Alta Sensibilidad

5 pautas de autocuidado para personas altamente sensibles (PAS)

Las personas altamente sensibles o personas PAS precisan llevar a primer plano su autocuidado. Percibir más estímulos que el resto y procesarlos en profundidad supone sobrecargarse con facilidad. Es decir, que nuestro ‘vaso’ se llena antes. Tú te conoces mejor que nadie y ya sabes lo que ocurre cuando ese vaso se desborda: O bien estallas y pagas con tu entorno porque no ven todo lo que hay en tu cabeza, o bien enmudeces, te encierras y quieres romper con todo. 

No es necesario llegar a los extremos. Podemos dar equilibrio a nuestros intensos días con algunas pautas. Te diría ‘sencillas pautas’, pero sería una trampa. Son fáciles de recetar pero a veces nos dejamos llevar por el ritmo de la población normosensible y nos olvidamos de que funcionamos DISTINTO. Ni mejor, ni peor, tenemos otro sistema operativo.

5 pautas de autocuidado para personas altamente sensibles

  1. Baja el ritmo. Necesitas tiempo entre acciones para poder asimilar los estímulos, las conversaciones, las decisiones, los cambios. El sprint no es lo tuyo, ve más despacio y olvídate de la multitarea. Eres muy buena cuando te dedicas a algo, ya te lo habrán dicho. No necesitas hacer más sino hacerlo así de centrada. Vas a llegar a donde te propones pero por favor, no lo hagas todo hoy. Eres apasionada ¡pero el año es muy largo! no todo tiene que estar para esta noche ¿Has visto esas imágenes de largas listas de quehaceres en la agenda? Eso no es lo nuestro: escribe listas más cortas y disfruta.
  2. Ve a tu cueva. Protégete. Usa cascos antiruido, apaga las noticias, abrígate, vuelve a ti. Reduce tu estrés sensorial en la medida en que te sea posible. Y siempre que puedas, usa buenos tejidos. A menudo acabamos hablando de los sentidos del oído, el olfato o el tacto con las personas altamente sensibles, pero olvidamos otros sentidos a los que somos igualmente vulnerables como la termocepción (temperatura) o la nocicepción (dolor). No puedes pensar bien si tienes los pies helados, ni estarás muy amable con un pantalón que te hace daño en la barriga.
  3. Baja un escalón. Apuesta por cosas menos grandes. Fiestas más pequeñas, hacer la compra en tiendas más manejables, estar en menos redes sociales, suscribirte a menos newsletter, tener menos cosas, usar menos cremas… hay muchos estímulos en este mundo y no te sienta bien la misma cantidad que al resto. Que puedas tenerlo todo no signifique que lo necesites todo. Precisamente tú, eres genial escogiendo las mejores opciones (y los mejores regalos) así que sabrás escoger qué es para ti entre TANTO ruido.
  4. Descansa. Saca tu manta eléctrica (o mejor no la guardes, tenla siempre a mano), baja la persiana, desconecta tu WiFi. Unos pocos minutos hacen el cambio, no hace falta que te hagas un día de spa. Dice mi hija que lo mejor de llevar tacones es quitárselos. Estás siempre pensando en los demás: se más egoísta y descansa (esta parte aún no la acabo de aprender).
  5. Di ‘no’ sin culpa. No te inventes que no puedes, porque se nos da mal mentir, nos reconcome y nos amarga. Di la verdad, que necesitas más espacio, más tiempo, grupos más reducidos, proyectos más estructurados… Deja claro por qué dices ‘no’ o te sentirás doblemente culpable. Puedes hacer mucho bien por este mundo pero no vas a resolver todos los problemas de tu entorno y más allá.

 

Algunas mujeres me dicen que no saben explicar a su entorno que son PAS. La verdad es que no tienes que dar una conferencia sobre sensibilidad de procesamiento sensorial (el que quiera saber más, te preguntará).

Basta con decir: A mí me afecta todo más, soy una persona reactiva; así que necesito ir más despacio y tomarme las cosas de una en una.

 

¿Cuál de estas cinco pautas es la que más te cuesta llevar a tu vida?
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7 comentarios sobre “5 pautas de autocuidado para personas altamente sensibles (PAS)

  1. Gracias Bea por compartir estas pautas, las pautas cuatro y cinco son las que más me cuestan. Aprovecho por preguntarte si has oído hablar de la relación entre trauma vincular en la infáncia y hipersensibilidad. Me gustaría aprofundizar más, pues en mi caso creo que es así. Un abrazo, gracias ✨

  2. Hola Bea! Gracias por el post, como siempre cargadito de información. En mi caso no sé si han sido los 40 o mi «petardazo» metabólico de los 35 que me dio una buana sacudida y ahora no me deja ni tambalearme, pero el caso es que toda la vida había confundido sensibilidad con debilidad, lo típico, y vivía en la vergüenza y el desasosiego. Pero ya nunca más. Porque he tocado fondo de tanto tragar. Ahora no me importa decirlo en una frase o en explicaciones detalladas, no me importa que me miren raro cuando digo que llevo 10 años sin ver un telediario (que no ajena a la actualidad). Llevo tapones para el oído en el bolso y no me da vergüenza usarlos… He superado muchos tabúes que aunque estuvieran en la sociedad, realmente estaban en mí. Ahora soy más coherente conmigo misma, me conozco y me respeto. No me obligo a ser «normal» porque no lo soy (¿y quién lo es?). Sigo con tremendos altibajos, pero al menos ya no me siento culpable. ¡Qué alivio!

    1. Menudo paso el de romper tabúes. Me he visto reflejada, durante la universidad tenía muchos tipos de tapones y siempre andaba buscando los más discretos porque sabía que me preguntarían… ahora mismo me daría igual ir con unos cascos enormes jaja

  3. Me ha encantado. Para mi ha sido una liberación conocer que tengo este rango y entenderme mejor. Con este post suento que no soy la unica que le cuestan estas pautas, yo poco a poco voy implantandolas en mi vida, pero sin lugar a dudas la 5 es la que mas me cuesta por ahora.

    Gracias por dar luz,

    Eva

  4. Desde la pandemia empecé a ir más a la montaña, a no relacionarme con tanta gente (ya que mi familia es muy numerosa) y descubrí quien era y ahora le pongo nombre.

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