Neurodiversidad

¿Te estás camuflando? Masking en mujeres neurodivergentes

Masking

Camuflarte o hacer masking es usar una máscara pública para parecer neurotípica. Es decir, esconder de forma semiinconsciente todos tus indicadores de divergencia con el fin de ser aceptada, evitar burlas o acaso.

El masking no es totalmente intencionado. Es una respuesta profunda de supervivencia. Una estrategia innata de adaptación. Porque tú sabes que eres diferente y algo dentro de ti anhela pertenecer.

Esta estrategia es de supervivencia porque te previene del bullying, el acoso o la burla. ¿O qué crees que pasaría si una mujer aleteara con sus manos en una reunión? ¿Crees que le darán antes un ascenso a alguien que no mira a los ojos que a otra que sí? Seamos honestos, no existe comprensión real sobre el espectro y otras neurodivergencias.

Cuanto más inteligente seas, más recursos buscarás para que esta máscara sea indetectable. Para que parezca que verdaderamente eres como te muestras.

Habrá procesos inconscientes de aprendizaje como películas, series o novelas. Vas a memorizar frases, movimientos de ojos, expresiones con las manos y la boca e incluso cómo moverte el pelo, cruzar las piernas, llevar el bolso o beber. Vas a imitar lo que ves y a silenciar lo que eres. Irás tomando datos mentales y construyendo una máscara para cuando te expongas públicamente.

Que distará mucho de lo que haces en tu espacio seguro.

¿Quién hace masking?

Las mujeres neurodivergentes comparten el masking o camuflaje como estrategia común de adaptación. Aunque como término surge dentro de la comunidad autista, el enmascaramiento es también adoptado por personas con altas capacidades, personas con TDAH, los de doble excepcionalidad y  otro tipo de condiciones y diagnósticos. ¿Qué si no hace la persona que experimenta una depresión? Te enseña lo que quieres ver.

  • Las mujer con alta capacidad adaptará su lenguaje al entorno. Limitará su vocabulario.
  • La mujer con TDAH se esforzará por usar alarmas y recordatorios para compensar su realidad y se morderá la lengua con más frecuencia de la que necesita.
  • La mujer autista se esforzará por mantener sus intereses a raya. O por sonreír cuando la abraces aunque le desagrade.

Entre otros muchos ejemplos. Serán camaleonas adaptándose al evento, la interacción o el trabajo. Porque queremos pertenecer y sabemos que somos diferentes.

Así que, propio de personas neurodivergentes, es mucho más agudizado en las mujeres y muy imperceptible y sutil en casos de doble excepcionalidad (alta capacidad + otra condición coocurrente)

Todos necesitamos sentirnos integrados. Las minorías neurodivergentes también.

¿Pero acaso no fingimos todas las personas?

Sí, toda las personas fingimos ocasionalmente pero para algunas es una realidad diaria. Incluso con su familia, incluso con sus parejas.

El camuflaje o masking no es aparentar para caer bien o para hacer algo que te te apetece. Masking es negar tus necesidades mentales como dejar de hablar para no colapsar (entrar en mutismo). O al contrario no permitirte hablar atropelladamente cuando tu cabeza va a estallar porque sabes que los demás se sentirán incómodos.

Masking es igual a negación constante de quién eres. No es un acto puntual.

Significa salir a la calle y convencerte de que hay que sonreír y mostrarse relajada. Que tienes que demostrar que todo te interesa aunque estés realmente sin batería.

Y de hecho enmascarar no es solo hablar de cosas que no te apetecen sino usar gestos, expresiones y posturas corporales que no adoptarías motu proprio porque sabes que lo que nace de ti no es lo estándar. Porque sabes que gesticulas muy poco o que tu tono de voz es neutro así que te dedicas a impartir clases de interpretación gratuitas en cada conversación.

Todo el rato, con toda persona (suelen ser excepción las parejas y los hijos, aunque no siempre).

SEÑALES DE MASKING EN MUJERES NEURODIVERGENTES:

  • Reduces tu vocabulario, bajas el perfil de la conversación. Te preocupa el uso de la palabra correcta pero sabes que te mirarán extraño si usas determinadas palabras. Así que te las tragas.
  • Disimulas tu entusiasmo, te contienes sobre tus temas de interés.
  • Anulas tus stimmings, tics o estereotipias. Dejas de hacer esas cosas que te regulan porque crees que sentirán vergüenza ajena.
  • Te sientes muy cansada después de hablar con alguien. Prefieres interactuar de uno en uno y en un ambiente con estímulos reducidos. Estarás mucho más cansada si asistes a un espacio con muchas personas e interacciones simultáneas.
  • Ensayas en casa: cuando eras pequeña ensayabas con guiones para tus muñecas, de adolescente ensayabas frente al espejo y actualmente tienes conversaciones mentales antes de afrontarte a las conversaciones reales. Tienes guiones estándar en tu mente, frases que sabes que siempre acompañan o resuelven la situación. Te esfuerzas por parecer relajada , fluida, que parezca que nada te importa demasiado: ¡Oh, has abierto la bolsa de patatas al revés, no pasa nada, qué divertido! (cuando en realidad mueres por dentro).
  • Estrategias de copia: imitas gestos, posturas en la silla, caída de ojos, movimiento de pelo, inclinación de cabeza ¡no puedes evitarlo! A veces incluso te avergüenza parecerte tanto a una amiga o alguien a quien admiras. Has llegado a comprarte ropa similar.
  • Disimulas tu sobreestimulación: el ruido, el tumulto, los olores o que te toquen, te desagrada sobremanera. Pero nunca lo dices en público. Tan solo contienes la tensión y esperas a que todo pase rápido. Crees que si pides que bajen el volumen o no te agarren sonarás ruda y seria. Te escondes en el baño durante la reunión.
  • No hablas: te invisibilizas, dejas que los demás hablen. No haces caso a tu necesidad verbal cuando necesitas hablar atropelladamente sobre algo pero te callas para no molestar o cuando deseas de hablar de un tema que te apasiona pero sabes que a nadie le gusta o incluso cuando lo que quieres es enmudecer pero te obligas a sacar palabras de tu interior como con cuchara. Ni mucho menos hablas de tu ansiedad.
  • Sobregesticulas: Fuerzas la sonrisa y al llegar a casa te duele la mandíbula, mueves los brazos agitadamente y sabes qué expresiones faciales serán más llamativas. Aunque en tu casa realmente tengas más o menos la misma cara. Mi marido dice que no muevo la cabeza ni para decir sí o no. Y sin embargo tendrías que verme fuera de casa.
  • Cambias tu tono de voz. La modulación de la voz puede variar. Hay personas que hablan muy bajito y otras que hablan muy alto. Con el masking pueden cambiarlo incluso imitar acentos de aquellas personas con las que se encuentran. Te quedas afónica rápido.

RIESGOS DEL MASKING A LARGO PLAZO:

No solo es agotador a corto plazo pues puedes encontrarte literalmente sin voz (afonía) al llegar a casa o con ganas de irte a la cama, sino que también es peligroso a largo plazo. Porque, si estoy fingiendo cada vez que interactuó socialmente ¿QUIÉN SOY YO REALMENTE?

Riesgos:
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Pérdida de identidad
  • Retraso en la obtención del diagnóstico (o no alcanzarlo nunca porque ‘no se te nota nada’)
  • Burnout
  • Pensamientos suicidas

Especial atención a las redes sociales: las redes sociales favorecen el masking. He estado en crisis días en los que he publicado y no podrías haberte dado cuenta. Programo mi contenido y actúo como una máquina con chaleco de trabajo. No creas que conoces el estado emocional de las personas únicamente por sus publicaciones. Sé amable, no puedes saber lo que otros están ocultando.

Por eso los diagnósticos son importantes, para dejar de usar una máscara. Para poder hacer stimming o regulación a tu antojo. Para poder hablar de tus intereses y buscar personas que los compartan. Para poder pedir ayuda. Y recuperarte. Y regularte.

Un detalle importante a tener en cuenta es la diferencia entre el yo real y el yo de la máscara porque esto nos ubica en la autoestima. Cuanto mayor sea la distancia entre nuestro yo real y el figurado, peor será nuestro autoconcepto.

¿Estás agotada de usar una máscara?

 

Algunos libros en inglés sobre el masking:
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5 comentarios sobre “¿Te estás camuflando? Masking en mujeres neurodivergentes

  1. Bea, quería agradecerte todo el trabajo que estás haciendo. Me está ayudando mucho. Gracias a ti, estoy empezando a descubrir mi posible autismo, y mi enmascaramiento….yo pensaba que miraba a los ojos y que no enmascaraba…nada más lejos de la realidad.
    He empezado un camino, y cuanto más avanzo en él, más relajada me siento. Cada día me permito ser más quien soy. Y esto me da paz. Mil gracias. ❤️

    1. Gracias por contarme Rosa. Es un camino el de quitar máscaras que a veces parece que no acaba. Yo sigo descubriendo detalles gracias a otrs mujeres maravillosas que pensaba que hacía todo el mundo. ¡Aprendemos!

  2. Encontré tu contenido y me siento tan identificada y comprendida, hace menos de un año descubrí mi diagnóstico y ha sido todo un nuevo aprendizaje iniciar a comprenderme después de 47 años, gracias, gracias, gracias

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