Altas Capacidades

¿Puedo saber si me bebé tiene altas capacidades?

bebé tiene altas capacidades

Comienzo con la respuesta rápida a sobre si se puede saber si un bebé tiene altas capacidades: No y depende. Porque el sí rotundo es para pocas cosas en esta vida. No en el sentido psicométrico (podemos hacer un test de la escala Wechsler a partir de los dos años y medio), pero en este artículo vamos a hablar de otras consideraciones biológicas y de definición de las altas capacidades donde sí que podríamos atisbar algunos indicadores de ello. Hablaremos de precocidad y te dejaré una lista de aspectos que podrían observarse en la primera etapa del niño si existen unas potenciales altas capacidades intelectuales.

¿El bebé tiene altas capacidades desde que nace?

La diatriba genes-entorno parece resumirse en una colaboración necesaria: Puedes nacer con un potencial extraordinario, pero será necesario un entorno colaborador para hacer que dicho potencial se exprese. Dicho esto estaría mal expresado decir que el niño ‘es de alta capacidad intelectual’ y sería más correcto decir que tiene una alta capacidad potencial.

Esto lo contaba a las mil maravillas Javier Tourón en una ponencia reciente para la UNIR donde decía que nadie nace de alta capacidades, sino que esa persona tiene capacidades que podrán desarrollarse si se dan las circunstancias. Hablaba pues de una ‘materia prima’ que puede convertirse en competencia.

Misma idea nos dejó François Gagné en el famoso monográfico ‘De los genes al talento’ (2015, puedes descargarlo gratis aquí). Concluyó que las capacidades naturales no son innatas ni desaparecen de repente, sino que el niño dotado pasa por las mismas etapas de desarrollo que el resto residiendo la diferencia en la fluidez y la rapidez con la que avanza. A mayor dotación, más rápido es su desarrollo, lo que se resume en la palabra precoz (y más abajo hablaremos de esto).

Sylvia Sastre-Riba y Antoni Castelló Tarrida abordan el tema de forma excepcional en su reciente libro ‘Educación de la alta capacidad intelectual’. Ellos utilizan el término de ‘epigénesis probabilística’ para referirse a que ‘la manera en que se expresará el código genético va a estar condicionada por el entorno’. Es decir: la genética conforma un marco probabilístico pero no bastará con heredar esos genes, sino que el ambiente en el que nos desarrollemos será vital.

Necesitamos pues, las dos dimensiones: genética y ambiente. El segundo logrará que se active el primero. Con ello, podemos tener un bebé con una condición genética determinada y estará en manos del entorno que esas capacidades se cristalicen y se hagan realidad. En este ínterin van a intervenir condiciones de alimentación, toxicidad y hasta los juguetes y la ropa que elijamos para ellos que favorecerán u obstaculizarán dicho desarrollo. Sí, ¡menuda responsabilidad! Sastre-Riba y Castelló ponían ejemplos muy sencillos:

  • Un cerebro puede tener una configuración adecuada para tocar el piano. Pero ¿y si nace antes de que se invente el teclado?
  • Un cerebro puede tener una configuración adecuada para ser torero. Pero ¿y si nace en Rusia?

El bebé precoz

Uno de los indicadores de alta capacidad tempranos es la precocidad, un niño que alcanza antes que la media un hito en el desarrollo. Por ejemplo, que camine antes de los 12 meses (entorno a los 9 meses) o que pueda articular frases complejas a partir del año o diga sus primera palabra en torno a los 5, 6 meses.

En esa misma precocidad encontramos niños que aprenden a leer mucho antes de llegar a la escuela.

Pero, y esto es importante: no todos los niños con altas capacidades intelectuales son precoces ni todos los niños que alcanzan un hito con prontitud tienen altas capacidades. Y con esto último nace una trampa. Y es que a menudo se escucha que el niño precoz no ha sido atendido (por ejemplo en la etapa de educación infantil) por si era ‘solo precoz’ y han preferido esperar a ver si el niño o la niña se acababa ajustando a la media o se estabiliza. Esto es un error garrafal en según qué precocidades.

Tiene sentido que, si el niño hace la croqueta antes, no lancemos las campanas al vuelo. Pero ¿y si hablamos de un caso como los que refleja la investigación de Miraca Gross?:

  • Niños que saben leer a los 18 meses de edad.
  • Que cuando entran al colegio, tienen un nivel de lectura de cuarto curso.
  • Que pueden sumar y restar antes de los dos años.

Cuanto más excepcionalmente dotado es el niño, más precocidad podemos observar. Y esperar a que esto se disuelva no augura nada bueno. Su disincronía y diferencia con la media cada vez será mayor. Mientras que algunos niños son precoces por unos meses (como caminar), la precocidad de casos como la lectura, hablan de una diferencia de años con respecto a los bebés de su edad. Esto es tan sustancial como que a un niño de 3 años le saliera su dentadura adulta. Es cuanto menos llamativo.

*Como inciso añadiré que nadie aprende a descifrar el código de la lectura absolutamente solo y sin ayuda. Lo que sí puede darse es que la ayuda sea mínima o involuntaria (hay material en casa, el niño ve videos, te observa, etc.).

Entonces ¿puedo saber si mi bebé tiene altas capacidades?

Cuando en casa existe un componente biológico, es probable que observemos algunos indicadores en las primeras etapas del niño. Siempre con precaución, podríamos observar que:

  • Alcanza los hitos de desarrollo con precocidad. Puedes ver una tabla de ejemplos a nivel motor y de lenguaje en la web del Davidson Institute con las diferencias del bebé medio y el bebé con alta dotación (un 30% avanzado este último).
  • En un artículo anterior titulado ‘Cómo saber si mi bebé es altas capacidades’ tienes un desglose de algunos indicadores llamativos en sus primeros meses de vida.
  • Un rasgo identitario suele ser la frustración a causa de su disincronía. Explicado brevemente, hablamos de disincronía cuando existen distintos niveles de desarrollo en su cerebro: el niño conoce el mecanismo necesario para caminar pero no tiene la habilidad motora para hacerlo. O para dibujar, o para hablar. Cuando esto ocurre vemos en el bebé una enorme frustración que se manifiesta en forma de estallido aparentemente injustificado ‘No sé qué le pasa, de repente se ha puesto como loco’. También puede darse una discinronía entre su inteligencia y su afectividad: puede entender algo que le estás explicando, pero no reaccionar emocionalmente al mismo nivel que comprende el concepto. Sobre esto puedes leer en ‘El drama del niño dotado’ de Alice Miller.

¿Qué hago entonces si creo que mi hijo puede tener alta capacidad?

Pues esperar. Esperar y proporcionar lo que el niño vaya demandando, como quien le da de beber conforme tiene sed. Si sospechas de unas potenciales altas capacidades y además ves reflejo en tu familia, informarte sobre ello y consultar con las asociaciones cercanas es una buena opción en lo que yo llamo ‘prevención de riesgos’ (valga la comparativa).

Si el niño accede a servicio de guardería y posteriormente a la etapa de infantil, es bueno tener buena retroalimentación con aquellos que custodien al niño para que pueda elegirse un colegio apropiado e incluso, en casos de extraordinaria dotación, pueda plantearse el acceso a primaria con anticipación.

Recuerda que entre los dos años y medio y tres años, pueden realizarse pruebas precoces en la detección de altas capacidades intelectuales a través de un centro privado especializado en ello.

Recursos y bibliografía sugeridos en este post:

 

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2 comentarios sobre “¿Puedo saber si me bebé tiene altas capacidades?

  1. Querida Bea. Toda la información que nos ofreces es bienvenida y te la agradezco. Uno se encuentra perdido ante todo lo que hay que aprender para gestionar este gran reto. Lo vivo con agobio por la responsabilidad que conlleva tener hijos dotados pero también con alegría y agradecimiento por este regalo.

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