Alta Sensibilidad

10 Ventajas e inconvenientes de ser una madre PAS

madre PAS

¿Estás más susceptible desde que sabes que eres una madre PAS o de alta sensibilidad? A veces, ponerle nombre nos permite dejar salir todo aquello que antes taponábamos. Pero también puede ocurrir que sea justo el hecho de ser madre lo que te hace estar a la par tan desbordada como atenta a lo bello.

Muchas madres coinciden conmigo en que la maternidad abrió sus compuertas a la sensibilidad. No te hablo de llorar viendo los anuncios (que también), sino de tu nivel de atención, tu capacidad para captar sutilezas y tu respuesta empática. Puede que hayas descubierto tu alta sensibilidad a raíz de ser madre.

Después de todo ¿Quién sabía de esto cuando éramos pequeñas? Para entonces solo éramos las ‘afectadas’, las ‘no se te puede decir nada’ o las ‘no puedes llorar por todo’.

5 inconvenientes de ser madre PAS

Empezamos por lo menos bueno para después pasar a lo positivo. No puedo darte paños calientes, tú misma sabes que ser madre PAS no es cómodo. Si ya de por sí la maternidad y los primeros años de crianza son un tránsito complejo, súmale tu nivel de percepción y de profundidad:

  • LOS RUIDOS. Los niños traen más volumen, gritos, llantos y esos malditos juguetes a pilas con música ideada por el mismo demonio. El oído es uno de los sentidos más afectados para las PAS. Percibimos hasta los más sutiles (punto positivo para asegurarte de que tu bebé respira por la noche), y también nos fatigan los repetitivos, fuertes e inesperados. Esta es una de las razones por las que merece la pena hablar con libertad de la alta sensibilidad en familia: expresa lo que te afectan los ruidos y encontrad un volumen acorde para toda la familia. Te confieso que soy incapaz de hablar por teléfono y que me hablen por otro lado o con tele esté encendida.
  • LA MULTITAREA. No somos personas a las que les siente bien hacer muchas cosas a la vez. Nos implicamos fuertemente y con perfeccionismo en lo que hacemos y esto mismo hace insostenible la multitarea. Pero la maternidad se presta a ello: charlar por teléfono mientras atas los cordones, cocinar mientras buscas las tiritas, leer mientras das el pecho… Tu cerebro capta más estímulos que el resto, si además los introducimos todos a la vez, es normal que nuestro nivel de estrés suba. Lo que me lleva a lo siguiente…
  • NIVEL DE ESTRÉS BASE ALTO. Tenemos una respuesta tardía al estrés, aguantamos mucho rato (y días) antes de estallar o conducirlo, pero nuestro vaso de estrés se llena antes. Que no explosiones no quiere decir que no tengas suficiente estrés como para hacerlo. Más bien alude a nuestro deseo de complacer intrínseco y a nuestra tendencia a evitar el conflicto. Pero ser madre estresa. Y mucho.
  • LA ROPA. Cuando eres madre, tu forma de vestir cambia. Y gran parte de nuestra sensibilidad pone el foco en el tacto y las texturas. Si eliges dar el pecho, es probable que te sientas a disgusto con lo que esto conlleva: ropa húmeda, sujetador que cede y un bebé que estira tanto del cuello de tu camiseta que ahora la llevas todo el día descolgada. ¡Es irritante! Igualmente cambia nuestro peso y esto implica costuras que se clavan, ropa que aprieta o que luego se cae y toda la distracción que eso supone en una PAS. Además es probable que tengas que ir de compras (en el embarazo siempre me crece el pie) con lo poco que nos gusta cambiar nuestra ropa o pasar el día de tiendas.
  • LA PARTE SOCIAL. Ser madre amplía tu círculo social. Cumpleaños, grupos de madres, actividades extraescolares y parques se suman a tu agenda. Si eres una PAS introvertida, habrá una parte de ti esforzándose por encajar que dirá que sí a todo. Aunque realmente necesitas decir más NO y recargarte más a menudo en la intimidad. ¿Un consejo? No estás obligada a formar parte de los grupos de WhatsApp. Nuestra forma de interactuar es distinta y puede que esperes una reciprocidad que no llega.

5 ventajas de ser madre PAS

  • SOLUCIONES. Eres una madre con soluciones para todo. Cuando algo se complica, tienes la capacidad de ver todas las posibilidades ante ti y siempre buscas la mejor de las respuestas. Eres analítica y muy creativa: eso te convierte en una madre genial, capaz de resolver tanto una tarde de lluvia en casa como una situación emocional compleja.
  • INTUICIÓN. Tu nivel de atención y tu percepción han aumentado desde que eres madre. Si ya captabas sutilezas con mayor facilidad que tu entorno, desde que eres madre puedes captar cambios físicos y emocionales con más fuerza. Puedes adelantarte a las dificultades y predecir situaciones antes de que ocurran. No es magia, es sencillamente tu capacidad para anticiparte y prestar atención a los detalles que los demás no creen importantes.
  • CONEXIÓN. Siempre has tenido una gran empatía, pero la maternidad hace crecer tu lado generoso y compasivo. Puede que ahora puedas comprender a tu madre, o a alguna amiga con hijos con la que en su momento no pudiste conectar. Pero sobre todo puedes conectar con tu hijo, puede que también altamente sensible. Puedes sentir con él, comprender la dimensión con la que lo vive todo y acompañarle a su justo ‘volumen’.
  • CUIDADO. Eres excelente intuyendo las necesidades del otro y nadie mejor que tú para que alguien se sienta amado, acompañado e importante. Proteges a tu entorno con fiereza, eres leal y no dejarás que nadie sufra si puedes evitarlo. Ni siquiera el gatito del barrio.
  • DISFRUTE. Tu intensidad y tu entusiasmo por la vida crecen con la llegada de un hijo. Estás conectada a la música, los colores, la poesía ¡y todo eso está en la crianza de los niños! Eres capaz de asombrarte con tu hijo, de bailar, de disfrazarte, de dibujar dragones y hacer manualidades sin renegar, porque no sabes quién disfruta más si él o tú.

 

¿Cómo vives tu maternidad como PAS? ¿Crees que hubo un cambio entre el antes y el después de ser madre?

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