Altas Capacidades

Alta capacidad y bajo rendimiento ¿Qué está fallando y qué puedo hacer?

alta capacidad y bajo rendimiento

Alta capacidad y bajo rendimiento son dos frases que pueden ir unidas pese a la conmoción de muchos. ¿No se supone que son los que sacan buenas notas? ¿No son acaso los niños de los sobresalientes y los primeros premios? No, no siempre.

Oirás porcentajes como que un 70% de los niños con alta capacidad tienen bajo rendimiento mientras que un 50% pertenece a las cifras de fracaso escolar. Soy ligeramente reticente con los porcentajes de una población que sigue mayormente sin identificar. Pero es sin duda una señal de alarma.

Decía Jim Delisle en su libro Doing Poorly On Purpose que el bajo rendimiento es más complejo que tener malas notas: es una cuestión de dignidad y significado. Y algunos niños no creen encontrar esto en las tareas escolares.

No le ven el sentido a hacerlo: Si puedo sacar sobresaliente sin esforzarme, ¿por qué tengo que seguir haciendo actividades sobre esto? ¿No se supone que estas actividades son para los que aún no lo han entendido?

Recibirán etiquetas como:

  • VAGO
  • PEREZOSO
  • DESMOTIVADO
  • LE ABURRE TODO
  • PUEDE HACERLO MEJOR DE LO QUE LO HACE
  • NO SE ESFUERZA NADA
  • TIENE TALENTO PERO…

Y la réplica que suelo escuchar por parte de los padres de estos niños son frases como:

  • Mi hijo me dice que para qué tiene que esforzarse, si total, basta con aprobar para que te dejen tranquilo.
  • En clase les están enseñando a leer pero ella ya se ha leído toda la saga de Harry Potter.
  • Están enseñando a sumar y restar y lo que él quiere es multiplicar.
  • Estaba muy esperanzada en llegar a primaria pero ahora viene del colegio más enfadada que en infantil.

Así las cosas, vemos niños que son obligados a esperar y a conformarse con aprendizajes irrelevantes para ellos.

Alta capacidad y bajo rendimiento ¿Por qué si es tan inteligente no saca buenas notas?

Los niños (me gustaría decir que todos en general y en concreto hoy hablamos de los muy capaces) necesitan una educación relevante e interesante.

¿Qué ocurre cuando esto no es así y no logro conectar con los contenidos?

  • Empiezo a disociar en clase. Me evado a mis mundos imaginarios.
  • Comienzo a ofrecer un perfil disruptivo. Me levanto, hablo con mis compañeros, lanzo aviones o cuento chistes. En suma, interrumpo este estado de tedio.
  • Si el aburrimiento es sostenido, camino hacia estados de depresión infanto-juvenil. Vemos al niño especialmente triste y con dolores somáticos a la hora de ir a clase (Me duele la barriga, Me duele la cabeza…etc.)
  • Me limito a ofrecer un mínimo esfuerzo obteniendo un mínimo resultado. Decido no volcar mis energías en las horas de clase y sí en mis pasiones al llegar a casa. En tutorías parece que hablemos de dos niños distintos.

‘No ayudar al niño con alta capacidad a alcanzar su potencial es una tragedia social, cuyo alcance es difícil de medir pero que sin duda es grande. ¿Cómo podemos medir la sonata no escrita, la medicina no descubierta, la ausencia de visión política? Son la diferencia entre lo que somos y podríamos ser como sociedad’

James J. Gallagher, 1975

Sí, pero ¿no se aburren todos los niños alguna vez?

Sí, cierto. Pero algunos lo hacen de forma sostenida. Especialmente aquellos que han sido precoces en determinados aprendizajes y al comenzar el curso ya conocen gran parte de lo que abordarán. Algunos lo han aprendido de forma autónoma y otros absorberán la lección en la primera clase.

Aunque se estará repitiendo por todo el trimestre. Día tras día.

La precocidad lectora y los casos de hiperlexia o alta verbalidad son difíciles de hacer esperar: Lo leen todo (incluidas las etiquetas del champú o el kétchup) y tienen un nivel de lectura varios años por delante de su edad física. Imagina un niño de seis años con una velocidad lectora de doce años. Y en su clase comienzan a trabajar las sílabas.

Aunque pueda parecer ilógico, algunos niños dotados fingen que no saben leer o escribir al llegar a primaria. Aunque realmente comenzaron a hacerlo con 3 años. Pero dan al profesor lo que el profesor le pide: si no presumes competencia, no la ofreceré. Me la reservaré para casa o, aún peor, la anularé para ser como mis compañeros.

Es sorprendente e indignante pensar que cuanta más alta dotación se registra, menos comportamiento disruptivo se observa: los muy dotados han abandonado la ilusión de extraer información relevante en sus clases. Así que simplemente, desaparecen del radar del profesor.

En España, la aceleración total de uno o varios cursos parece ser una ensoñación para unos pocos: ¿Cómo voy a cambiarlo de clase si ni siquiera se relaciona bien con los de su edad? O ¿Cómo voy a cambiarlo de clase si no tiene excelentes medias en todas las asignaturas? La realidad nos muestra otra cara: cuando sacas a los niños de un grado inadecuado para ellos y se les permite trabajar con pares intelectuales (no pares de edad), desaparece el aislamiento social y mejora el rendimiento al incrementar el desafío.

Pero para eso tenemos que dejar de llamar ‘vago’, al niño que solo está trabajando por debajo de sus posibilidades. Al niño de alta capacidad y bajo rendimiento.

Casos de bajo rendimiento y doble excepcionalidad

En el caso de los doblemente excepcionales donde alta capacidad viene acompañada de otra neurodivergencia contemplada como reto (TDAH, Dificultades de aprendizaje, Autismo, Desorden de Procesamiento Sensorial, etc.), rendir en la medida de sus habilidades se vuelve aún más difícil.

A menudo los docentes se centran en sus dificultades (para socializar, organizarse, escribir correctamente o manejar sus conductas explosivas) y dejan de lado tanto sus talentos como sus intereses. Y no existe mejor camino al éxito y desarrollo del pleno potencial que el abordaje de SUS INTERESES. No los del gobierno o la sociedad. SUS INTERESES genuinos y desbordantes. Esos de los que puede hablar durante horas y con ellos olvidarse de comer, dormir o ir al baño.

Las personas neurodivergentes con doble excepcionalidad dentro del espectro o con TDAH tienen una excelente habilidad de hiperfocalización y profundización en sus intereses más entusiastas. Y también una excelente desconexión cuando no les interesa. ¡Y solo vemos esto!

Sumamos los desafíos sensoriales de condiciones como el desorden de procesamiento sensorial, muy común en neurodivergencia. Tener DPS supone interpretar de forma diferente los estímulos del mundo: a veces, con tanta fuerza que no puedo concentrarme. Otras con tan poca, que necesito más intensidad y movimiento. Cuando malinterpretamos esto y no ofrecemos adecuaciones sensoriales, tenemos un niño entendido como ‘disperso’, ‘desastre’ o ‘torpe’.

Entonces ¿Qué hacemos con la alta capacidad y bajo rendimiento?

Retomo el libro de Delisle donde hace una excelente metáfora: El niño dotado que trabaja mal a propósito debería ser como el canario en la mina.

Ellos deben ser la señal de advertencia temprana de que el ritmo de la clase no es ajustado para todos. Una bandera roja para no perder talento.

Urge por tanto hacer detecciones precoces y atenciones a medida como alumnos NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo).

Según los expertos Renzulli y Reis, un estudiante con alta capacidad al que se le aplique compactación del currículo puede saltarse entre el 30 y el 80% del contenido del curso. ¡80%!

Pretender que todos sigan el mismo ritmo supone que el niño no tenga necesidad de esforzarse y estudiar. Y cuando tenga que hacerlo, no tendrá práctica en tácticas ni recursos de estudio y será fácil que piense que ‘No era tan inteligente como creían’ o que es un fraude. Es por eso que compactar contenido favorece que tengan que emplearse y esforzarse al ritmo que el resto. Y aquí sí que será interesante que estemos al mismo nivel. Al nivel del esfuerzo medio.

Atendiendo también a Reis y Renzulli, se benefician de la compactación aquellos que:

  • Terminan muy rápido.
  • Avanzan más rápido que sus compañeros.
  • Parecen aburridos durante la clase.
  • Llevan su propio material de lectura a clase.
  • Crean sus juegos y sus distracciones en clase.
  • No están atendiendo, sueñan despiertos.
  • Demuestran alto rendimiento en una o varias áreas, alcanzan notas muy buenas, sus compañeros le piden ayuda, hace preguntas que demuestran que el niño maneja el tema y muestra interés en saber más sobre el tema.

Desafíos para los niños dotados en clase

Tengamos presentes tres desafíos propios de aprender en las clases de hoy:

  • Alta capacidad no equivale de forma directa a alto rendimiento. La alta capacidad intelectual es heterogénea e implica diversas áreas y perfiles. Algunos de dichos talentos no tienen una asignatura equivalente en horario escolar. Puedes repetir curso y tener una alta inteligencia.
  • El currículo actual tiene un fuerte apoyo en la memorización y la deducción a través del pensamiento convergente (resuelvo con las pistas que me han entregado). Muchos de estos alumnos tienen un aprendizaje mayormente viso-espacial y prefieren la experimentación o la presentación por imágenes frente a memorizar. Además hacen un excelente uso del pensamiento divergente y resuelven los problemas generando conexiones nuevas o saltando pasos: no deberían ser penalizados por ello si el resultado es también correcto.
  • A menudo se desconocen los desafíos sensoriales de las personas altamente dotadas y no se les ofrece un entorno adecuado. Un impacto en su integración sensorial puede afectar a la concentración, la adquisición de nuevos contenidos o incluso al hacer amigos. La mayoría de los colegios suponen espacios hostiles para los niños con desorden de procesamiento sensorial.

¿Cómo podemos conseguir que el alumno conecte con la clase?

A continuación algunas píldoras para favorecer el entusiasmo hacia el aprendizaje en el niño y mejorar su rendimiento:

  • Ofrezcamos adecuaciones ante los retos sensoriales. Un niño hipersensible al ruido, debería tener permitido usar cascos reductores del ruido o tener un sitio menos cercano a la ventana. Un niño con impacto en su sistema propioceptivo debería tener permitido poder moverse, incluso tener un sitio al que cambiarse o tener permiso para usar un fidget que le ayudara a regularse y concentrarse. Son solo algunos ejemplos.
  • Conozcamos los intereses del niño para conducir los nuevos aprendizajes a través de sus intereses. Todo interés es digno y cualquier cosa es válida para trabajar las bases del curso. Desde videojuegos hasta personajes fantásticos, temas políticos o canciones. Conocer qué le interesa al niño facilita el vínculo entre profesor y alumno. No es justo que acabe el curso sin saber qué le apasiona a cada uno de tus niños (los cuestionarios de Rogers y la plataforma Renzulli Learning te ayudarán). Debes comprender que la mayoría de individuos con alta capacidad son consumidores selectivos de información.
  • Asegúrate de trabajar la significatividad de tu enseñanza: ¿Para qué sirve lo que van a estudiar? ¿Cómo podrá aplicarlo? ¿Cómo relaciona con sus intereses? No tomes las preguntas como obstinación o desafío: verdaderamente necesitan comprender el por qué para crear compromiso con la tarea.
  • Es necesario conocer si una doble excepcionalidad interviene en su aprendizaje. Realidades como el autismo pueden precisar mayor atención a la sistematización y regularidad mientras que realidades como el TDAH pueden tener desafíos para culminar proyectos o entregarlos a tiempo. Otras dificultades de aprendizaje como la dislexia harán evitar al niño el trabajo de lecto-escritura. Ante ello debemos preguntarnos: ¿existe una justificación para el bajo rendimiento del niño antes de pensar que ‘no quiere’? ¿Puede ser que realmente ‘no puede`?
  • No todos aprendemos de la misma forma, con lo que resulta insensato enseñar de la misma forma. Y no es que tengamos una sola forma de aprender, pero cuantas más posibilidades ofrezcamos, más certeza tendremos de que ese conocimiento se adquiere (apoyos visuales, auditivos, experiencia física…).
  • Utiliza las fuentes de dopamina de tus alumnos. Aquello que le genera entusiasmo. Para algunos será la actividad física, para otros la naturaleza o las relaciones sociales: Potencia lo que les hace felices e intercálalo con el aprendizaje. Solo el aprendizaje que conecta con la emoción se guarda para siempre.
  • Evita repeticiones y grandes bloques de trabajo: pequeñas metas y trabajo por segmentos facilita sostener el compromiso.
  • Valora la posibilidad de enriquecimiento en alguna de sus formas. No siempre será acelerar cambiando de curso: las posibilidades son muchas, desde acelerar en una asignatura concreta hasta tener compactaciones totales o grupos de enriquecimiento. Si eres padre, solicita estos recursos y su aplicación.

 

Te recomiendo leer el libro de Renzulli y Reis sobre el modelo SEM. Ellos abogan por las tres E’s para el aprendizaje: Enjoyment (Disfrute), Engagement (Compromiso) y Enthusiasm (Entusiasmo). Está traducido al español gracias a Javier y Marta Tourón y si eres profesor, te interesa.

En inglés te recomiendo el citado libro de Delisle Doing Poorly on Purpose.

¿Tienes en casa un pequeño rindiendo por debajo de sus posibilidades? ¿O fue tu propio caso?

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9 comentarios sobre “Alta capacidad y bajo rendimiento ¿Qué está fallando y qué puedo hacer?

  1. Mi hija tiene 17 años y con muy pocos meses la pediatra decía que tenía una personalidad increíble. Con unos 4 años nos dijo que podía ser superdotada pero que era un poco pequeña para valorarlo. Nos lo dijo por cosas que le contábamos que hacía en el colegio.
    Se quedó ahí y nunca más se volvió a hablar de ello.
    En primaria iba bastante bien, pero en secundaria empezó el fracaso escolar. Repitió un curso y hace unos meses la psicóloga nos dijo que puede ser pas (tiene muchísimos rasgos).
    Este curso cambió de instituto y tiene un profesor que la dijo que él cree que tiene altas capacidades.
    Así que vamos a volver al tema y a preguntar a la psicóloga.
    La verdad es que la identifico en muchas de las cosas que nos cuentas.
    Mil gracias por ayudarnos a reconocer ciertas cosas que nos pueden pasar por alto

  2. Muchísimas gracias por todo lo que escribes Bea, con tanto detalle y tan bien explicado. Nos ayudas mucho a los que estamos en el camino 💝

  3. Cada vez que un profesor escribe en los comentarios de la evaluación “podría hacer mucho más, no se esfuerza…” le obligaría a copiar 100 veces tu artículo!!!
    Gracias Bea!

  4. Gracias por este post! Muchas de las frases y situaciones las vivo con mi pequeño. Espero q en su paso a primaria tanto los docentes como nosotros estemos atentos para ver las señales. Qué después de leer esto veo q ya se empiezan a dar

  5. Increíble y muy clarificador, cuanto falta en formación a educadores. Me sentí totalmente identificada en la exigencia de la escuela a fortalecer la habilidades sociales de mi hijo, y no fortalecer o potenciar sus capacidades y esperar que el niño intercambie con sus pares con los cuales no tienen nada en comun para conversar. abrumador

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