Neurodiversidad

Autismo y Empatía: Desmontando el mito en 1, 2, 3…

¿Cuál es la creencia más extendida sobre autismo y empatía?

  • Que los autistas son incapaces de empatizar.
  • Que no tienen Teoría de la Mente y por tanto no puede adivinar las intenciones del otro.
  • Que no saben expresar sus emociones correctamente.

Hoy te traigo un video para desmontar este MITO tan perpetuado con las hipótesis y teorizaciones más recientes sobre autismo y empatía.

¿Por qué hemos creído que autismo y empatía no van juntos?

  1. Porque entre el 40 y el 70% de los autistas experimentan ALEXITIMIA o dificultad para interpretar y poner nombre a las emociones. Esto está ligado directamente con un sistema interoceptivo afectado (el sistema sensorial que nos envía señales sobre nuestros órganos internos). Podemos confundir emociones, no detectarlas de forma instantánea o incluso interpretar una emoción con hambre e ir a la nevera en esa confusión. Existen muchas formas de alexitimia y no es necesario experimentarlas todas: algunas aluden a la dificultad para interpretar expresiones faciales y otras a la dificultad para describir las emociones de los demás. La alexitimia no está reñida con la empatía. Puedes experimentar emoción intensamente y contagiarte de ella y no saber ponerle palabras.
  2. Los códigos de comunicación autistas son malinterpretados por las personas no autistas y viceversa. Estamos ante un problema bidireccional según la teoría de Damian Milton de ‘la doble empatía’ de la que te hablo en el video. Existe una brecha comunicacional entre ambos grupos y ningún grupo debería ser el prevalente o el ‘correcto’. El neurotipo autista es una diferencia biológica, no un individuo con carencias.
  3. Se extendió muy activamente la idea de que los autistas no tienen Teoría de la Mente y por ende no pueden interpretar lo que el otro pretende hacer. Los teóricos de hoy (especialmente aquellos que forman parte del espectro) convienen en que existe una teoría de la mente autista y entre nosotros no existen tamañas confusiones ni malentendidos. El autista adivina al autista. El alista (o persona no autista) adivina al alista. Recuerdo mis reuniones con mujeres autistas: cero malentendidos.
  4. Las expresiones faciales autistas y la modulación de voz son confusas para los neurotípicos. A menudo las personas autistas se fuerzan a enmascarar y sobregesticular para no ser tomadas como frías. ¿No es injusto que tengas que sobreactuar para que no te malinterpreten? Algunas se irán quedando afónicas durante la conversación porque su tono natural, si se mostrara tal cual, sería interpretado como frío, demasiado alto, robótico o ‘sin alma’. Interpretaciones sesgadas y deshumanizantes.
  5. No hace falta mirar a los ojos para empatizar. Las personas autistas pueden sentirse extremadamente intimidadas manteniendo la mirada. Algunas se concentrarán mejor si pueden mirar hacia otra parte de la cara o del ambiente. Precisamente porque pueden experimentar exceso de empatía, una mirada sostenida puede volcar demasiada información y sentirse sobrecargadas.
  6. ¿Por qué no me abraza? Es común que exista Desorden de Procesamiento Sensorial en la población autista. Una hipersensibilidad táctil puede hacer que sea una persona evitativa a nivel táctil con determinadas personas. Eso no me quita un ápice de empatía.
  7. ‘¡No me escucha! Se dedica a hablar de sí misma o a darme soluciones’. Las formas más comunes de empatía autista son precisamente la búsqueda de solución a los problemas que afectan a sus seres queridos y el compartir situaciones similares. Es una forma de tender puentes y ofrecer su apoyo. Algunos autistas pueden permitirse el ‘privilegio’ de imitar formas de empatía neurotípica (aunque a un alto coste de salud mental en cuanto a negación de uno mismo). Pero no todos pueden camuflarse. Y NINGUNO debería.
Recursos y artículos citados
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4 comentarios sobre “Autismo y Empatía: Desmontando el mito en 1, 2, 3…

  1. Te descubrí hace un par de meses y estoy muy agradecido de tus contenidos y tu forma de expresar las cosas.

    Me ha aclarado muchísimo este desgranar de lo que se suele llamar “falto de empatía”, como la empatía práctica puede ser malinterpretada desde un mindset normativo, por falta de escucha activa, grosería o incluso protagonismo, también como el follón que supone el desafío de la integración sensorial es un acicate adicional que dificulta tanto que incluso hay ocasiones que los demás son conscientes antes que uno mismo.

    Diría que podemos tener este tipo de “obstáculos” o “fricciones” en el área social desde otras neuroconfiguraciones no normativas, tipo tdah, o adquiridas como el cptsd. ¿Cómo ves esto?

    1. Sí, lo creo. Me gustaría hacer un artículo sobre similitudes entre por ejemplo el TDAH que acabas de citar y autismo. Desde las redes sociales hasta hablar por teléfono, tenemos espacios de neurodivergencia compartida, detalles sutiles que siempre es bueno no solo detectar sino hacer saber a los demás para evitar etiquetas incorrectas y dañinas. ¡Gracias por tu reflexión!

  2. Buenas tardes Bea. Es maravilloso que recopiles toda esta información. Nos es de gran ayuda en el colectivo. Quería preguntarte, ¿el libro de Damian Milton existe en español?
    Muchas gracias, de nuevo.

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