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Qué hemos aprendido del homeschooling en el confinamiento: Entrevista a Laura Mascaró

Homeschooling en el confinamiento

No estamos haciendo homeschooling en el confinamiento. La realidad es que estamos adaptándonos a marchas forzadas a una situación sobrevenida como es la pandemia por Covid-19. No obstante, vernos en casa con pleno dominio sobre la educación de nuestros hijos nos ha traído a muchos padres preguntas recurrentes: ¿Es la escolarización oficial idónea para todos los niños? ¿Puedo aplicar algo de los homeschooler durante estos meses de incertidumbre?

La persona ideal a quien hacer esta entrevista era Laura Mascaró, que muy amablemente ha respondido a 10 preguntas sobre lo que hemos aprendido del homeschooling en el confinamiento. Laura es madre de dos hijos nacidos en 2005 y en 2015. Dos hijos que aprenden en casa. Jurista de formación y comunicadora de vocación, dio un cambio a su vida y su profesión cuando conoció la educación sin escuela en 2008. Actualmente es escritora, conferenciante, formadora y asesora de familias homeschoolers. Laura es una de las divulgadoras españolas más conocidas sobre el aprendizaje sin escuela.

Estoy convencida de que no te dejará indiferente.

¿Qué hemos aprendido del homeschooling en el confinamiento?

  1. NO ESTAMOS HACIENDO HOMESCHOOLING: Laura, me parece importante resaltar que lo que se hace en este confinamiento no es ‘exactamente’ homeschooling, sino dar el temario del colegio en casa. ¿Puedes exponernos las principales diferencias entre hacer homeschooling y hacer deberes en el confinamiento?

Desde luego, se ha hablado mucho de que “ahora todos hacemos homeschooling” pero no es así. Algunas personas me dicen “Yo no podría hacer lo que tú haces”. Pero es que yo tampoco podría porque lo que yo hago normalmente ¡no tiene nada que ver con lo que todos hacen ahora!

En primer lugar, la opción del homeschooling es eso, una opción. Una decisión de la familia. No una imposición por circunstancias excepcionales.

En segundo lugar, la mayoría de las familias homeschoolers no hacen educación a distancia. Y, las que sí lo hacen, se han preparado para ello y trabajan con academias online que también están preparadas para ello. Lo de ahora es una situación de supervivencia y un sálvese quien pueda. Las escuelas y los profesores no estaban preparados para trasladar su trabajo al entorno digital, no tuvieron tiempo para prepararse. Y los padres, tampoco.

Y, en tercer lugar, ¿De verdad la gente cree que educar sin escuela es estar todo el día encerrados en casa sin ver a nadie? ¡No! Incluso mi hijo mayor, que es introvertido y poco sociable por naturaleza, dice que lo que más le cuesta del confinamiento es la falta de socialización. Él iba a algunas clases fuera de casa, quedaba con sus amigos, salía a pasear por el monte… ahora no tiene nada de eso.

  1. HOMESCHOOLER TRAS EL COVID19: Llevas años apostando por la educación en casa de forma voluntaria. El confinamiento nos ha traído algo parecido a esta experiencia de manera forzosa ¿Han contactado contigo más padres planteándose esta opción o más bien pidiendo socorro para conciliar?

Las dos cosas. Al parecer había muchas familias que se planteaban desescolarizar pero, por algún motivo, no lo hacían. Algunos porque no se sentían capaces, o por el qué dirán, o por el miedo a ser perseguidos (que, de verdad, no pasa mucho) o porque no sabían cómo lo llevarían sus hijos. Y ahora resulta que están todos más relajados. Que los niños pueden dormir más (esto es muy importante), que pueden seguir sus ritmos, que ya no tienen ansiedad por tener que ir al cole (me horroriza ver la cantidad de niños que tienen ansiedad por el cole y que nadie haga nada porque “se tienen que acostumbrar”).

Otros me han escrito pidiendo auxilio, claro. Y me preguntan, ¿cómo lo haces? Pero es que como lo hago yo no es aplicable a sus circunstancias. Yo no tengo un trabajo por cuenta ajena que de pronto haya tenido que hacer desde casa. Ni tengo profesores exigiéndome que mis hijos se conecten a Zoom una vez al día y que enviemos un montón de tareas escaneadas cada día por email. ¡Nada que ver!

Así que mi consejo para ellos ha sido que, si tienen que seguir trabajando, se tomen vacaciones del colegio. Que todo no se puede. Que se relajen. Que la salud mental es lo más importante.

  1. RITMOS: En lo personal estoy en contacto con papás que están viendo a sus hijos más motivados a aprender porque ahora pueden hacerlo a su ritmo. No todos, hablo sobre todo de niños de altas capacidades y niños neurodiversos (Asperger, TDAH, DEA…etc.) ¿Qué nos enseña el homeschooling de los ritmos de aprendizaje homogéneos del colegio?

Cuando sacas a los niños del colegio, hay muchas cosas que dejan de ser un problema. Niños de AACC que recuperan la motivación y la alegría, niños con dislexia que aprenden a leer y a disfrutar de la lectura, niños TDAH que dejan de necesitar la medicación, etc. ¿Qué clase de “enfermedad” es esta que, cuando cambia tu entorno, desaparece y dejas de necesitar la medicación?

Y entonces te das cuenta de que, en el entorno y con las condiciones adecuadas, el aprendizaje es inevitable, además de mucho más rápido y eficaz. Es un poco como los partos. Hay mucho miedo cuando un parto se alarga “más de lo debido”. Y hay mucho miedo cuando un niño no aprende, por ejemplo, a leer a cierta edad. ¿Pero qué prisa hay?

Queda claro que los problemas de aprendizaje, por lo general, no son de aprendizaje, sino de enseñanza. Y, concretamente, del sistema escolar.

  1. COMPETENCIAS: También hemos visto movimiento por redes alabando las competencias que menos se valoran en clase y más necesarias resultan ahora: expresión plástica, música, psicomotricidad, interioridad… ¿Qué nos enseña la libre elección de competencias el unschooling y el homeschoooling?

En mi opinión, todas las competencias son importantes y creo que es bueno buscar un equilibrio entre ellas. Me preocupa un poco que la defensa de la plástica y la música se convierta en una defensa del antiintelectualismo, igual que las clases de lengua se han convertido en expresión de los propios sentimientos o las de historia en ofrecer opiniones (infundadas, normalmente, porque difícilmente puedes opinar si no tienes el conocimiento necesario).

Pero el principal error del sistema escolar es separar el conocimiento en asignaturas que rara vez se cruzan, especialmente en Primaria. Más adelante, por supuesto la especialización es lo más adecuado. Pero en Primaria y, si me apuras, secundaria, debería estudiarse todo junto, porque todo está relacionado. En historia te explican las guerras mundiales – de manera bastante aséptica y aburrida, por lo general- pero no te cuentan cómo era el día a día de la gente corriente, o si en esos años hubo producción literaria o musical y cómo los acontecimientos del momento influyeron en esas obras. Y no te cuentan que un tipo desembarcó en Normandía tocando la gaita ni que hay teorías alternativas sobre cómo y por qué empezó y acabó todo. Teorías que te obligan a pensar, a replantearte todo lo que creías saber y a analizar los hechos.

Y la psicomotricidad… qué te voy a decir. Es como una broma macabra. Los tienen todo el día sentados en una edad en lo que lo que más necesitan es moverse y estar al aire libre, ¿y luego les ponen 1 hora o 2 de psicomotricidad completamente dirigida?

No, los niños no necesitan clases de psicomotricidad ni sesiones de mindfulness. Lo que necesitan es movimiento libre, juego libre y tiempo libre.

  1. EXÁMENES: Una de mis hijas cursa 2º de primaria. Se siente feliz de no tener exámenes cada dos semanas. ¿Cómo se nota la ausencia de exámenes en el niño homeschooler?

Te voy a contar cómo eran los exámenes para mí: estudiaba con miedo a no ser capaz de retener toda la información y a que preguntaran justamente lo que no recordaba. Entraba al examen con ganas de que pasara rápido, de que preguntaran cosas que me sabía y de que me diera tiempo de terminarlo. Me daba pánico dejar una pregunta a medias o saltarme una por error. El agobio de ver que los demás escribían mucho y yo igual no tenía tanto que decir o no sabía por dónde empezar. O ver que todos acaban y tú no. O lo contrario, que acabas muy pronto y eres la única y entonces piensas “seguro que hice algo mal”.

Al salir, siempre me venían a la cabeza cosas que podría haber añadido o una forma mejor de explicar el tema. Y luego la decepción de no sacar “suficiente” nota, cosa que no solía pasar porque yo fui muy buena estudiante.

Si yo, que fui buena estudiante, sufría con los exámenes, no quiero ni pensar cómo lo vivían mis compañeros que no eran tan buenos estudiantes o que tenían padres que les regañaban por sacar malas notas.

Y ahora te voy a contar cómo fue la experiencia de mi hijo.

A los 10 años descubrimos que sabía inglés. No sabíamos cómo había aprendido, porque no iba al colegio, no había ido a academias y no le habíamos enseñado nosotros tampoco. Pero el caso es que sabía. A los 14 años se fue a pasar el verano a Estados Unidos. Y, a la vuelta, le propuse que hiciera el examen de Cambridge. Primero, para tener la experiencia de hacer un examen. Y segundo, para poder demostrar sus conocimientos con un título, ya que no va a tener ningún título oficial, ni de ESO, ni de Bachillerato, ni universitario.

Compramos el libro de Cambridge y nos pusimos un horario de estudio. Para él fue como un juego. Inglés ya sabía, pero tenía que aprender cómo se hace un examen. Y un poquito de gramática también. Se fue al examen como quien va de excursión. Tenía 30 o 40 minutos para completarlo, no recuerdo bien. Acabó en 10 minutos, lo entregó y salió del aula tan tranquilo. Le pregunté si no le había parecido raro terminar tan pronto y me dijo que no. Que él sabía las respuestas, las puso y se fue.

Sacó la nota máxima. Sin agobios y sin presiones.

Si hay exámenes, así deberían ser.

Sin exámenes, los homeschoolers aprenden por el placer de aprender. Sin expectativas. Cuando entrevisté al Dr. Rubia, neurocientífico y profesor de Medicina, para mi documental “Educación a la carta”, me comentó que a él le gusta mucho enlazar los temas con otros temas de materias diferentes. Pero que, en cuanto se sale un poco del temario, ve que los alumnos pierden interés. Ni escuchan, ni toman apuntes, ni preguntan. O sólo preguntan una cosa: “¿Esto va para examen?”. Porque eso es lo que el sistema prioriza. Te entrenan para aprobar exámenes, lo demás es pura retórica.

Fotografías del Instagram de Laura Mascaró @laurekas78
  1. COMPARACIONES: Ella feliz por eso y yo feliz de no ver competiciones ni comparaciones (en especial por parte de los padres). Con frecuencia hablas de las críticas sobre la ‘socialización’ en el sistema homeschooler ¿Puede que tengamos un enfoque más que equivocado sobre qué es mejor?

Lo de la socialización es el gran engaño del sistema escolar.

Se socializa en función del carácter, de las necesidades y del entorno. Y en el colegio no tienes nada de eso: el carácter te lo anulan; tus necesidades no importan; y el entorno es totalmente artificial.

Intentan igualarlos a todos y eso lleva inevitablemente a la comparación.

Mis hijos nunca se han comparado con otros porque saben que cada persona es diferente y única y que eso es lo bonito de la vida en sociedad. La diferencia nos enriquece.

Pero la socialización sólo lo es si es libre, y en el colegio no lo es. Es asociación forzada.

Y me dirás, “pero en la vida real, nos toca relacionarnos con gente que quizás no nos gusta, no puedes ser libre de elegir siempre”. Y es cierto, en la vida no siempre puedes elegir con quién te relacionas, pero sí puedes -y debes- elegir cómo te relacionas. Yo, por ejemplo, hay una parte de mi familia con la que no me relaciono. Si esto fuera el colegio, estaríamos obligados a “pedirnos perdón y jugar juntos”. ¡Qué condena!

  1. RATIO: Algunos pedagogos proponen la reducción de la ratio como medida de seguridad para volver al colegio. Como padres, hemos experimentado ahora lo ingenuo que resulta hablar de ‘personalizar el aprendizaje’ con familia numerosa. No puedo imaginar con 25, 30 alumnos

Una familia numerosa puede personalizar el aprendizaje si entiende que el aprendizaje no es lo mismo que la escolarización. Lo que se está haciendo estas semanas es replicar el sistema escolar en la casa. ¡Eso nunca va a funcionar!

Personalizar el aprendizaje no significa hacer una cosa diferente con cada uno. Yo cuando leo en voz alta, leo para mis dos hijos, que sólo son dos pero tienen edades muy diferentes (4 y 15). Pero les leo lo mismo. Y cada uno entiende según su edad y su capacidad, pero la actividad es compartida. Y así con muchas otras cosas, como visitar un museo o ir a un concierto.

Pero si tú pretendes trabajar exclusivamente con asignaturas, con libros de texto o fichas, por niveles escolares, te vas a volver loca porque para eso tendrías que trabajar sólo con un niño cada vez.

  1. HORARIOS: ¿Y en cuestión de horarios?¿Qué hemos aprendido del homeschooling en el confinamiento?

Tengo la sensación, por los mensajes que me llegan, que lo que más ha aprendido la gente es que es muy importante que los niños tengan una vida relajada y duerman lo suficiente. Ahora que no sólo no hay colegio sino que tampoco hay comedor escolar, ni extraescolares, ni tardes de parque, los niños están mucho más tranquilos y felices (por lo general, ojo, que sé que hay circunstancias complicadas también y niños que estaban mejor en el colegio).

Espero que, cuando se puedan reanudar esas actividades, las familias se replanteen los horarios de los niños. Que no los dejen al comedor, o que les pongan menos extraescolares. O que, al menos, la extraescolar no sea un deporte que te obliga a madrugar el fin de semana, ¡justo cuando podrías descansar!

Y luego está la comida, claro. Entre los homeschoolers hay una broma clásica sobre el “segundo y tercer desayuno”, porque los niños suelen picotear a lo largo del día. Mi hijo de 4 años, por ejemplo, nunca hace una comida completa. Se pasa el día desayunando (que igual el desayuno son unos garbanzos, pero es una tapita, nunca un plato entero). Me parece muy importante que los niños tengan la oportunidad de escuchar su propio cuerpo desde pequeños, que nadie interfiera en esas necesidades básicas. Que puedan comer, beber o ir al baño cuando lo necesiten y no cuando suene el timbre. ¡Eso sí es un Derecho Humano!

  1. CONECTADOS: Padres que no pueden trabajar conectando con sus hijos todo el día. ¿Qué está despertando esta situación inesperada?

A pesar de la gravedad de la situación y del drama que viven algunos, por lo general muchas familias están redescubriéndose (sí, también se están disparando las consultas sobre divorcios y custodias en los despachos de abogados). Pero se han dado cuenta de todo lo que ganan si pasan tiempo juntos y si pueden vivir sin prisas. Si no hay prisas, no hay llantos, decía una madre el otro día.

Y, claro, los padres se replantean la cuestión laboral. Porque el problema de la escuela no se resuelve reformando el sistema escolar, sino reformando el sistema laboral, porque ésa es la madre del cordero. Ahora se hace evidente que, para la mayoría de familias, la escuela no es más que un parking razonablemente barato donde pueden dejar a los niños mientras ellos van a trabajar. Y hay mucha gente que ya no quiere eso. Por eso en esta cuarentena se han disparado las inscripciones en mis cursos de libertad financiera. Porque hay gente que ha perdido el trabajo, pero hay gente que no lo ha perdido pero no quiere volver. No en las mismas condiciones que antes, al menos.

  1. PADRES CAPACITADOS: En tu libro ‘Sin Escuela’ (2013) hablas sobre la supuesta falta de capacitación de los padres para educar a sus propios hijos. Muchos padres confinados han exclamado ‘¡Yo no soy educador!’ Pero ¿realmente es un requisito o una excusa?

Yo tampoco soy nutricionista, ni chef, y bien que alimento a mis hijos desde que nacieron.

Que digan que no son maestros de escuela ni licenciados en pedagogía, si quieren. Pero educador lo eres desde el momento que tienes hijos. Y, para lo que haga falta, se busca ayuda, que no todo tiene que ser blanco o negro. Mi hijo mayor, por ejemplo, tiene una profesora de ciencias, porque detectamos esa necesidad y nosotros no nos veíamos capacitados. Pero empezó a los 13 años y por elección propia.

Encuentro gente que tiene hijos de 4 años y están agobiados porque “no soy profesor”. ¿¿Pero qué creen que necesita un niño de 4 años??

 

«La gran ventaja del homeschooling es la libertad: la libertad para elegir el currículum, las herramientas y los recursos didácticos, el ritmo y el tiempo de trabajo y los lugares de aprendizaje.»

Laura Mascaró, ‘Sin escuela

 

Algunos libros de Laura Mascaró:

 

Encuentras a Laura Mascaró en:

 

¡GRACIAS LAURA!

 

Y tú ¿te has planteado el homeschooling en el confinamiento?

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7 comentarios sobre “Qué hemos aprendido del homeschooling en el confinamiento: Entrevista a Laura Mascaró

  1. Me ha parecido un artículo muy interesante. Sin duda el unschooling es algo que tengo en mente desde hace tiempo. Además no sabía que ella era la escritora de ¿dónde crece el dinero?. Es un libro muy interesante que le compré hace tiempo a mi hija y que le gusta mucho. Después de haberlo leído compré también un ejemplar más para la biblioteca del colegio, ya que me parece muy importante saber de finanzas desde pequeños.
    Muchas gracias Beatriz y Laura por el contenido que estáis transmitiendo

    1. Totalmente de acuerdo, Elvira, nos hace falta una asignatura con cosas tan aplicables a la vida como la economía y comprensión del manejo del dinero para que el día de mañana ni se tema, ni se mistifique, normalidad a la moneda como a tantas otras cosas. Recibe un abrazo.

  2. Interesantísima nota, Bea. Soy de Argentina y aquí, desde el gobierno, se reparten unos cuadernillos que comprenden unas tres semanas de clases. Personalmente empleo el de 4-5 años, y el de 1er grado. Creo que dentro de todo están bien los cuadernillos, pero a mi hija mayor no le agrada mucho ponerse a hacer su tarea. Vamos bastante relajados igualmente. Mi hijo de cuatro años disfruta mucho porque sus tareas son más lúdicas. Igualmente creo que va en cada quien. Quizás haya otras cosas más importantes para pensar en esta época… Ahora estoy ojeando el curriculum de la fundación Random Acts of Kindness, que sólo educa en la amabilidad, no tiene «contenidos» académicos, y personalmente creo que es mejor enseñarles eso (con el ejemplo sobre todo) que seguir la enseñanza escolar. Espero que tú y tu familia estén bien <3 cariños

    1. gracias por contarnos tu visión desde Argentina, es enriquecedor. Desde luego nos ha traído muchísimas preguntas este confinamiento. Yo pienso en el nuevo curso y… soy un mar de dudas. Te abrazo desde el otro lado.

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