Alta demanda·Alta Sensibilidad

Mi bebé llora mucho y no es hambre, ni sueño, ni pañal sucio

bebé llora mucho

¿Qué está pasando cuando un bebé llora mucho y no es hambre, ni tiene sueño ni tiene el pañal sucio? ¿Qué otra cosa se nos escapa? ¿Por qué no me hablaron de esto en las clases de preparación al parto? Hoy nos metemos en harina para hablar de otras circunstancias que pueden dar lugar a un bebé que llora mucho en casa y a unos padres que se sienten frustrados y culpables por no entender el por qué.

Este año, mientras estaba embarazada de los mellizos me decían ‘Ojalá no sean como tu hijo…’ refiriéndose a mi hijo de alta demanda, que hoy tiene 4 años. Me decían esto porque estuvo llorando desde que nació hasta los dos años y medio. Este artículo es lo que me hubiera gustado leer entonces, cuando de madrugada me culpaba casi de ser una madre inepta.

Un bebé que llora mucho no tiene por qué estar enfermo

Mi hijo estaba perfectamente sano. Pero era frecuente que llorara de forma muy intensa y sostenida pese a tener el pañal limpio, haber comido, no tener gases ni cólicos, frío ni calor y haber dormido suficiente. ¿Qué demonios estamos haciendo mal? Nos preguntábamos. Yo pensé incluso que en el parto debió romperse alguna costilla o que había un efecto del desprendimiento de placenta que nadie nos estaba contando. Pero no. La pediatra me decía: Este niño está sanísimo.

Este niño vino para enseñarnos que los bebés no son una máquina con opciones preajustadas tipo ‘Pulse A si es sueño, B si es hambre y C si es caca’. ¿Por qué causas menos presentes puede llorar un bebé?

Razones por las que un bebé llora mucho no tan evidentes:

  • ABURRIMIENTO: Sí, como lo oyes, los bebés también pueden aburrirse. En especial los niños muy precoces a nivel motor o intelectual. Un bebé puede aburrirse por no poder ver al estar tumbado. Por no poder ver nada de la habitación o nada del paseo. Es cierto que al principio no ven ni oyen como lo harán más tarde pero a veces es difícil saber en qué momento están empezando a recibir estímulos. Y sobre todo a demandarlos.
  • NO QUIERE DORMIR: ¿Pero un bebé no duerme todo el día? Para algunos, el sueño es necesario pero no deseado. Pueden resistirse mucho al sueño o incluso tener grandes dificultades para conciliarlo. Para los muy sensibles, un ambiente con demasiado ruido en la habitación, sea de voces humanas o de la televisión, no es el lugar propicio para dormir. Así que hay niños que se duermen en medio de una fiesta y otros para los que es misión imposible.
  • LE MOLESTA LA ROPA: Algunos bebés perciben los estímulos táctiles con gran intensidad. Una etiqueta, un tejido áspero o que le presione más de lo deseable es un estímulo lo suficientemente incómodo como para lamentarse. Y como esto es algo difícil de apreciar, desoírlo puede acabar en un llanto extremo. A veces incluso le puede molestar el exceso de ropa o la ropa que imposibilita su movimiento. A los niños de alta demanda que son muy precoces a nivel motriz, recomiendo quitarles los pantalones. Suelen calmarse de inmediato.
  • DEMANDA MÁS AFECTO: Espera ¿más? A veces no se trata tanto de la cantidad, como de la calidad. Algunos niños necesitan potenciar su sentido de propriocepción y desean relaciones afectivas físicas de mayor intensidad: abrazos más fuertes, pesos más apretados y constantes, caricias más fuertes y menos sutiles. De esta manera consiguen regularse y calmarse. Esto es muy frecuente en niños con características del espectro autista y niños de doble excepcionalidad. Querrán ser porteados y llevados en brazos por más tiempo que el resto.
  • NECESITAN MÁS MOVIMIENTO: En especial conforme cumplen meses y aunque aún no sepan andar ni tenerse sobre sí mismos, algunos necesitan más estímulo motriz. Son niños con mucha fuerza y agitación. Observamos esto en niños de alta capacidad que presentan una disincronía física, es decir, un desequilibrio entre lo que PUEDEN hacer y lo que QUIEREN hacer. Así vemos niños que desde muy pronto levantan la cabeza por largo rato o se esfuerzan por tenerse en pie cuando su columna no está preparada. Parece que quieren alcanzar objetos que no están a su alcance o hacer movimientos para los que tendrán que esperar meses, como saltar o correr.

De estas y otras razones hablo en la guía del bebé de alta demanda. Aquellas cosas imperceptibles del bebé sensible que llora mucho aún teniendo sus necesidades cubiertas.

Lo que me habría gustado escuchar cuando mi hijo era bebé

Cuando le explicaba al mundo ‘Mi bebé llora mucho, todas sus necesidades están cubiertas y está sano’ me hubiera gustado escuchar alguna explicación más allá del ‘Es un bebé’. No me sentí comprendida, teníamos un niño que lloraba sin freno durante 3 y 4 horas. Día y noche. Que no se calmaba con nada, que no se calmaba siempre con lo mismo, que era imprevisible, no tenía sistema ni método, no tenía explicación. Y solo la teta se parecía a un calmante. Y no siempre…

Me sentía culpable. Pese a cuidar al resto de mis hijos igual, atenderlos igual, sentía que no era capaz de entenderlo y ansiaba que el niño hablara para poder explicarse. Recuerdo que en el hospital me instaron a darle el biberón para ‘que se callara’ pese a que su peso era bueno y mi leche abundante. Pero todo me hacía dudar. ¿Seré yo? También me decían que yo lo ponía nervioso ¡POR FAVOR!

Me habría gustado escuchar que no era culpa mía, que de hecho no era culpa de nadie, sino que algunos niños son más reactivos y sensibles que otros. Me gustaría que me hubieran dicho que no era causa de mi embarazo, ni del parto, ni de mi alimentación. Sé que a otra madres os recomiendan dejar los lácteos y modificar la alimentación, a mí también me lo dijeron. No lo estaba malacostumbrando, no lo estaba atendiendo menos, ni siquiera era primeriza.

Simplemente, algunos bebés llegan al mundo exigiendo más. Y esto en sí no significa nada, pero a menudo se trata de una manifestación precoz de cómo serán. Algunos serán niños más capaces intelectualmente, otros serán altamente sensibles y sobreexcitables, otros manifestarán otro tipo de neurodiversidad como dificultades en su nivel de atención o síndrome de Asperger. Saber esto, lejos de obsesionarme con poner etiquetas, me habría invitado a estar alerta, perceptiva y abierta a lo que la vida me ofreciera con mi hijo. No entiendo por qué nos empeñamos en ocultar a los niños intensos con un ‘todos son así, así son los bebés’.

Lo que me habría gustado escuchar es que existe una población hipersensible en este mundo. Y que algunos bebés abren la puerta a este mundo y se sienten sobrepasados. Por el ruido, el tacto, las luces… pero a la par vienen a hacernos maestros en la escucha, la paciencia, la compasión y el respeto.

Estos niños son un regalo.

 

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2 comentarios sobre “Mi bebé llora mucho y no es hambre, ni sueño, ni pañal sucio

  1. Saber que nada está mal, ni en ti ni en el bebe, te libera. Simplemente son así. Gracias por liberarme cuando te escribí desesperada diciéndote que no aguantaba a mi hijo. Ahora cuando algo le sobrepasa simplemente le apoyo hasta donde me deja y le comprendo. Gracias infinitas. Ana

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