Crianza

Quiero hacer muchas cosas con mis hijos que no hago

Lo que nos estresa más a menudo a las madres no es lo que hacemos. Sino lo que no hacemos. Si hicieras una lista de lo que has hecho hoy seguro sería una lista enorme a doble cara. Pero puedo adivinar una frustración por lo que no has hecho, no te ha dado tiempo o se ha quedado a medias.

Tenemos la teoría. Sabemos de:

– disciplina positiva
– de crianza amorosa
– de etapas de desarrollo y estimulación
– de estrategias educativas alternativas
– de actividades creativas con lo que hay en la basura…

PERO, el día no va más allá de donde debe y afortunadamente la traslación y la rotación nos dan un respiro y un toque de atención para mandarnos a la cama.

Lo que quieres hacer no es siempre lo que debes hacer

Eres una sola mujer viviendo una única vida. Estás situada en un contexto muy concreto, una concreta familia (y unos hijos que no se parecen entre ellos, mucho menos a los demás). Así que imitar el resto de maternidades no es el camino más respetuoso contigo misma.

A veces me emociono viendo los triángulos Pikler, las familias que llevan años siendo homeschoolers, las habitaciones Montessori de los bebés, los niños criados en bosques, con la película ‘Captain Fantastic’ y los que viajan de exposición en exposición por el mundo.

Escena de la película Captain Fantastic

Recuerdo lo mal que me sentí cuando una compañera me dijo que cada viernes estudiaba con sus hijos un artista, escuchaban su música, iban a sus exposiciones, trabajaban sus obras… Me llevó días olvidar esa imagen tan de película.

Yo me regaño porque no he llevado a los niños a ese evento, ni tienen aquel libro tan educativo, ni han pisado césped desde hace más de un mes. Luego respiro, los miro. Y veo niños alegres. ¿No será que todo eso que quiero hacer no es tan necesario como creo? ¿Qué es necesario de verdad?

Pero quiero que mis hijos lo tengan todo

‘Todo’ es una palabra un poco insufrible que me incapacita y me hace sentir culpable. En realidad lo que quiero es que mis hijos tengan alegría. Cuando hay alegría se lee que hay amor. Y por extensión, acaba llegando el conocimiento, las ganas de explorar, la motivación y todo eso que nos aterra no ver en nuestros hijos.

Bajando los pies al suelo, hay días en que no estás de humor para hacer manualidades. O directamente no te salen porque ese no es tu campo y ya está. O estás agotada. O tu cabeza está tan al borde de la implosión que una oruga con el cartón del papel higiénico es el menor de tus problemas.

Hay muchas cosas que quiero hacer con mis hijos y no hago. Algunas las haré. Otras se quedarán en una foto que vi en Internet. Entretanto quiero abrazar a la mujer angustiada que vive dentro de mí teniendo miedo de lo que falta. Y te digo lo que me digo a mí, con esperanza de que también te sirva:

«Lo que haces está bien y es bueno.

Tus hijos quieren una mamá tan descansada como para jugar,

tan blandita como para abrazar,

tan valiente como para ir sobre la marcha»

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10 comentarios sobre “Quiero hacer muchas cosas con mis hijos que no hago

  1. Me encantó esa peli de Vigo Mortensen, pero volviendo a la realidad, hay algo que siempre me repito desde que leí tu libro y me calma cuando estoy angustiada: NI TODO HOY, NI TODO TÚ, abrazos!

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