Altas Capacidades

Los problemas de tener un hijo de altas capacidades

hijo de altas capacidades

Tener un hijo de altas capacidades parece a priori un chollo. Ningún padre quiere que etiqueten a su hijo hasta que aparece la etiqueta de las altas capacidades intelectuales. ¡Eh, este diagnóstico sí que suena bien!

Pero los padres de niños dotados saben que no todo el monte es orégano. Y que algunas dificultades derivadas de su capacidad son realmente un obstáculo en su desarrollo, socialización e incluso felicidad. ¿A qué nos referimos?¿Qué problemas puede tener un niños de altas capacidades?

Problemas más comunes de un hijo de altas capacidades

  • ABURRIMIENTO: Constante y muy temprano. No solo supone un reto ofrecerle estímulos a su altura como padres, sino que estar aburrido le hace estar de mal humor y aislarse del entorno en busca de un estímulo interno mejor. Las consecuencias pueden ser un niño que parece que no te escucha (sospecha de sordera), está en su mundo, o, incluso, que tiende a ser disruptivo en clase o en casa. A esto se une su impaciencia: Quiero algo y lo quiero ya.
  • ESTALLIDOS Y ‘MAL GENIO’: Su gran intensidad trae frecuentes bombas en la convivencia. Su umbral de frustración es más bajo a razón de que todo suele ser fácil para ellos así que un bloqueo o una piedra en su camino puede ser un detonante. A menudo parecen pasar de 0 a 100 y esto preocupa a los padres: es normal. Ha soportado un estrés mayor a nivel de estímulos, ideas, posibilidades … ¡imagina una cabeza sin horario de cierre! Además, tienen un desarrollo asincrónico existiendo un desequilibrio entre su edad cronológica y su edad, lo que redunda en más frustración.
  • HIPERSENSIBILIDAD: o Sensibilidad de Procesamiento Sensorial. Todo les afecta más en relación a sus cinco sentidos. Procesan más información y lo hacen en mayor profundidad, lo cual facilita que se sobreestimulen con frecuencia. ¿Con qué? Con un gran número de inputs, desde las etiquetas de la ropa hasta los sonidos muy fuertes o repetitivos, la temperatura de la sala o la intensidad de la luz de un flexo.
  • PERFECCIONISMO Y AUTOCRITICISMO: Son su propio villano y se dedican comentarios de lo más hostiles a sí mismos. A menudo se comparan con la excelencia y se definen como ‘insuficiente’. Les cuesta distinguir hacer las cosas perfectas de simplemente hacerlas, por lo que es frecuente que abandonen o procrastinen en aquello que no les asegura el mejor resultado.
  • NECESIDAD DE RUTINA: Pueden resultar inflexibles cuando los planes se tuercen o se cambian sobre la marcha. Son reacios a las transiciones, en especial a las bruscas y sin aviso. Esto incluye la mala reacción al ser interrumpidos mientras están concentrados. Necesitan repetidos avisos y previsión para salir de esa concentración. Precisan de ritmos más o menos predecibles en su día.
  • DIFICULTADES CON EL SUEÑO: Debido precisamente a que les cuesta afrontar las grandes transiciones (como pasar del día a la noche) y a que reciben una gran cantidad de estímulos, les es difícil ‘apagar su cerebro’. Es más, no desean hacerlo. Quieren más. De hecho, le sobrevienen grandes ideas cuando están en la cama.
  • ALTO NIVEL DE ENERGÍA: Esto no debería estar en el apartado de ‘problemas’ si no es porque cada vez más tendemos a esperar un nivel típico de energía en un niño. Se espera un nivel de energía cómodo o asumible, pero lo cierto es que son niños. Y en concreto los niños dotados disfrutan de una recuperación más rápida: con pocas horas de sueño están imparables. Y siempre tienen ganas y cuerpo para subir más alto.
  • DESAFIANTES: No van a aceptar una respuesta condescendiente ni el típico ‘Porque lo dice tu madre’. Van a querer saber por qué y defenderán su postura con tesón. Por eso mismo son excelentes líderes de grupo, pues están dispuestos a pelear por aquello en lo que creen.

Conforme el niño o la niña crece y derivado de la falta de atención de sus necesidades, pueden sobrevenir problemas mucho más graves. Digamos que lo aquí referido tan solo son ‘síntomas’ o indicadores de su alta capacidad. Si se desoyen, podemos encontrarnos con depresión, fracaso escolar, acoso, ansiedad o falta de autoestima.

¿Cómo podemos ayudarte si tienes un hijo de altas capacidades?

Estamos creando un proyecto para cubrir las necesidades de nuestros pequeños dotados. Cuando nuestros hijos llegan a casa, entre insatisfechos y ávidos ¿Qué necesitan?

Si tienes 5 minutos, te agradezco que rellenes esta encuesta sobre las necesidades de los niños de altas capacidades para aportar tu granito de arena. Queremos hacer algo nuevo, realmente útil y ajustado a su individualidad. ¿Nos ayudas a difundir?

Puedes contestar a la encuesta aquí.

 

 

Para más información, tienes abierto el curso Niños de Altas Capacidades tutorizado por mí y la consultoría Niños de Altura.

¿Quieres tener acceso a contenido adicional? Mis suscriptores privados reciben un texto una vez al mes.

Deja un comentario