Crianza

Cómo estar de buen humor con tu hijo

estar de buen humor

Todas nuestras dudas se resumen en este título. ¿Qué puedo hacer para estar relajada, feliz y disfrutar de mi maternidad? No es una pregunta fácil y seguramente sea un atrevimiento generalizar su respuesta. A mí me ha costado cinco hijos llegar a la conclusión de lo que me hace estar en calma con ellos. Estos son mis tres básicos para la calma y el buen humor:

 

  • Trato de hacer menos. Menos de lo que me plantea mi autoexigencia y mis altas expectativas. Me cuestiono mis prioridades y hago una suerte de triaje para seleccionar qué es de verdad relevante, qué me requiere realmente a mí y no a otra persona y qué necesita que haga ahora y no puede demorarse más. Hacer menos supone elegir las cosas realmente significativas, lo cual, si bien no me da un enorme listado de tareas realizadas al final del día, me otorga la impagable sensación de haber trabajado en cosas relevantes o de haber avanzado, por poco que sea, en las metas propuestas. Soy consciente de que no puedo hacerme cargo de todo lo real, y mucho menos de todo lo que mi cabeza inventa y me encarga. Recientemente una psicóloga me decía «La ansiedad es buena, porque avisa». En nuestro caso puede estar avisando de la cantidad de cosas con las que cargamos, no todas visibles ni mensurables. No todas precisas. En algunas zonas como Inglaterra, ya se considera un síndrome diagnosticable el estar agotada todo el tiempo (TATT o ‘Tired all the time’). Una buena forma de evitar nuestra carga es reducir de forma consciente nuestras metas y tareas.

 

  • Trato de hacer las cosas de una en una. Me ha quedado meridiano que no soy mujer de multitarea. De hecho me sorprende que alguien pueda serlo. Simultanear tareas me estresa y aumenta mi ansiedad. La maternidad en sí ya aboca a la multitarea porque pretendemos seguir el mismo ritmo vital que antes de tener hijos y a la par atender la demanda casi constante del niño. En lugar de asumir un planteamiento por etapas, pretendemos avanzar con un pie en cada uno de los raíles. Esto me hace pensar en el tendido eléctrico. Un pájaro puede posar sus dos patas sobre uno de los cables que transportan la corriente eléctrica. Y no pasa nada. Lo que no puede hacer el pájaro es poner una pata en uno de los cables y la otra en el otro. Porque en ese caso, el ave estaría en contacto con dos potenciales eléctricos distintos. Y la electricidad cruzaría a través del ave. Y adiós ave. Las mujeres somos esa ave en el tendido eléctrico, es increíble la resistencia que mostramos frente a las altas corrientes eléctricas pero… no podemos jugar con mezclar tareas y simultanearlas.

 

  • Continuar formándome en mis áreas de interés. Mi último truco es podríamos decir el más egoísta y a la vez el más generoso. Porque de retroalimentarme consiste que mi corazón esté en calma y no se sienta culpable, aburrido o insignificante. Ser madre no debe significar el fin de tus pasiones. Y postergarlas o aparcarlas supone ofrecer una cara mediocre de quién eres a tu familia. Tan importante como hacer menos y hacer las tareas de una en una, es darle un hueco a mis intereses para sentirme realizada e importante. Todo lo que repercute en tu formación o desarrollo de tus pasiones, te hace luminosa, alegre y contagiosa. Pensar que ahora es tiempo de crianza y que luego recuperarás aquellos momentos para formarte es un error. Muestra todo lo que eres a tu hijo, enséñale cómo es una mujer apasionada. ¿Y el tiempo para hacerlo? Nada nos hace sacar más tiempo que la pasión y la curiosidad. Leer sobre aquello que te encanta, ver películas de tu director favorito, ese curso a tu ritmo que dejas para el fin de semana o ese libro para practicar caligrafía… me es igual cómo de elevados o terrestres sean tus intereses, pero forman parte de tu imagen completa. Y tu hijo, tu familia, y sobre todo tú, merecéis vivir eso. Aprender de eso.

 

Esto que acabas de leer es un fragmento de mi nuevo libro ‘Eres Buena Madre’ que puedes conseguir aquí.

Una entrevista con Lucía Terol sobre mi libro ‘ERES BUENA MADRE’

Hace unos días tuve la suerte de charlar con mi amiga Lucía Terol, de Sencillez Plena sobre el libro y otras verdades de la maternidad. Hablar con ella siempre me da muchísima paz y hasta ahora no había podido compartirla.

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