Altas Capacidades·Neurodiversidad

Cómo preparar a tu hijo para la evaluación de altas capacidades intelectuales

evaluación de altas capacidades

No quiero engañarte con el título, no encontrarás consejos para ‘entrenar’ a tu hijo con vista a la evaluación de altas capacidades. Vas a leer sobre cómo prepararos emocional y sensorialmente para el momento de la evaluación, sea en la escuela o en un gabinete externo.

Los individuos con altas capacidades presentan diferencias no solo intelectuales sino emocionales, sensoriales, en creatividad e incluso en sus funciones motoras como han demostrado los estudios en neurociencia(1). Con esta confluencia es asombroso que al nombrar ‘pruebas de inteligencia’ nos preguntemos solo por la primera, la diferencia intelectual.

Abordemos primero algunas aclaraciones:
  • Tu hijo no se presenta a unas oposiciones. No hay una nota de corte que alcanzar. El dogmático CI (Cociente Intelectual) de 130 es una errónea interpretación de la teoría sobre las altas capacidades intelectuales. Si te dicen que tu hijo no tiene una alta capacidad porque no ha obtenido un CI total superior a 130, puede que estéis ante profesionales sin formación específica de altas capacidades.
  • Las evaluaciones propuestas deben tener un enfoque multidimensional donde, existiendo test psicométricos, estos no sean el único artefacto ni el que decida el diagnóstico del niño. Este enfoque amplio debe incluir pruebas de creatividad, pruebas no verbales así como un esfuerzo por parte de los profesionales por triangular la información entre el niño, sus padres y una voz externa a la familia (como un profesor). Desconfía si os ofrecen una única prueba u os prometen resolver el misterio en una hora.
  • Los test estandarizados son justo eso, estándar. No son útiles para todo tipo de inteligencias y condiciones. De hecho no son muy acertados cuando hablamos de doble excepcionalidad (hablaremos de ello un poco más abajo). Algunos de los que se utilizan ni siquiera fueron diseñados para medir la alta inteligencia o incluso para medirla a nivel clínico sino con intenciones de investigación. No es oro todo lo que reluce. Son herramientas y como tales, no hacen el trabajo si no están en buenas manos.

Dicho esto, vayamos a la parte práctica y a lo que está en nuestras manos como padres.

¿Cómo le digo a mi hijo que le van a evaluar?

Si va a ser evaluado por sospecha de una alta cognición, será innecesario y bastante complejo querer engañarlo. Tu hijo o hija es consciente de sus diferencias. Seguramente desde hace años y apreciarán que seas sincero. Después de todo, son los mejores leyendo rostros e intenciones.

Es más, se merece saber la verdad. He tenido en consulta mujeres a las que nunca se les dijo qué estaban haciendo en su infancia y a las que nunca se les dijo cuál fue el resultado. Es injusto. Se trata del niño y debe saberlo. Y en realidad es más sencillo de lo que pensamos. Te dejo algunas ideas y te aconsejo evitar las palabras ‘examen’ o ‘test’ si tu hijo está escolarizado y ya conoce el componente estresante (y aburrido) de estas palabras:

  • “Vamos a hacer unas entrevistas para conocer cuáles son tus fortalezas y cuál es tu tipo de aprendizaje”. (Observa que uso el vamos porque los padres tenéis una parte crucial en esta evaluación).
  • “Nos han propuesto conocer más sobre ti, sobre esa velocidad con la que aprendes las cosas y lo mucho que te apasionan los (introducir aquí ese tema por el que siente tanto entusiasmo)”
  • “Van a hacerte algunas preguntas y juegos para que las clases puedan ser más divertidas para ti”. (En caso de evaluación psicopedagógica en el cole).

Su intensa emocionalidad puede hacerles pasar un mal rato en su ansiedad por anticipación y podemos suavizar esta espera haciéndole saber que se tratará de juegos con cubos, imágenes y preguntas para las que no tiene que estudiar nada. No te aconsejo el otro extremo de no predecir nada y asistir a la evaluación sin avisar: su extrema sensibilidad precisa de anticipación y un moderado control sobre lo que va a ocurrir.

Si deseas saber cómo comunicarle la identificación, hice un post titulado ‘Cómo decirle al niño que tiene altas capacidades’ y que encuentras aquí.

Cuida los detalles

Algunos niños de alta capacidad tienen desafíos en su integración sensorial lo que los hace extremadamente reactivos a entradas sensoriales aparentemente comunes como las luces de la sala, la temperatura o las corrientes, el olor del evaluador e incluso el ruido que se cuela desde la sala contigua. No podemos modificar esto (más bien debiera tenerse en cuenta como un indicador dentro del estudio). Pero sí podemos simplificar su día con idea de que el niño pueda expresar su máximo potencial en la evaluación de altas capacidades.

Recuerda que es difícil puntuar por encima de tu capacidad pero es más sencillo puntuar por debajo de ella. Sea por factores ambientales, emocionales, falta de ajuste de las pruebas seleccionadas para el niño, efecto techo del test, otras condiciones coocurrentes a la alta capacidad e incluso, como decimos, por el propio procesamiento de su sistema nervioso.

Algunos detalles a tener en cuenta:
  • Ropa cómoda. No es un casting para un anuncio, necesitamos que el niño se sienta cómodo y si eso supone llevar su chándal preferido de Pokémon con las rodillas agujereadas o su camiseta suave con las mangas abiertas de tanto chuparlas, ¡lo celebramos! No es el momento de estrenar ropa ni lucirse.
  • Mantén sus hábitos con la ropa. He tenido familias cuyos hijos no toleran llevar calcetines o ropa interior: no intentes cambiar la rutina esos días en que acudís a las pruebas.
  • Cuidado con el pelo. En la misma línea, favorece el pelo fuera de la cara y evita colas altas, horquillas y todo lo que sabes que hace que tu hija diga ‘me duele la cabeza’ al volver a casa.
  • Elige comida conocida ese día que acude a gabinete. No es el momento de probar nuevas verduras. Para algunos niños, la comida es un estresor.
  • Si el niño es altamente motor, favorece el movimiento antes de la evaluación. Id a un parque cercano o acudid caminando. Comunica su necesidad de movimiento al evaluador para que sea tomado en cuenta. Lleva un fidget para las esperas y pregunta si puede usar un colgante de masticación durante la prueba (solo si ya está habituado a usarlo).
  • Comunica su sensibilidad al ruido si es su caso. Tal vez pueda usar cascos de cancelación de ruido antes de entrar para reducir su nivel de alerta. O tal vez saberlo haga que en el cole busquen el mejor horario (que no suele ser el recreo).
  • Con relación a esto, será ideal facilitar que no se rompan ritmos importantes como cancelar actividades que le encantan (extraescolares) o irse a horas en las que no tiene la mejor de las respuestas para agendar la evaluación. Tampoco introduzcáis más eventos ese día.

Qué puede hacer el profesional por favorecer al niño

Son muchas las herramientas que están en su mano. Si nos vamos al manual de evaluación del WISC-V, una de las escalas más utilizadas en España, verás que se aconseja incluso que el evaluador esté abierto a moverse durante las pruebas e incluso a favorecer ir al suelo con los más enérgicos. (p. 139 del Essentials of WISC-V Assessment).

Un profesional versado en la alta capacidad debe conocer que hasta los muy capaces pueden tener un alto nivel de distracción ante estímulos visuales o auditivos, con lo que la sala debe ser amigable, sencilla y acogedora evitando el mayor número de distracciones.

Igualmente importante será la relación entre el evaluado y el evaluador. Pues si no existe vínculo entre ambos, será difícil que el niño se muestre abierto a mostrar todo el potencial y el entusiasmo que guarda. Lo ideal es que el evaluador pueda pasar un tiempo razonable con el niño o la niña y conocer de forma más informal al menos cuales son los intereses del pequeño.

La diferencia entre saber solo el nombre y apellidos del niño y saber a qué casa de Hogwarts le gustaría ir, puede suponer una significativa diferencia en el resultado. No es fácil hablarle a un extraño.

Por último, este mismo evaluador puede facilitar el tiempo suficiente para que el niño se aclimate al espacio.

Atención especial si sospechas de doble excepcionalidad

Si crees que tu hijo es susceptible de recibir otro diagnóstico además de las altas capacidades como TDAH, TEA, Desorden de Procesamiento Sensorial o una dificultad de aprendizaje, es importante que se lo comuniques al profesional. Actualmente no existe una prueba específica para detectar altas capacidades en personas doblemente excepcionales y los autores de los test de inteligencia han advertido que sus pruebas podrían (y así se constata), no reflejar la verdadera inteligencia de las personas con doble excepcionalidad.

Con una doble excepcionalidad, la asincronía es mayor. Y la diferencia entre percentiles puede ser tan significativa que el resultado que te devuelvan sea ‘no interpretable’. Hablo de diferencias muy llamativas como obtener un percentil 99 en un área y 49 en otro.

Valorar la media de estos percentiles en dichos casos es una temeridad y consigue que perdamos excelentes potenciales.

De forma recurrente, las áreas que ofrecen un resultado moderado o por debajo de la media en doble excepcionalidad son la velocidad de procesamiento y la memoria de trabajo. Si has observado esto en el test, plantea al profesional seguir con otras pruebas.

Un experto en este sector debe ser consciente de que las pruebas estandarizadas más usadas son eminentemente verbales y utilizan papel y lápiz. Esta no es necesariamente la forma de expresión de inteligencia de todos los perfiles. Algunos son eminentemente creativos (las personas con alta capacidad y TDAH puntúan más alto en creatividad que aquellas solo dotadas). Y otros necesitarán más tiempo en la realización de las pruebas. La penalización por tiempo puede jugar en contra de dichas neurodivergencias.

Igualmente, un individuo dentro del espectro autista con altas capacidades puede puntuar muy por encima de un individuo no autista en pruebas como las matrices de Raven con respecto al WISC. La elección de las pruebas importa.

 

(1) Insight Into a Bright Mind: A Neuroscientist’s Personal Stories of Unique Thinking, de Nicole A. Tetreault.

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