Alta demanda

La alta demanda NO existe (en cierto modo tienen razón)

alta demanda no existe

¿Has escuchado que la alta demanda no existe? En parte tienen razón quienes lo dicen porque:

  1. Alta Demanda no es un diagnóstico clínico
  2. Alta Demanda como término solo se utiliza hasta los primeros 3 o 5 años de vida
  3. Alta Demanda define un temperamento que nos conduce a otros diagnósticos futuros. La alta demanda es una flecha.

En este sentido, debemos imaginar la Alta Demanda como un TRANSBORDADOR. Un transbordador es un vehículo que puede llevarte a distintos puntos del espacio y que además es reutilizable, volviendo a la tierra.

La alta demanda te llevará a distintos destinos neurológicos. Es frecuente que la intensidad desmedida que vemos en el bebé esté en realidad actuando como velo a un diagnóstico que no se podrá hacer hasta edades más avanzadas.

La Alta Demanda NO existe en el largo plazo

Si tienes un bebé de alta demanda, tienes un bebé con señales precoces de una alta sensibilidad o una alta reactividad al ambiente. Cuando la sensibilidad y su expresión es tan intensa y llamativa como para ubicar al bebé en el término alta demanda, es posible que en un futuro, nuestro hijo tenga otro nombre para su intensidad, energía y demandas.

¿Qué otros diagnósticos suceden al término Alta Demanda?

  • AACC, Altas Capacidades Intelectuales. Podemos evaluar de forma precoz entre los dos años y medio y los tres años aunque en ocasiones conviene reevaluar o esperar unos años más. Lo observamos en niños con una imperante demanda cognitiva (demandan más estímulos intelectuales, hacen numerosas preguntas, leen de forma precoz, tienen mucha energía y hablan de forma intelectualizada y abrumadora).
  • TEA, Trastorno del Espectro Autista (prefiero, ya sabes, hablar de CEA o de Condición del Espectro Autista). Un especialista puede observarlo desde los 18 meses pero igualmente se aconseja esperar a los cinco años para la búsqueda de diagnóstico firme. Es una condición invisible de carácter neurobiológico que se observa en cerebros neurodivergentes. Lo observamos cuando la alta demanda va acompañada de inflexibilidad manifiesta ante el cambio de rutinas, estallidos por desregulación y otras señales que escapan a la demanda del bebé como estereotipias o ecolalias (que no veremos en todos los casos). En niñas puede ser especialmente difícil de descubrir debido a su capacidad de adaptación.
  • TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Con un componente biológico como los casos de arriba, es frecuente que padres con diagnóstico TDAH se encuentren con un hijo especialmente motor, explosivo y con necesidad de apoyo en sus funciones ejecutivas. En sus primeros años lo describirán como un bebé de alta demanda y no será hasta los siete años que puedan tener un diagnóstico en firme.
  • DPS, Desorden de Procesamiento Sensorial. Confundido frecuentemente con una alta sensibilidad, esta condición abarca mayores dificultades en el procesamiento sensorial hasta el punto de entorpecer el ritmo diario del niño en situaciones aparentemente básicas como vestirse, jugar con los compañeros, pintar o comer. Este perfil recibe atención por parte del Terapeuta Ocupacional certificado en Integración Sensorial. A simple vista puede parecer un problema de conducta pero nace de cómo el niño está registrando los estímulos que recibe.
  • 2e, Doble Excepcionalidad. Este caso abarca las comorbilidades con alta capacidad. Es decir, además de un alto potencial cognitivo, tenemos otras dificultades asociadas que pueden estar entorpeciendo el desarrollo de esas competencias. Como por ejemplo Altas Capacidades + TEA o Altas Capacidades + TDAH o Altas Capacidades + DEA… etc.

No todos los niños con las condiciones arriba descritas tuvieron una infancia de Alta Demanda. En la actualidad hablamos de un porcentaje de 10% de niños alto demandantes.

Lo que aquí te narro es que, cuando la demanda del niño es superlativa, esto será lo que veamos temporalmente en sus primeros años. Estar abiertos nos conducirá a otros diagnósticos de neurodiversidad y/o altas capacidades.

Sobre todo ello y sobre la atención de estos niños independientemente del diagnóstico, te hablo en la guía del bebé de alta demanda. Ha sido revisada, actualizada y ampliada en 2022. Puedes encontrarla aquí para descargarla en formato pdf.

Un caso real de alta demanda con 6 años:

Al final del libro encontrarás uno de los nuevos apartados, casos reales de bebés alto demandantes que han conducido a las realidades arriba descritas. Muy pocos profesionales te hablarán de esta realidad. La pobre información sobre neurodiversidad que hay hace que temamos ciertas etiquetas y que digamos que los niños ‘solo son intensos’. Lo cierto es que, además de su intensidad, encontraremos una realidad de un cerebro que funciona diferente y que lo hará cuando sea adulto.

Te dejo el caso con el que cierra el libro:

Nico tiene hoy 6 años. Tuvo una intensidad y demanda en sus primeros tres años a un nivel que hizo que sus padres volvieran a hacer deporte y alimentación saludable para fortalecer su energía. Nadie de su entorno creía cómo era Nico en el día a día porque fuera y con estímulo, parecía un niño sonriente, tranquilo y educado. Aunque en casa le costaba regularse.

En este caso, estos primeros tres años de vida, habían sopesado la posibilidad de autismo en su hijo porque tenía una gran pasión por los dinosaurios, no da nunca besos y parecía hacer juego paralelo con sus amigos de clase: no jugaba con ellos y no tenía interés en hacerlo. Además siempre fue un reto en las comidas y no soportaba que los alimentos se mezclasen o se tocasen.

Nico tuvo una precocidad matemática manifiesta y ya en infantil hacía operaciones de tercer curso. Los casos de muy alta dotación pueden confundirse con el espectro autista e incluso manifestar indicadores propios de autismo referidos a la integración sensorial como taparse los oídos con los ruidos fuertes o no querer pintar con los dedos por ser demasiado sensorial. Existe también desorden de procesamiento sensorial en un porcentaje de niños de altas capacidades.

Sin embargo, en la actualidad, no se observan rasgos propios del espectro autista en Nico, es un niño flexible y, eso sí, vemos estallidos emocionales cuando se aburre (constantemente) o no hay suficiente nivel de reto o movimiento. La solución de sus padres ha empezado por decir adiós al colegio en el que estaba Nico y comenzar una nueva etapa atendiendo sus necesidades y demandas cognitivas. Tiene nuevos amigos con los que se divierte y a los que quiere.

Sus padres no están cerrados a que exista una comorbilidad con TEA pero de momento trabajan y acompañan su muy alta dotación. Los indicadores de TEA, así como los de otros diagnósticos, no son datos patognomónicos. Es decir, no son exclusivos de TEA y se pueden ver en otras condiciones y perfiles (TDAH, AACC, DEA, TOC…) por ello es necesario que un profesional ayude a las familias a descartar las posibilidades. No debemos mirar una única característica sino el común de todo lo que el niño representa.

Después de leer esto, te pido que tengas la mente abierta. No existen etiquetas de primera o de segunda, todos los bebés son dignos y un cerebro que funciona diferente es una persona que verá una solución diferente a los problemas que aún no se han resuelto.

Accede a la Guía del Bebé de Alta Demanda aquí.

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