Alta demanda

Alta Demanda y Asperger: similitudes y diferencias

alta demanda y asperger

En ocasiones, los términos alta demanda y Asperger o autismo nivel 1 (TEA 1) coinciden en un mismo niño. En los primeros años es difícil hacer diagnósticos determinantes, por lo que los niños intensos nos llevan a menudo a confusión. Pero cuando el niño crece y su demanda sigue siendo extenuante y sostenida, cuando tenemos un niño inflexible con características que se escapan a la alta demanda, es recomendable considerar que nuestro pequeño tenga un cerebro mucho más neurodiverso de lo que pensamos.

Como sabes, la alta demanda es un trasbordador que nos puede hablar de una alta sensibilidad precozmente manifiesta, de unas altas capacidades potenciales, de un desorden de procesamiento sensorial, un trastorno de déficit de atención… solo los expertos están preparados para distinguir dichas condiciones. Pero como padres, no debemos infravalorar nuestra profunda intuición.

En este artículo descubriremos las similitudes y diferencias entre el Autismo y la Alta Demanda en los primeros años del niño.

¿Qué es el Síndrome de Asperger / TEA 1?

Desde hace algunos años, el Síndrome de Asperger ha sido incluido dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Nominado según el tipo de apoyo que necesitará el niño en nivel 1, 2 y 3, lo que anteriormente denominábamos Asperger se diagnostica actualmente como TEA 1.

No es una enfermedad (y no precisa medicación) sino una condición invisible de carácter neurobiológico que se observa en cerebros neurodivergentes. Se concibe como un trastorno generalizado del desarrollo caracterizado por déficits en la comunicación social y por patrones repetitivos de comportamientos o intereses. Puede existir junto a las altas capacidades dado que un porcentaje de las personas con autismo tienen una inteligencia promedio o superior (si bien no todos son genios, como también se tiende a pensar). Cuando esto ocurre y tenemos un niño con doble excepcionalidad (Autismo + altas capacidades), es probable que una enmascare a la otra.

En mi experiencia con niños de alta demanda, he tenido un número notable de casos con autismo cuyos padres acudían a mí por una alta demanda. En la entrevista con los padres, ciertos aspectos señalaban que no se trataba meramente de una alta demanda, sino que había un paso más en la intensidad del pequeño. En este sentido, la detección de un niño alto demandante en sus primeros años nos puede ayudar a diagnosticar o descartar un caso de TEA teniendo presentes las similitudes entre dicha condición y una alta demanda en los primeros años.

Las niñas, caso aparte

Es especial el caso de las niñas, donde las características de esta condición parecen ser más sutiles debido a su enorme capacidad de adaptación al medio. La descripción más básica incluye déficits en la interacción social, la comunicación, las dificultades en la modulación del procesamiento sensorial o los patrones rígidos de comportamiento. Como ocurre con las altas capacidades, este patrón es heterogéneo con influencia del sexo del individuo y el grado en que la condición se presente.

A diferencia de otros grados de autismo, con TEA 1 los niños hablan antes de los 5 años (se pueden observar periodos de mutismo selectivo donde el niño no habla o habla lo justo o con determinadas personas, aunque sepa comunicarse con claridad).

Los niños autistas pueden adaptarse bien a sus dificultades llegando a alcanzar gran éxito, especialmente los más capaces y, particularmente las mujeres. Se cree que existe una prevalencia de 4 niños por cada niña y es ahora que se empieza a desvelar en investigación que este dato solo expresa una falta de diagnóstico del perfil femenino. Así que podría no ser tanto que existan más hombres que mujeres, sino que en las mujeres con inteligencia superior es más sutil y se adaptan socialmente tan bien, que no se percibe (a esto se le llama enmascaramiento o masking).

Será común ver a mujeres diagnosticadas a los cuarenta años, en la cima de su profesión e incluso con hijos. Esto les explica por qué siempre se han sentido diferentes.

Similitudes entre Alta demanda y TEA 1

Los casos de TEA 1 pueden confundirse en los primeros años con un caso de alta demanda simple debido a que las explosiones y rabietas del niño se dan con una gran intensidad. Asimismo los llantos ininterrumpidos sin motivo aparente pueden llevar al personal médico a valorar un caso de autismo. Además, ambos perfiles son muy demandantes en la infancia y tienen una angustia por separación muy fuerte. Ambos hacen destetes muy complejos. Pero en el caso de autismo, el pecho en lugar de calmarle puede resultarle ‘demasiado sensorial’ y alterarle más en determinadas situaciones. No obstante: ten presente que el autismo es un ‘espectro’ muy diverso. Algunos niños autistas fueron muy tranquilos en su infancia (yo misma) y la alta demanda no será uno de sus indicadores.

Si bien ambos comparten los miedos, en el autismo pueden tornarse en fobias y existir menos flexibilidad de adaptación o cambio de rutina. Ambos pueden ser muy creativos. Los niños autistas pueden jugar de una forma diferente: quizá alineen muñecos en filas, creen estructuras simétricas o monten un escenario con el que no llegan a jugar porque la ensoñación del espacio es más atractiva que el propio juego en sí. Es decir, puede no observarse juego de acción y/o juego simbólico pero no ocurre en todos los casos.

Pueden ser sistemáticos y organizados, realidad que también vemos en algunos niños de alta demanda.

Ahora bien, ambos grupos tienen dificultades con la comida a nivel de texturas y contacto entre los alimentos (selectividad alimentaria). Los niños autistas pueden tener además una preferencia de temperatura (o todo muy caliente o todo muy frío) e incluso una necesidad de consumir un alimento de una marca determinada. Necesitan la seguridad de un alimento conocido. Mientras que los niños con una alta demanda sin TEA logran con el tiempo ser más flexibles.

Especificidades del TEA 1

Veamos algunos de los indicadores en los primeros años del niño, teniendo presente que no todos los casos acusan todas estas características. Esta condición es sumamente heterogénea, no todos los niños presentan los mismos puntos. Todo lo escrito puede o no aparecer en un diagnóstico de autismo.

      • Tono de voz alto o muy bajo. Les cuesta modular el tono, gritan.
      • Tono de voz monótono o robotizado (más frecuente en los chicos). También pueden observarse movimientos robotizados.
      • Hipersensibilidad. En especial a los sonidos. Se tapan los oídos con frecuencia y corren ante el sonido de un secador de manos de un baño público o cuando se enciende la licuadora.
      • Intereses especiales en los que puede convertirse un experto (dinosaurios, trenes, señales de tráfico, marcas). Aquí existe un sesgo de género que puede hacer pasar desapercibidas a las niñas ya que intereses especiales también pueden ser la pintura, la moda, un color determinado o su grupo de música favorito. Algunos (especialmente con altas capacidades) pueden tener un abanico más amplio de intereses. Aprovechan cualquier oportunidad para hablar de ello sin descanso.
      • Dificultad para respetar el turno de palabra. Interrumpen las conversaciones.
      • Invaden el espacio privado del otro o bien necesitan su propia ‘burbuja’.
      • Algunos casos presentan ‘pica’ o ingestión de sustancias no comestibles (tiza, tierra, goma…).
      • Diferencias en el contacto visual. Puede costarle mantener la mirada o bien miran con una especial profundidad a los ojos (lo que se conoce como ‘mirar a través’). No es un asunto de falta de empatía sino muy al contrario un exceso de ella y de información que les imposibilita concentrarse en la conversación.
      • Lenguaje intelectualizado. Amplitud de vocabulario. En algunos casos, se da mutismo selectivo y el niño no habla pese a tener el dominio del lenguaje.
      • En ciertos casos se observan conductas agresivas durante los estallidos o meltdowns: agresión o autoagresión, golpes a los muebles y puertas. También observamos shutdowns o colapsos donde el niño se desborda y necesita retirarse y regularse.
      • Las estereotipias pueden o no estar presentes. Con ello nos referimos a movimientos repetitivos como balancearse, aletear las manos cuando están muy contentos, girar sobre sí mismo, etc. En otros casos, se observan gestos de autoestimulación como morder la ropa, el pelo o las manos. Algunas estereotipias son prácticamente invisibles como doblar los dedos de manos y pies, apretar los dientes o manipular su objeto favorito.
      • Inflexibilidad. Sufren con los cambios en la rutina, los imprevistos o las sorpresas. Muestran gran resistencia a los cambios. También en el juego quieren que se sigan sus normas de forma estricta, lo cual les genera problemas sociales.
      • Dificultades para comprender los constructos sociales, bromas, ironías o dobles sentidos de las palabras. Toman con literalidad las frases y la corrigen si no es correcta o no tiene un sentido literal para ellos.
      • Pueden observarse torpeza motora y problemas de equilibrio.
      • Aparente falta de empatía a la hora de hacer determinados comentarios o expresar afecto dada su honestidad y literalidad. Les cuesta mentir sin un propósito claro.
      • Miedos y fobias específicas.
      • Puede gustarle especialmente las pantallas. Podría pasar horas delante de una tableta, televisor o móvil y convertirse en uno de sus intereses especiales.
      • Puede observarse un agotamiento y cansancio llamativo después de interactuar con más de una persona a la vez.

Es importante volver a incidir sobre algo crucial: no es necesario que se den todas las características para hablar de autismo. Como verás, existen notables diferencias de flexibilidad y comportamiento como para distinguir la alta demanda del autismo de alto funcionamiento. Pero a veces necesitamos de más tiempo para observar al niño con propiedad en toda situación.

El autismo está desafortunadamente rodeado de mitos y generalizaciones que mantienen fuera de diagnóstico a muchos niños que lo precisan. Si crees que vuestro hijo de alta demanda tiene además de forma evidente alguno de los rasgos sugeridos en el anterior epígrafe, será conveniente descartar o diagnosticar esta condición para tener una atención ajustada a sus necesidades.

Ser neurodiverso no significa más que disponer de otra forma de estar y percibir el mundo.

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Este es un fragmento de mi Guía del Bebé de Alta Demanda que puedes descargar aquí.

 

Si estás interesado en un consultoría personalizada para tratar a tu pequeño, puedes contactarme aquí.

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