sigan sus normas de forma estricta, lo cual les genera problemas sociales.
    • Dificultades en las relaciones sociales. Esto se aprecia mejor a partir de los once años.
    • Problemas para entender las ironías, bromas o dobles sentidos de las palabras. Toman con literalidad las frases y la corrigen si no es correcta o no tiene un sentido literal para ellos.
    • Torpeza motora y problemas de equilibrio.
    • Falta de empatía a la hora de hacer determinados comentarios o expresar afecto dada su honestidad y literalidad. Les cuesta mentir. También puede ocurrir el caso contrario, hiperempatía. En ese caso el niño puede verse muy afectado por las emociones del otro y aceptar el rol de cuidador.
    • Abundantes miedos y fobias específicas.
    • Problemas para mantener los comportamientos y normas sociales.
    • Les gusta especialmente las pantallas. Podrían pasar horas delante de una tableta, televisor o móvil.

Es importante volver a incidir sobre algo crucial: no es necesario que se den todas las características para hablar de SA. Como verás, existen notables diferencias de flexibilidad y comportamiento como para distinguir la alta demanda del autismo de alto funcionamiento. Pero a veces necesitamos de más tiempo para observar al niño con propiedad en toda situación.

La magia de ser neurodiverso

El síndrome de Asperger está desafortunadamente rodeado de mitos y generalizaciones que mantienen fuera de diagnóstico a muchos niños que lo precisan. Si crees que vuestro hijo de alta demanda tiene además de forma evidente alguno de los rasgos sugeridos en el anterior epígrafe, será conveniente descartar o diagnosticar esta condición para tener una atención ajustada a sus necesidades.

Ser neurodiverso no significa más que disponer de otra forma de estar y percibir el mundo.

 

Este es un fragmento de mi Guía del Bebé de Alta Demanda que puedes descargar aquí.

 

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