Alta Sensibilidad·Altas Capacidades

Mi hijo es retraído y se comunica poco ¿Cómo puedo ayudarle?

se comunica poco

Si sientes que tu hijo se comunica poco contigo o con el entorno, puedes tener junto a ti a un niño sensible, introvertido e incluso brillante. Ser menos verbal o no serlo a todas horas no implica necesariamente un trastorno. En la cultura del Late night show donde parece que  todos hablan mucho y muy rápido, nuestros hijos sensibles pueden verse fuera de lugar.

Ser retraído y pensar lo que va a decir no es malo (ojalá muchos adultos hicieran este proceso antes de decir cualquier cosa…); el problema surge cuando creemos que nuestro hijo necesita ayuda y no se comunica lo suficiente.

¿De qué forma podemos acercarnos a él?

Puede que hablar con tu hijo no sea tan sencillo como hablar con otros niños. No es tan fácil como preguntarle ¿Qué tal ha ido el colegio? Al salir de clase. De hecho es probable que no quiera hablar en ese momento, altamente saturado del día y deseando regresar a casa.

Con los niños sensibles no funciona el interrogatorio constante ¿Te lo estás pasando bien? ¿Te gusta? ¿Has visto qué divertido? Y podemos conseguir el efecto contrario al que perseguimos.

Ahora bien, la comunicación verbal directa no es el único camino para conectar con el niño.

La doctora Katharine Beals nos dio algunas propiestas que pasaban por:

  1. Acercarnos a través de su juego con coches, muñecos, LEGO® u objetos de plástico. Empezaremos observando, porque esos roles que los muñecos interpretan ya nos pueden estar comunicando eso que queremos saber. Si nos permite participar en el juego, la doctora nos recomienda identificar quién es él en el juego y mover nosotros a alguien que interactúe con él. Si por ejemplo todas las muñecas se están burlando de la protagonista, podemos ofrecer consejos útiles o animar y tranquilizar a la muñeca.
  2. Acercarnos a través del dibujo y la pintura. Podríamos buscar un proyecto de arte colaborativo y tener un puente de unión con el niño. Muchos niños procesan las emociones a través de la expresión artística. La doctora Katherine sugería cómics con bocadillos de diálogo que den pie a esa comunicación pero en mi experiencia, a veces sobran las palabras. Muchas veces basta con preguntar al niño con calma: ¿Qué significa esto de aquí? No presuponemos nada, no juzgamos, y no nombramos: todo su dibujo es válido.
  3. Acercarnos a través de un paseo. Sin ninguna presión, caminamos uno al lado del otro y de forma espontánea puede surgir la conversación que buscamos. Cuando caminamos no hay contacto visual y la naturaleza nos puede ayudar a romper el hielo. Empezar a hablar de árboles nos puede llevar a la clase de ciencias del colegio, eso al colegio en general y de ahí puede que nos hable de sus compañeros y amigos.

Como ves, estos tres puntos marcan un acercamiento al niño hacia sus intereses. Eso de por sí, ya está estableciendo el puente de comunicación porque pasamos más tiempo con ellos y mejora nuestra relación.

¿Y si mi hijo no es de hablar de emociones?

Algunos niños no tienen gran interés en el lenguaje emocional. En este caso, la doctora nos sugiere crear punto de encuentro a través de actividades estructurados como los juegos de mesa, juegos de cartas o juegos con la pelota.

Para ellos también hay actividades que podemos hacer de forma conjunta como puzles, construcciones, proyectos o experimentos donde, si el niño no llega a compartir sus sentimientos, sí que puede llegar a compartir su intelecto.

En estos casos, es preferible acceder por su cerebro en lugar del corazón como punto de partida.

Y como siempre, biblioterapia

Una de mis formas preferidas para entablar conversaciones con nuestros niños más introvertidos es a través de los libros. Tal vez en adelante pueda leer libros sobre cómo hablar de forma natural con los demás, pero de momento, puede trabajar sus temores a través de libros ilustrados.

Los hay a cientos, escritos para cada problemática. Mi amiga Magüi me recordó el otro día los de la autora Dawn Huebner, te comparto su edición en español:

 

¿Qué otras estrategias te han ayudado a establecer conversación con tu hijo o hija?

*El texto completo de Katherine Beals lo encuentras en Davidson Institute aquí.

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